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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Desaparece Pathfinder; aparece 1997-XF

No se ha querido firmar su certificado de defunción sin tener la absoluta seguridad de que había muerto. En medio de un ambiente agresivo y hostil, su sistema nervioso se paró brusca e inesperadamente el pasado 27 de septiembre. Desde entonces no producía señales ni respondía pero quedaba una leve esperanza de recuperación. Hace unos días se le declaró oficialmente muerto.

Se trata del PATHFINDER, el módulo espacial que se depositó sobre la superficie de Marte el pasado 4 de julio y que tanta información e imágenes nos han proporcionado, incluso directamente, a través de Internet, junto con su travieso juguete, el pequeño vehículo SOJOURNER. Realmente, las misiones de ambos han sobrepasado las esperanzas previstas, que originalmente fueron solo de una vida de 8 semanas para el PATHFINDER y de una semana para el SOJOURNER. Tras su muerte, a los científicos les corresponde ahora estudiar el material que nos han proporcionado: 2,6 miles de millones de bits de información, más de 16.000 imágenes y 15 análisis químicos muy completos de las rocas y el suelo. En los próximos años se realizarán otras 4 misiones similares que culminarán, en el año 2005, con la prevista recogida de rocas marcianas que serán enviadas a la Tierra.

MGS. Y siguen las noticias sobre Marte. Tras el recordado fracaso de la nave MARS OBSERVER se utilizaron parte de sus repuestos e instrumentos científicos para la misión MARS GLOBAL SURVEY (MGS), con un tamaño menor. A los 11 meses de dejar la Tierra alcanzó su destino el 11 de septiembre pasado, colocándose en una órbita elíptica de 45 horas sobre Marte. Esta órbita será cambiada, en marzo de 1999, hasta una circular, a través de una sofisticada serie de 900 aerofrenados orbitales

En cualquier caso, es ahora cuando comienzan a publicarse en las revistas científicas más importantes del mundo, como Nature, los interesantes datos que nos está transmitiendo la MGS sobre Marte. Por ejemplo, que la topografía marciana recuerda mucho la de la Tierra y que su hemisferio norte presenta un aspecto bajo, llano y extremadamente suave, sugeridor de la existencia de una placa tectónica o, muy posiblemente, en el pasado, de un gran océano. Actualmente, la topografía y superficie de Marte parecen tranquilas, sin signos de movimientos de placas, fracturas o actividad formadora de montañas.

Sin embargo, la atmósfera marciana es más peculiar. Las medidas realizadas con acelerómetros han mostrado la existencia de grandes protuberancias atmosféricas que podrían llegar a ser peligrosas para los vehículos espaciales en órbita marciana. Las protuberancias se sitúan en las verticales de las montañas marcianas más altas, como consecuencia de las variaciones de altura superficiales, cosa que no ocurre en la Tierra por su diferente sistema de vientos. También se han detectado grandes y peligrosas tormentas de polvo. Otros investigadores han confirmado que, en contraste con la Tierra, Marte no presenta actualmente un campo magnético apreciable, aunque hay indicios de que si lo poseyó en anteriores periodos de su evolución, cuando estaba más caliente.

¿Y de qué está hecho el planeta Marte?. Los datos del MGS se han obtenido con el uso de un espectrómetro de emisión térmica para medir composiciones de minerales superficiales, rocas, hielos, nubes y neblinas. En la superficie existe hasta un 35% de polvo que aun no se ha aclarado si está como una cubierta o como una neblina superficial. Se ha comprobado la presencia de una mezcla de 4 partes de piroxeno con una parte de pagioclase, así como evidencias de la existencia de carbonatos, olivina, cuarzo y otros materiales en algunas de las pocas regiones por ahora estudiadas, confiándose que en el futuro se aporten nuevos datos interesantes.

1997-XF11. En los últimos días también nos llegaron otras noticias, esta vez inquietantes, del espacio. Un grupo astronómico de la Universidad de Arizona, dirigido por Jim Scotti, descubrió el 6 del pasado mes de diciembre un asteroide, de cerca de dos kilómetros de diámetro, bautizado como 1997-XF11. Por las características de trayectoria fue inmediatamente incluido en una lista en la que figuran hasta 108 asteroides potencialmente peligrosos.

Hace unos días el especialista en asteroides Jack Hill y otros astrónomos de la Unión Astronómica Internacional, incluyendo a su presidente el Dr. Brian Marsden, alertaron sobre este asteroide. Destacaron que su rumbo indicaba que el 26 de octubre del año 2028 pasaría a menos de 48.000 kilómetros de distancia de la Tierra, visible a simple vista. Como el margen de error en los cálculos era superior a esa cifra, ello significaba que "la probabilidad del impacto es pequeña, pero no está totalmente descartada", siendo el asteroide "más peligroso que hayamos descubierto hasta ahora". El asteroide describe una órbita de 21 meses alrededor del Sol y no será observable en los próximos meses excepto con el uso de grandes telescopios. Volverá a ser visible de nuevo en el año 2000 y, nuevamente, en el año 2002 cuando pase a una distancia de unos 9 millones de kilómetros de la Tierra.

Si este asteroide se estrellase sobre la Tierra el impacto produciría un cráter de un diámetro cercano a los 40 kilómetros y si lo hiciese en el océano el maremoto correspondiente inundaría miles de kilómetros de costas. En ambos casos, la materia lanzada a la atmósfera produciría una oscuridad casi total durante bastantes semanas o meses, alterando el clima. El impacto equivaldría a una energía de 320.000 megatoneladas de dinamita, es decir, unos dos millones de bombas atómicas como la de Hiroshima.

RECTIFICACIÓN. Apenas 24 horas después de la advertencia del peligro los astrónomos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA quitaron importancia al peligro. D. K. Yeomans y P.W. Chodas observaron unas fotografías tomadas hace ocho años por el telescopio de Monte Palomar y encontraron algunas en las que pudieron identificar al 1997-XF11, como un punto de luz. Ello les permitió recalcular la trayectoria y deducir que, en octubre del 2028, la distancia a la Tierra se elevará hasta 960.000 kilómetros, con lo que la probabilidad del impacto casi se anula.

Hay que recordar que hace 65 millones de años un asteroide cinco veces mayor que el 1997-XF11 chocó contra la Tierra (en la zona del Yucatán) y destruyó un 75% de los seres vivientes existentes en el planeta, entre ellos los dinosaurios. Y, como otros investigadores han constatado muy recientemente, según una publicación aparecida en la revista Nature, hace 214 millones de años una serie de cometas se estrellaron secuencialmente sobre la Tierra, devastando parte de la vida animal y vegetal sobre la Tierra, oscureciendo la atmósfera durante años. Ello dio lugar a la formación de una serie de cráteres en línea. El primero se ha situado en el sur de Francia, un segundo en el Nordeste de Canadá, en Québec, y un tercero en la zona más occidental del Canadá.