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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Clonación de mamíferos: ¿un capricho?

 Megan, Morag, Dolly y Polly han alcanzado el estrellato. Pero no se tratan de artistas. Simplemente, son ovejas y su fama es biológica. Con ellas se ha demostrado la factibilidad de la clonación de mamíferos incluyendo, posiblemente, al hombre. Pero, sobre todo, constituyen el punto de partida de una nueva era: la del uso de las técnicas y los productos de la clonación para usos biomédicos.

Seres vivos clónicos son aquellos que tienen un mismo genoma. La inmensa mayor parte de nuestro material genético se encuentra en el núcleo celular, en forma de cromosomas, constituidos por genes, heredados de una forma mixta a partir de los genes presentes en las células sexuales paterna y materna originarias del embrión. Pero también, los mamíferos, poseemos un poco de material genético en otros suborgánulos celulares que son las mitocondrias. La característica principal en este último caso es que la herencia solo se transmite por vía materna.

Por ello, dos seres vivos que sean enteramente clónicos son como los hermanos univitelinos, derivados de una única y primera célula fecundada que en las primeras etapas de su desarrollo embrionario, cuando aun posee un pequeño número de células iguales, diese lugar a su separación en dos embriones, cuyas células poseerían análogos genes nucleares y mitocondriales. Muchas veces, sin embargo, se consideran individuos clónicos aquellos que poseen el mismo material genético nuclear, con independencia del mitocondrial.

CLONACIONES. Desde hace tiempo los expertos ya sabían obtener ovejas, vacas y otros animales genéticamente iguales, a partir de un embrión inicial que se dividiese en varias partes, reproduciendo artificialmente el fenómeno de los hermanos univitelinos. Pero éste es un proceso bastante laborioso, en el que es difícil controlar exactamente la naturaleza del material genético de partida. Hace ya casi 40 años que el científico John B. Gurdon realizó otro tipo de experiencias con transferencias de núcleos en ranas, obteniendo ranas clónicas.

En los procesos de clonación hay que distinguir tres tipos de maternidades / paternidades. En primer lugar, por el origen de las células donantes del núcleo celular, es decir, de la información genética: se trataría de la madre o padre biológicos. En segundo lugar, la madre de la que proceden los óvulos, recientes y sin fecundar, a los que se les elimina su núcleo que es sustituido por el núcleo donado, tras lo cual, se induce la formación del embrión. Y, en tercer lugar, la madre alquilada o subrogada, a la que se implanta el embrión, para que nazca el nuevo ser. La clonación de mamíferos no es fácil y hubo de esperar tiempo, culminando en el verano del año 1995 con el nacimiento de Megan y Morag, dos corderos, en el Instituto Roslin, cerca de Edimburgo. No eran fruto de la unión de un espermatozoide con un óvulo, sino que su material genético nuclear, idénticos en ambos, procedía del núcleo de unas células embrionarias extraídas de un embrión de nueve días. Por ello, Megan y Morag son reproducciones clónicas del embrión de partida.

El paso siguiente consistió en que el origen del material genético nuclear no fuese embrionario, sino del núcleo de una célula mamaria madura. Y la célula receptora del núcleo procedía de un cultivo celular de laboratorio realizado a partir de células fetales de 26 días. Con ciertos aciertos experimentales, tras la fusión, se consiguió poner en marcha el programa celular del desarrollo embrionario, con una expresión de los genes de la célula madura semejante a como si procediesen de una célula sexual espermatozoide. El anuncio del nacimiento de Dolly, realizado en febrero de 1997, tuvo una gran repercusión informativa: sugería la posibilidad teórica de la clonación en humanos. Posteriormente se comprobó fehacientemente que, genéticamente Dolly era clónica de su madre adulta donante del genoma. Y su normalidad fisiológica se plasmó en el hecho de que al llegar a la madurez, Dolly parió un cordero sano, Bonnie, tras un apareamiento y gestación normales.

