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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

¿Cuántos Universos existen?

Giordano Bruno acostumbraba argumentar que la grandeza de Dios se demostraba mejor en la creación de muchos mundos que en la de uno sólo. De nombre original Filippo, nacido en Nola, Italia, en 1548, apodado por ello el Nolano, Giordano Bruno fue un extraordinario personaje.

Filósofo, astrónomo y matemático, muchas de sus teorías se anticiparon a la ciencia moderna. Rechazó la tradicional astronomía geocéntrica, centrada en la Tierra, y superó a la heliocéntrica de Copérnico, con el Sol como actor principal, pero con estructura de universo finito, como una esfera sembrada de estrellas fijas. Sin duda, sus teorías más llamativas fueron la del universo infinito y la de la multiplicidad de los mundos. En 1592 la Inquisición inició su persecución, el Papa Clemente Clemente VIII lo declaró hereje, y al conocer su sentencia a muerte, en el año 1600 se dirigió a sus jueces diciendo: "Posiblemente vuestro miedo a ejecutar sobre mí la sentencia sea mayor que el mío al recibirla". Poco después era quemado vivo.

CIENTÍFICOS. Desde un punto de vista estrictamente científico, ¿fue Giordano Bruno un iluso?. No lo parece, si damos fe a la opinión de prestigiosos físicos contemporáneos. Hace algún tiempo el investigador L. D. Raub se dirigió a cerca de un centenar de prestigiosos especialistas mundiales en cosmología cuántica y en física teórica, a fin de conocer su opinión sobre la teoría de los mundos múltiples. La mayoría, el 58%, contestaron que consideraban esa teoría como cierta, mientras que un 18% tenían una opinión contraria, un 13% mostraban dudas y el restante 13% correspondió al no sabe-no contesta.

Lo más llamativo de esta opinión científica favorable a la existencia de mundos o universos múltiples (el pluriverso) es que entre los que la apoyaban se encontraban cuatro de más renombrados físicos teóricos contemporáneos, tales como Stephen Hawking, Richard Feynman, Murris Gell-Mann o Steven Weinberg, tres de ellos Premios Nobel de Física.

Todos somos conscientes de que las fronteras de la Física se han ido expandiendo gradualmente albergando conceptos cada vez más abstractos y que, en el pasado, se consideraban metafísicos: redondez de la Tierra, campos electromagnéticos invisibles, enlentecimiento del tiempo a velocidades muy altas, superposiciones cuánticas, espacios curvados, agujeros negros, etcétera.

¿Ha llegado el momento de asumir también el concepto de pluriverso, de la existencia de múltiples universos?. Así es, si no para todos si para una mayoría de especialistas científicos.

FUNDAMENTOS. La conclusión de la existencia del pluriverso se deriva de consideraciones científicas basadas en teorías firmes y aceptadas como la relatividad o la mecánica cuántica, cumpliendo los criterios básicos de la ciencia empírica, es decir, que permite hacer predicciones. La física cuántica explica que, debido a la incertidumbre propia del colapso del quantum de ondas asociadas a una partícula, pueden derivarse diversas opciones, que extrapoladas significarían la existencia de diferentes universos. El punto de partida es que el espacio es infinito en tamaño, o al menos suficientemente grande, distribuyéndose la materia en el mismo de un modo casi uniforme, tal como parecen indicar las observaciones experimentales.

El modelo cosmológico más aceptado en la actualidad predice que una entidad, del tamaño de un ser vivo, podrían tener una copia en otra galaxia situada a una distancia que podría ser tan grande como un número de kilómetros equivalente a un 1 seguido 25 ceros. Por tanto, probablemente, ninguno de nosotros podríamos observar a nuestra copia, porque la observación teóricamente posible más lejana, la de los confines de nuestro universo, se corresponde a la distancia recorrida por la luz desde el Big Bang, hace unos 14 mil millones de años, y este recorrido es unos 25 veces más pequeña que la distancia antes mencionada. Este recorrido es conocido como volumen de Hubble, volumen de nuestro horizonte, es decir, nuestro universo, una especie de esfera más o menos geométrica. Otros universos semejantes podrían situarse a distancias mayores. Cada universo sería una pequeña parte del gran pluriverso.

Si ello es así, y si la expansión cosmológica existente desde el Big Bang continúa, el universo observable crecería cada año el equivalente a un año-luz, por lo que cabe esperar que, en un futuro muy lejano, nuestros descendientes pudieran observar, si contasen con telescopios adecuados, otro "cercano" universo.

Max Tegmark es un profesor de física y astronomía de la Universidad de Pensilvania experto en este tipo de temas y en el análisis del fondo de radiación de microondas. Como afición desarrolló una versión cuatridimensional del popular juego de ordenador Tetris. Para el profesor Tegmark, tal como exponía recientemente en una publicación electrónica especial de la revista Scientific American, el problema no es si el pluriverso existe sino saber cuáles son sus niveles y características, partiendo de que las teorías científicas sobre los universos paralelos forman una jerarquía de cuatro niveles, en los que los universos van haciéndose progresivamente más diferentes del nuestro.

NIVELES. Cada nivel tiene unas características determinadas. En el nivel 1 los universos pueden tener diferentes condiciones iniciales. En el nivel 2 pueden poseer constantes físicas y partículas diferentes y en el nivel 4 hasta las leyes físicas pueden diferir.

El nivel 1 de universos paralelos, copias del nuestro, es el menos controvertido. Igual que no podemos observar los barcos situados tras la línea del horizonte, esos universos paralelos son invisibles.

El punto clave de partida es que el espacio no sea finito y que la materia no se condense solo en una determinada región, formando un universo-isla. Si se diera alguna de esas premisas casi todos los universos del pluriverso del nivel 1 estarían vacíos o muertos. Sin embargo, las observaciones más recientes de la distribución tridimensional galáctica y del fondo cósmico de microondas confirman el punto de vista de partida.

Los observadores que viviesen en los universos del pluriverso de nivel 1 estarían sometidos a las mismas leyes físicas que nosotros, pero las condiciones iniciales del origen de sus universos podrían haber diferido algo. De acuerdo con los cálculos de los cosmólogos, un volumen de Hubble idéntico al de nuestro universo, debería hallarse a una distancia de nosotros, en kilómetros, inferior a un 1 seguido de 115 metros.

Por ahora, es suficiente con que vayamos aceptando la idea de los universos paralelos del pluriverso del nivel 1. Los del resto de niveles los dejaremos para la discusión e investigación de los físicos teóricos y de los cosmólogos.