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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Las iPS en la Pole

Las iPS en la Pole

En esta Sección ya nos hemos ocupado de ello hace unos meses, pero los avances se suceden a tal velocidad que se acumulan nuevas consecuciones esperanzadoras que merecen ser comentadas. Se trata de las células madre o troncales cuya obtención no necesita ser embrionaria sino que proceden de células diferenciadas somáticas normales que son inducidas a convertirse en células troncales iPS (induced Pluripotent Stem cells) células inducidas pluripotentes), prácticamente con las mismas propiedades que las embrionarias y sin necesidad de destruir ningún embrión.  

CONTROVERSIAS

La potencialidad terapéuticas de las células troncales (en general) para la medicina regenerativa son enormes. Las discusiones éticas sobre la obtención y uso de las de origen embrionario son bien conocidas. Las actuaciones de los políticos terciando en el tema y tomando decisiones legales y económicas al respecto han sido, frecuentemente, contundentes y se está demostrando que, en bastantes ocasiones, desafortunadas.  Afortunadamente, la ciencia puede finalizar muchas discusiones ideológicas estériles y colocar cada cosa en su lugar. 

Así está ocurriendo con este problema tras una serie de investigaciones realizadas estos tres últimos años:
- En Japón, el grupo de Shinya Yamanaka, trabajando sobre ratones, fue el pionero en su obtención. Sir Martin Evans, premio Nobel de Medicina en el año 2007 ha calificado de mágica a esta consecución.
- Los resultados fueron confirmados muy poco después por el equipo investigador de Rudolf Jaenisch.
- Desde hace algo menos de un año esos excelentes hallazgos se vienen reproduciendo usado células humanas.
- El proceso de reprogramación celular usado para la obtención de las células madre pluripotentes inducidas (capaces de convertirse en las variadas células especializadas de nuestros diferentes órganos y tejidos)  produce células iPS con propiedades similares a  las células madre embrionarias, indistinguibles de ellas.
- Para lograr inducir la conversión se necesita la colaboración de unos pocos genes y/o de algunos virus particulares, en principio retrovirus, lo que pudiera provocar algunas complicaciones porque alguno de los genes usados en el reciente comienzo de esta técnica poseen potencialidad tumoral y porque el material genético de los virus se puede integrar en el propio genoma de la célula.

LOGROS
En cualquier caso, el esfuerzo en el campo de las iPS está resultando inmenso y con resultados muy veloces. A mediados del presente mes la Universidad de Kyoto logró la primera patente sobre un eficaz procedimiento de obtención de células iPS y la acumulación de nuevos y prometedores resultados sobre esta técnica se puso de manifiesto el pasado verano con la celebración en Kyoto, Japón, del Primer Simposio Internacional sobre iPS, con el subtítulo de Fronteras y Futuro, en el que participaron más de 1200 especialistas de todo el mundo. La sensibilidad científica de los japoneses la expuso Kisaburo Tokai, ministro de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología, al afirmar que “ la consecución de las células iPS constituye un gran logro en la historia de las ciencias de la vida, por lo que espero que tanto el gobierno como la industria ofrezcan las mayores de las colaboraciones posibles”. Una sesión del simposio fue destinada a conocer los avances de las aplicaciones de las iPS en la medicina regenerativa, concretamente en la diferenciación de células óseas y cardíacas (en Israel), la regeneración del sistema nervioso central de primates (en Japón), de la retina (en Japón) y de los tejidos productores de insulina, para luchar contra la diabetes 1 (en Suecia). Por cierto, en relación con este último tema  es de destacar que en USA, en el Harvard Stem Cell Institute, usando la técnica que denominan de reprogramación directa, sus científicos han logrado convertir en ratones las células exocrinas que constituyen hasta un 95% del páncreas y que no son productoras de insulina en células beta pancreáticas productoras de insulina, sin necesidad de retornar al estado embrionario, usando el concurso de tres genes específicos.

Hay que recordar que no ha transcurrido un año desde la obtención de las primeras iPS  humanas (noviembre del 2007) y que los datos esperanzadores se suceden sin cesar. Por ejemplo, investigadores del Harvard Stem Cell Institute y de la Columbia University han convertido células de la piel de pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (enfermedad de Gherig) en iPS pluripotentes.   Tras ello, consiguieron la diferenciación de estas iPS creadas hasta el tipo de células neuronales como las destruidas por la enfermedad, siendo muy destacable que el punto de partida fueron células  procedentes de personas ancianas.

También el pasado verano se ha iniciado otro gran proyecto con la inauguración del primer banco de células iPS, el WiCell Bank, que ha tenido lugar en la Universidad de Wisconsin con la finalidad de crear, probar, almacenar y distribuir líneas celulares que complementen a las hasta ahora sólo 21 líneas celulares humanas (embrionarias) que maneja el National Stem Cell Bank. 

VIRUS

Esta semana la revista SCIENCE publica un artículo en el que han colaborado investigadores del Massachusetts General Hospital Cancer Center y de otras tres instituciones de Boston, el Center for Regenerative Medicine, el Harvard Stem Cell Institute y el Joslin Diabetes Center. Como indica su título, “Induced Pluripotent Stem Cells Generated Without Viral Integration" lo que han desarrollado estos investigadores ha sido un procedimiento de generar células iPS utilizando virus que no se integran a sí mismos en el genoma de los huéspedes, eludiendo el problema al que antes nos referíamos y la preocupación de que el genoma vírico pudiera ser el punto de partida para el desarrollo posterior de tumores. Este nuevo descubrimiento ha demostrado la posibilidad de obtención de las iPS sin el inherente problema genético de la asociación del genoma vírico. También se ha comprobado que el proceso se puede realizar en una gran variedad de células especializadas entre las que han comprobado las pulmonares, cerebrales y cardíacas, sin que en ningún caso hayan observado la aparición de efectos laterales indeseados.

Los especialistas consideran que el logro es un gran paso hacia la meta final de la aplicación clínica terapéutica de las iPS en terapia celular y tratamientos de enfermedades humanas. Con anterioridad ya se han realizado pruebas con otras células reprogramadas parecidas que han conseguido paliar síntomas de la enfermedad de Parkinson o de la anemia falciforme en ratones, por lo que las puertas de la esperanza para su aplicabilidad humana  están abiertas, aunque todavía quede por demostrar que estas iPS sean tan eficaces en sus aplicaciones terapéuticas como las células madre embrionarias.