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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Nuestras raíces

A partir del tronco común del árbol evolutivo, ¿qué rama diferenciada comenzó a crecer antes, la del orangután, la del chimpancé o la de los homínidos?. ¿Por qué y cómo se volvieron bípedos nuestros antepasados?. ¿Cuál fue la primera especie de homínidos existente?. ¿Cuáles las posteriores?. ¿El Homo sapiens sapiens actual se deriva de alguna de esas especies concretas o procede de la evolución diferenciada de diversos Homo sapiens arcaicos, incluso del Hombre de Neanderthal, en las regiones colonizadas por el Homo erectus?

Ninguna de estas preguntas tiene una respuesta inequívoca en la actualidad, pero muchas de las claves de sus correctas contestaciones pueden estar enterradas en África. Concretamente, en la zona de confluencia entre los actuales países de Eritrea, Etiopía y Somalia, lindando con la extremidad Sur del Mar Rojo. Allí se encuentra un desierto y desolador paraje muy activo volcánicamente, conocido como el valle del Rift, en el cual se localizan diminutas y míseras poblaciones como Hader y Aramis, que han conseguido recientemente que su nombre sea conocido por muchos científicos del mundo.

HOMÍNIDOS. La razón de tal celebridad se debe a los importantísimos hallazgos paleontológicos que han tenido lugar en sus inmediaciones. Las características geológicas del terreno volcánico han hecho que durante millones de años buena parte del territorio haya permanecido cubierto de sedimentos que protegían los restos enterrados bajo los mismos. Pero cambios geológicos posteriores han hecho aflorar a su superficie los valiosos restos óseos de diversos homínidos que durante millones de años poblaron aquellos lugares. Y, de acuerdo con la prestigiosa revista científica Science, uno de los acontecimientos más trascendentales ocurridos en 1994 ha sido la publicación, en septiembre, en las páginas de su gran competidora la revista Nature, de un artículo del paleontólogo Tim White y colaboradores. En el mismo se desvela el descubrimiento, en Aramis, de los restos de una nueva especie de homínido, datada en unos cuatro millones de años de edad, el Australopithecus ramidus. Se trata de lo que parece constituir un eslabón único en la cadena evolutiva que desembocó en el hombre moderno actual.

Hace unos 5,5 millones de años se bifurcaban del tronco evolutivo común el gorila, el chimpancé y los homínidos, con analogías genéticas entre ellos que se acercan a la cifra del 99%. El orden de aparición es todavía poco conocido, aunque algunos opinan que funcionalmente debió ser el anterior. Así se explicaría mejor la aparición del bipedalismo, o uso de dos extremidades para desplazarse. Posiblemente ello fuese resultado de la sistematización de un comportamiento bien conocido en los grandes monos, que se conoce como la parada de intimidación: ponerse de pie para impresionar al adversario. El grado extremo de ese comportamiento sería el bipedalismo. Pero sea cuál sea la causa de la introducción del bipedalismo, sin duda la liberación de las extremidades delanteras facilitó el que los homínidos manipulasen objetos e instrumentos logrando establecer un flujo entre cerebro y manos que espolearía el desarrollo de su inteligencia.

Por ello, a finales de los 60, significó un gran hallazgo, cerca del poblado de Hadar, el de Lucy, un homínido hembra bípedo (de acuerdo con sus estructuras óseas), que vivió en las sabanas africanas. Lucy mostraba en las piezas bucales encontradas un esmalte dental muy grueso y duro, adaptado al medio. Esta característica es propia de seres que tienen que alimentarse de semillas duras y otros componentes abrasivos en un terreno herbáceo, de arbolado escaso, como el que debía existir en la zona considerada. Lucy fue bautizada así porque el equipo de paleontólogos dirigidos por Don Johanson, escuchaban continuamente, en las emisiones de radio de aquella época, a los Beatles. Y repetitivamente, una de sus canciones, titulada en español "Lucy, en el cielo con diamantes".