CLÓNICOS TRANSGÉNICOS. A los mamíferos clónicos se les puede insertar un gen no propio, con lo que obtendríamos transgénicos, capaces de expresar la información codificada por ese transgén. Los científicos del Instituto Roslin, usando células embrionarias clónicas en cultivo, lograron incorporarles el gen del factor IX humano, proteína de la coagulación sanguínea, usada en el tratamiento de la hemofilia B. Así nacieron las primeras ovejas clónicas transgénicas, tal como Polly, en el verano de 1997. Estas ovejas son capaces de segregar esa proteína humana como si fuese un componente normal de su leche. Ello demostró que la clonación es capaz de permitir la introducción de genes específicos de otros mamíferos y la posibilidad de obtención de verdaderos rebaños portadores y expresadores de esos genes.

Ian Wilmut del Instituto Roslin, y de la empresa biotecnológica PPL Therapeutics, ha sido el director científico de todas estas consecuciones. Recientemente, en una revisión general, publicada en la revista Scientific American (Investigación y Ciencia, en versión española), afirmaba su convencimiento de que una vez logradas la modificación genética de los mamíferos y su reproducción ulterior, la biomedicina debe buscar sacarles partido a estas nuevas posibilidades. ¿Cómo podría lograrse?. Consideraremos solo unas pocas de estas posibilidades.

CLONACIONES BIOMÉDICAS. La escasez de órganos para trasplantes es acuciante. Las reacciones inmunitarias hiperagudas imposibilitan, por ahora, los xenotrasplantes a partir de órganos animales, como los de cerdo. Sabemos que ello se debe a que diversas proteínas del cerdo han sido modificadas previamente gracias a la acción de la enzima alfagalactosil transferasa. Por ello, en diversos lugares del mundo se está investigando intensamente para conseguir, mediante Ingeniería Genética, anular a esa enzima. Tras ello se obtendrían los correspondientes cerdos clónicos transgénicos con órganos trasplantables a receptores humanos cuyo tratamiento contra el rechazo inmunitario por el xenotrasplante podría ser más eficaz que lo inútil que lo es por ahora.

La enfermedad de las vacas locas y sus vertientes humanas a todos nos preocupan. A través de las clonaciones transgénicas podrían crearse rebaños de reses carentes del gen responsable de la proteína del prión. No parece que puedan aparecer inquietudes éticas respecto a los ejemplos expuestos hasta ahora.

La Investigación sobre enfermedades genéticas humanas podría mejorar notablemente si los científicos dispusieran de animales clónicos transgénicos portadores del gen o genes defectuosos humanos, por ejemplo el de la Fibrosis cística. No valdrían los ratones, muy diferentes de los humanos, pero sí las ovejas cuyos pulmones son muy parecidos a los nuestros. En este caso, es posible que, por parte de algunos, si pudieran plantearse inquietudes éticas respecto a la creación de animales con defectos genéticos.

Los cultivos celulares y embrionarios constituyen otro capítulo diferente. A partir de embriones de ratón se han podido aislar células madre pluripotenciales, capacitadas para poder intervenir en todos los tejidos de un adulto. En humanos, podrían fabricarse células pluripotenciales específicas para cada paciente, sin rechazos, creando un embrión, mediante la transferencia nuclear del material genético procedente de una célula madura diferenciada. En el inicio de la fase embrionaria, antes del comienzo del sistema nervioso, se separarían las células pluripotenciales, utilizables para tratar patologías graves como el Parkinson o la distrofia muscular. Lógicamente, estas posibilidades si pueden ocasionar amplias discusiones éticas y morales.

Las técnicas de clonación aun no se dominan eficazmente, pero, en palabras del Dr. Wilmut: "Ofrecerán importantes oportunidades médicas...Las actitudes sociales cambian; se producen avances inesperados. El tiempo lo dirá".