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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Personajes

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En el reinicio de ABABOL, tras el paréntesis veraniego, vamos a dedicar hoy nuestra atención a dos grandes personajes científicos fallecidos recientemente que están unidos por la denominación común de su origen catalán, haber prestigiado a España y ser conocidos y ensalzados en todo el mundo. Son Joan Oró Florensa y Ramón Margalef.

ORÓ. Nacido en Lérida en 1923, cursó Ciencias Químicas en la Universidad de Barcelona y se doctoró en el prestigioso Baylor College of Medicine de Houston, en 1956, con unos estudios sobre el metabolismo del ácido fórmico en los tejidos animales que fueron determinantes para sus posteriores investigaciones sobre el origen de la vida y la posible existencia de vida en Marte (participando entre otros, en los proyectos Apolo y Vikingo de la NASA). Efectivamente, el binomio Oró-origen de la vida es reconocido en todo el mundo científico internacional.

La Tierra se formó hace unos 4.600 millones de años y una vez formado nuestro planeta las condiciones geológicas imperantes hicieron que los impactos de los meteoritos mantuvieran estéril su superficie durante unos 500 millones de años. Sin embargo, sorprendentemente pronto, unos cientos de millones de años más tarde, ya existía una portentosa vida microscópica con su capacidad de replicación, mutación y evolución derivadas de su contenido en los adecuados ácidos nucleicos. ¿Cómo se inició a partir de los sencillo gases existentes?.

Darwin en una carta escrita en 1872 ya señaló que el principio de continuidad hacía posible que el comienzo de la vida en la Tierra pudiese ser considerado como una parte o una consecuencia de alguna ley general. Efectivamente, hoy es aceptado universalmente en el mundo científico que en la Tierra primitiva tuvo lugar un proceso de evolución química gradual que condujo progresivamente hasta la generación de vida primordial en etapas de complejidad creciente, no de forma repentina como defendían los partidarios de la generación espontánea (y como aún siguen defendiendo algunos ultraconservadores, como es conocido que ocurre en algún estado americano, donde se prohíbe enseñar las teorías evolutivas).

Desde 1968 existen múltiples pruebas de que la combinación de elementos biogénicos para producir moléculas es un fenómeno bastante universal lo que también abre la posibilidad de la colaboración de moléculas orgánicas procedentes de planetas y satélites de nuestro sistema solar en el proceso de iniciación de la vida sobre la Tierra. ¿Sería posible reproducir en los laboratorios las etapas prebióticas que condujeron hasta la vida?. Los trabajos pioneros de Miller consiguieron la formación de varios aminoácidos; los de Joan Oró, condujron a sintetizar ácidos grasos, pirimidinas, desoxirribosa, nucleótidos, desoxirribonucleótidos así como la condensación de diferentes monómeros. También, con la ayuda de cianamida y otros catalizadores, oligopéptidos, oligonucleótidos y otros compuestos bioquímicos, obteniendo resultados muy positivos en la consecución de la síntesis prebiótica de macromoléculas completas de ADN y ARN. En todo caso el gran mérito de estos experimentos es el conceptual, demostrativo de que en condiciones extremas, como las prebióticas, es posible la conversión de simples moléculas gaseosas a formas cada vez más complejas, similares a las de nuestras actuales biomoléculas.

En 1980, Oró regresó a España aunque como miembro de la Junta Espacial de La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos siguió colaborando en todos los grandes proyectos internacionales como el de la Estación Internacional. En esta etapa fue responsable de la creación de numerosas instituciones y asociaciones, entre ellas la Fundación Joan Oró, relacionadas con el fomento de la ciencia, recibiendo múltiples reconocimientos internacionales como el de ser nombrado Presidente de la Sociedad Internacional para el estudio del origen de la vida. Joan Oró falleció hace unos días, a los 81 años.

MARGALEF. Ramón Margalef nació y ha muerto en Barcelona (1919-2004). En el mundo científico está bastante generalizada la opinión de que ha sido uno de los científicos españoles de mayor proyección internacional ya que sus, a veces, provocativos pensamientos y publicaciones influenciaron a multitud de ecólogos, limnólogos y oceanógrafos de todo el mundo lo que se traduce en un impresionante número de citaciones en las investigaciones de sus colegas.

Aunque apasionado por la naturaleza sus estudios tuvieron que aplazarse. A los 17 años fue reclutado por el ejército republicano y, tras tres años de guerra civil, tuvo que realizar un segundo servicio militar en la posguerra franquista. Compaginando su trabajo en una Agencia de seguros pudo obtener la licenciatura de Biología en 1949. Margalef fue el precursor de la Ecología española y cuando ya contaba con un gran prestigio internacional ocupó la primera cátedra de Ecología de nuestro país, en 1967, en la Universidad de Barcelona. Dotado de un profundo sentido del humor, uno de sus numerosos y brillantes discípulos,

Josep Peñuelas, relata así su primer encuentro: "En 1978 iniciaba mi cuarto curso de licenciatura cuando llegó al aula el profesor de Ecología, un personaje entre descuidado, travieso y sabio, llamado Margalef y dijo: " La Ecología, asignatura que vamos a estudiar este curso, es como se ha dicho alguna vez, aquello que le queda a la biología cuando todo lo importante ha recibido ya algún nombre"". Quizá en el trasfondo de la aparente chistosa definición estaba la visión de Margalef de la Ecología como una ciencia de síntesis que estudia las relaciones de los seres vivos con el ambiente físico, abarcando conocimientos y herramientas de las más variadas disciplinas, desde la Biología y la Geología a la Química y la Física, la Matemática o la Estadística.

Tal como recordaba en su obituario la revista Marine Ecology Progress Series, Margalef contaba con más de 400 artículos de investigación publicados, así como una docena de libros, en las diversas ramas de la Ecología, siendo un aspecto importante de sus ideas la consideración del hombre como una parte integral de los ecosistemas naturales. Casi una veintena de nuevos organismos fueron clasificados y bautizados por Margalef, quien, siempre con humildad y fino sentido del humor, recibió multitud de premios y reconocimientos internacionales, entre ellos el Premio del Instituto Internacional de Ecología y la Medalla de Oro del CSIC, así como media docena de doctorados honoris causa de universidades españolas, francesas y argentinas. Ramón Margalef fallecía, a los 85 años, a finales de mayo. Una semana después también murió su viuda y compañera científica María Mir.

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