Lucy era el primer ejemplar, con 1,10 metros de altura, de una nueva y desconocida especie de homínidos, la de los Australopithecus afarensis, con una antigüedad de unos tres millones de años. A partir de ese momento se consideró que, junto al bipedalismo, otra característica general de los homínidos debería ser la de su esmalte dental robusto, propio de las zonas no boscosas. Mas este último aspecto es el que ha sido puesto en solfa por la recién descubierta nueva especie de Australophitecus ramidus. Su datación, con más de 4 millones de años, le hace ser, posiblemente, la primera especie con consideración real de homínida, no de chimpancé. Sus primeros restos se comenzaron a recoger en 1992 y prácticamente se ha podido completar ya todo un esqueleto, de baja estatura, bípedo. Pero, al contrario que Lucy, presenta un delgado esmalte dental, al igual que el que poseen chimpancés o gorilas, disponiendo asimismo de grandes caninos e incisivos. Esto indica que su hábitat era forestal como se ha confirmado por otros ciertos vegetales encontrados, lo que nos hace preguntarnos, sin respuesta, por ahora ¿qué es lo que, en ese ambiente boscoso, ayudó a que se produjese el salto evolutivo?.

EVOLUCIÓN. Por las cifras de sus respectivas antigüedades sería lógico pensar que el A. ramidus fue la primera especie homínida existente, de la que se derivó el A. afarensis. Esta idea secuencial es la más aceptada, pero no faltan defensores de otras alternativas que defienden una bifurcación, desde un tronco común, hacia las ramas afarensis y ramidus, con posibilidades de que el Homo sapiens tenga su raíz bien en una, bien en la otra. En todo caso, aun dentro de la primera, la más común, otra gran incógnita sería descubrir la trayectoria recorrida durante unos tres millones de años, desde el Australopithecus afarensis hasta el hombre de hoy día, el Homo sapiens sapiens.

Una alternativa es la de la teoría de la sustitución, con una filogenia arborescente, en la que todas las ramas se extinguen excepto la que conduce al hombre moderno. De acuerdo con ello, desde el A. afarensis se separaron dos grandes ramas. La primera, la del A. Aethiopicus, originaría posteriormente las especies parántropos (palabra que significa casi hombre), que vivieron casi durante unos dos millones de años hasta que se extinguieron. La segunda rama o género sería la del Homo, aparecido en África, que podría pasar o no por el Homo habilis hasta llegar al Homo erectus, originado en África. Allí, tuvo lugar la Primera Gran Expansión, origen de su extensión y evolución por diversos lugares del mundo, siendo capaz de plasmar su inteligencia en forma de fabricación de pequeñas y rudimentarias herramientas. Ello ocurriría hace algo menos de dos millones de años, y durante un millón de años surgirían diversas poblaciones específicas de Homo erectus en África, Asia, y Europa. Posiblemente, su evolución le llevó hasta el Hombre de Neanderthal en Europa y Oriente próximo.

Otros investigadores abogan por la teoría de la sustitución, defendiendo concretamente que, fue el Homo erectus de África quien hace un millón de años evolucionó hasta el Homo sapiens. Con este comenzó la denominada Segunda Gran Expansión, sustituyendo en los diversos lugares geográficos paulatinamente (mezclándose o no genéticamente con ellos) a los ejemplares allí existentes evolucionados de Homo erectus e incluso del Hombre de Neanderthal. Para ello sería un factor clave su superior capacidad tecnológica, con la capacidad de crear herramientas mucho más complejas y útiles. Desde luego, se admite generalmente que, hace unos doscientos mil años, existía el Homo sapiens, en forma de un pequeño grupo humano que puede considerarse como padre de todas las razas y hombres actuales.

Otra alternativa al modelo de sustitución es la de la continuidad, cuyos defensores piensan que, en las diferentes regiones colonizadas por diversas formas de Homo erectus habrían aparecido formas arcaicas de Homo sapiens, tal como se puede considerar al propio Hombre de Neanderthal. En esta situación se habría producido la mezcla de poblaciones y el mantenimiento de un flujo génico lo que desembocó en el Homo sapiens sapiens actual.

Arqueólogos, paleoantropólogos y biólogos moleculares son los principales científicos que, actualmente, se ocupan con metodologías muy diferentes de estudiar la fascinante cuestión del origen del hombre moderno. En todo caso hallazgos como los que hemos comentado pueden ayudar a resolver los dilemas existentes y, de este modo, ayudarnos a saber de modo más preciso cuáles son nuestros orígenes, dentro de la diversidad, encuadrados dentro del escenario del fenómeno maravilloso que es la vida.