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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Ciencia, ética y derecho

En su breve e intensa existencia el fascinante aventurero y novelista francés Antoine de Saint Exupery compaginó su pasión por la aventura con la meditación sobre el significado último de la existencia. En esa deliciosa golosina literaria que es su libro "El Principito", éste es instruido por el lobo, en un pasaje, del siguiente modo: "Los hombres han olvidado esta verdad. Pero tu no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado".

Se trata de una forma muy clara de expresar el principio ético de la responsabilidad. Y a este principio no puede ser ajena la Ciencia. Los científicos y sus quehaceres no pueden permanecer aislados del resto de la sociedad, pues es bien sabido que "lo que suceda mañana es decidido hoy" y los logros científicos de cada día están predeterminando lo que va a suceder de un modo más o menos inmediato, ya que las múltiples derivaciones de la Ciencia se introducen en todo el permeable tejido de la Sociedad.

CIENCIA Y SOCIEDAD. La Ciencia y la Tecnología pueden servir tanto a Dios como al Diablo: conquistamos el espacio, pero saqueamos los recursos naturales de nuestro planeta; empezamos a recoger los primeros frutos de la Revolución Verde, pero degradamos nuestro medio ambiente y nuestra atmósfera; luchamos con éxito contra terribles enfermedades con nuevos antibióticos y fármacos, pero hemos sido capaces de lanzar bombas atómicas contra nuestros semejantes.

Desde la adquisición de su consciencia el hombre busca afanosamente una interpretación adecuada del Universo y del papel que le corresponde en el mismo. Hoy, ya nadie duda que la Ciencia, en forma de física, química, biología, astronomía o matemáticas, puede aproximarnos a esa meta, con las correspondientes consecuencias. Recordemos el ejemplo de Galileo y la postura de la Inquisición: si la Tierra no era el centro del Universo, sino un simple planeta alrededor del Sol, con ello ¿no quedaría afectado también el concepto protagonista del hombre en ese Universo?. Algo semejante ocurre hoy respecto a los avances de la Biología que hacen plantear nuevas preguntas sobre la especificidad del Homo sapiens en relación con el resto de las especies vivas. Y no podemos olvidar, lo que en una frase muy descriptiva, se ha resumido espléndidamente: "La Ingeniería genética está convirtiendo al hombre en ingeniero de humanos". Nuestra más preciada identidad biológica, nuestros genes, pueden ser conocidos e investigados, pero, sobre todo, pueden ser modificados.

ÉTICA.La genética y la ingeniería nuclear son campos evidentes en los que la reflexión ética es necesaria, pero no menos trascendente es el caso de las tecnologías de la información y el fascinante desarrollo tecnológico que suponen, lo que se puede traducir, fácilmente, en problemas relacionados con la libertad individual y la intimidad personal. Y el hallazgo y definición de una Ética para la Ciencia son urgentes ya que "la Ciencia avanza más rápidamente que la realidad", como recordaba el Presidente de la República francesa al constituirse, en Francia, en 1983, el Comité Ético Consultivo Nacional.

Por ello, las relaciones entre Ética y Ciencia no pueden seguir siendo meras elucubraciones teóricas. En todo el mundo se tiende a institucionalizarlas e, incluso, a plasmarlas en forma de leyes. En general, los científicos, están participando activamente en este proceso, que posiblemente tuvo su inicio en 1831, con la creación de la British Association for the Advancement of Sciences, una asociación cuya meta era una mejor comprensión entre Ciencia y Sociedad. Actualmente ya existen más de 200 diferentes Comités Nacionales de Ética relacionados con la aplicación de la Ciencia. Pero hay que destacar de un modo especial, por su importancia, al Movimiento Universal para la Responsabilidad Científica, dirigido por el Premio Nobel francés Jean Dausset, y al Comité Internacional de Bioética, establecido por la UNESCO, en 1992, a instancias de su Director general Federico Mayor Zaragoza.

Todos estos foros de reflexión son precisos para que puedan cristalizar en acuerdos como el de la reciente Declaración Universal de los Derechos del Genoma Humano, auspiciada por la ONU. Este tipo de actuaciones constituye la mejor respuesta a la reflexión que hace unos años se hacía el también Premio Nobel francés Jacques Monod: "¿Serán las sociedades modernas capaces de controlar los fantásticos poderes que las ciencias les han dado usando simplemente criterios de un vago humanismo modulado por una especie de hedonismo optimista y materialista? ".

DERECHO. Los avances en genética y el uso inmediato previsible de las diferentes genotecnologías significan una serie de retos que se plantean al Sistema Jurídico tradicional, por lo que constituirán una de las parcelas más activas del Derecho en las próximas décadas. Por ello, son valiosas las iniciativas, como el curso auspiciado por la Fundación Hefame, con el título de La revolución genética: los retos más acuciantes para el derecho en el tercer milenio, que se celebrará en Murcia, del 5 al 7 de marzo de 1999. Lo dirigirá el prof. Jaime Miguel Peris, catedrático de Derecho Penal de esa Universidad y contará con casi unos cuarenta participantes, principales expertos de nuestro país en los diferentes temas que constituyen las más de veinte ponencias a desarrollar. La aproximación científica la iniciará el profesor Santiago Grisolía, presidente del Comité de Coordinación Científica de la UNESCO para el Proyecto Genoma Humano y otros seis ponentes completarán el marco científico condicionante de los problemas jurídicos.

La biotecnología será examinada por otros cinco especialistas en relación con sus límites éticos y jurídicos. Concretamente, el Dr. Emilio Muñoz, ex-presidente del CSIC y ex-director general de política Científica, actualmente profesor de Investigación del Instituto de Estudios Sociales del CSIC, abordará el tema de la diversidad de la biotecnología y sus repercusiones sociales y éticas. Otra de las sesiones se dedicará a que diversos profesores universitarios de Derecho Civil y de Derecho Penal examinen las respuestas del Ordenamiento Jurídico en relación con los nuevos interrogantes que se plantean con los avances genéticos, reproducción asistida, y otros.

El controvertido tema de las patentes será objeto de una atención especial por parte de los ponentes que abordarán las diferentes posiciones relativas a lo que es descubrimiento, lo que es patentable, así como las consecuencias derivadas de las patentes transgénicas, sin olvidar la valoración de los ciudadanos respecto a estos temas. Por último, la sesión final del curso se dedicará a los problemas sociales derivados del uso de la información genética: relaciones laborales, derecho a la intimidad, límites en el uso de la información genética, etcétera.