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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Realmente, ¿vida en Marte?

"Hoy la roca 84001 nos habla a través de miles de millones de años y de millones de millas de distancia...Estoy determinado a que el programa espacial americano ponga todo su poder intelectual y todas sus proezas tecnológicas en la búsqueda de otras evidencias de vida en Marte".

El propio presidente Clinton, especialmente advertido sobre un tema tan popular, realizaba estas declaraciones relacionadas con la noticia que mayor resonancia mundial alcanzó en agosto de 1996: el día 7, la NASA y la revista SCIENCE desvelaban una Investigación cuya prevista publicación era para el 16 de agosto. En ella, nueve científicos americanos afirmaban haber identificado, en un meteorito marciano, ciertos compuestos orgánicos y sugerían, decididamente, su origen biológico, es decir, la existencia, pasada, de alguna forma de vida en Marte.

HECHOS Y ESPECULACIONES. Al comienzo de la evolución marciana, hace unos 4,5 miles de millones de años, lo que significa tan solo unos 100 millones de años tras su formación, cristalizaba la roca constitutiva del meteorito investigado, a partir del magma de la corteza de Marte. Hace unos 3,6 miles de millones de años se depositaban sobre esa roca los restos orgánicos de ciertos hidrocarburos policíclicos aromáticos (HPA) derivados, según se supone, de biomoléculas presentes en ciertas formas posibles microscópicas primitivas de vida. Otros datos existentes apuntan a que hace unos 15 millones de años un gran impacto de un asteroide sobre la superficie de Marte lanzó parte de la roca al espacio, donde permaneció hasta que, hace unos 13.000 años, cayó sobre la helada Antártida, en Allan Hills. En 1984, científicos buscadores de meteoritos, encontraron el pequeño trozo meteorítico rocoso de peso inferior a los dos kilos, al que se le adjudicó el nombre ALH 84001, de acuerdo con el lugar y la fecha. En 1993 se le asignó un origen marciano a la roca.

Como la periodista Maruja Torres señala una de sus más recientes colaboraciones en el PAÍS SEMANAL parece que, a veces, a los medios de comunicación no les mueve el afán de conocer los hechos sino el de contarlos. Quizá, ello sea la causa de que, desde la aparición de la noticia comentada, en multitud de artículos, comentarios, tertulias radiofónicas, etcétera, se extrapolan y confundan los hechos, dando por demostrada la existencia de vida, más o menos evolucionada, en Marte, bien en el pasado, en el presente e incluso en el futuro, yendo mucho más allá de lo que resume el título de la propia Investigación: "BÚSQUEDA DE VIDA PASADA EM MARTE: POSIBLES VESTIGIOS DE ACTIVIDAD BIOGÉNICA EN EL METEORITO MARCIANO ALH 84001".

BÚSQUEDAS DE VIDA. La NASA siempre ha confiado en la pasada existencia de vida en Marte, sobre todo al ir conociendo ciertos datos sobre el planeta, tales como los siguientes:

a. Aunque ahora estén congelados, existieron en el pasado, por ejemplo en el valle Marineris, lagos de agua líquida.
b. Tras su formación, Marte pasó por circunstancias parecidas a las que tuvieron lugar tras la formación de la propia Tierra.
c. Su temperatura media fue más suave que la extrema actual.
d. La composición de su atmósfera, muy alta en dióxido de carbono y baja en oxígeno, se asemejaba a las condiciones prebióticas terrestres.

Como las propiedades de la materia viva se derivan de las de sus componentes, es de suponer que, en otros lugares, con características similares a las terrestres, se pudiera repetir algo parecido a lo ocurrido en nuestro planeta: la corteza terrestre se formó hace unos 4200 millones de años y los vestigios más antiguos de vida son de hace unos 3500 millones de años. Ello indica que, en condiciones adecuadas de medio acuoso, elementos químicos disponibles, temperatura, fuentes de energía y composición atmosférica, en unos 500 millones de años puede tener lugar la evolución prebiótica, desde los elementos químicos hasta las primeras formas primitivas de vida, tal como, según estos científicos, también pudo ocurrir en Marte.

Todo ello ha estimulado el envío de sondas investigadoras hasta Marte. El MARINER 4 pasó en 1965 a menos de 10.000 km de Marte y, en los años sucesivos, gracias a los MARINER 6, 7 y 9 se obtuvieron informaciones valiosas sobre la superficie marciana. En 1968 comenzó el proyecto VIKING, con el aterrizaje del VIKING LANDER I, en 1976, en la llanura del Oro, mientras que en octubre lo hacía el VIKING LANDER II en la llanura Utopía. En 1993 la pérdida del MARS OBSERVER supuso un gran contratiempo, pero lo peor fue que ninguno de los datos recogidos previamente hasta entonces apoyaba la posible existencia de vida en Marte. Actualmente existen ambiciosos proyectos junto al MARS 96 (Rusia, noviembre 1996) o AL PLANET B (Japón, 1998). Así, el MARS SURVEYOR, de la NASA, incluye una serie de pequeñas naves lanzadas por cohetes Delta II. El comienzo de este proyecto está previsto para el próximo mes de noviembre, continuando en años sucesivos, colocando las naves en la órbita marciana para que, desde las mismas, se vayan enviando sondas a su superficie. También este año, en diciembre, está previsto lanzar hasta la superficie marciana el primer pequeño MARS PATHFINDER, al que seguirán otros cada dos años. En todo caso se confía que hacia el año 2005 se podrán tener en la Tierra muestras procedentes de Marte triadas directamente desde allí.

¿VIDA EN MARTE?. El meteorito ALH 8005 y su composición provoca varias interrogantes:

a. ¿Procede realmente el meteorito de Marte?. En una escala del 1 al 10 la Universidad de California le otorga a esta posibilidad una fiabilidad de 9.

b. ,¿Tienen los compuestos HPA las edades supuestas?. En este caso la fiabilidad es 8.

c. ¿Es suficientemente esclarecedora la existencia de los HPA?. Aquí la respuesta es negativa, ya que compuestos orgánicos, incluso aminoácidos y otras estructuras complejas están presentes en muchos meteoritos y pueden indicar simple evolución prebiótica, sin implicar existencia de vida.

d. ¿Son convincentes las pruebas realizadas?. Entre los expertos existen discrepancias.
Está el caso de científicos del INSTITUTO DE METEORITOS de la UNIVERSIDAD DE NUEVO MEXICO, quienes, el año pasado, investigaron el mismo meteorito, pero usando otro biomarcador, basándose en las relaciones existentes entre los isótopos de azufre 32 y 34, cuya proporción varía en presencia de actividad biológica. Su conclusión fue negativa respecto a la presencia de biomoléculas y ha sido publicada en el último número de la revista GEOCHIMICA ET COSMOCHIMICA ACTA. Indudablemente, cabe la posibilidad de que la vida terrestre tenga características diferente a la de otros lugares, pero en todo caso ello es suficiente motivo para posteriores investigaciones. Será entonces cuando se pueda afirmar rotundamente la existencia, pasada, de vida en Marte. Por ahora solo existen indicios.