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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Tunguska: Un siglo de enigmas

Tunguska: Un siglo de enigmas

Ocurrió hace un siglo. Exactamente, a las 7:17 a.m. del 30 de junio de 1908. Tuvo lugar en una remota zona siberiana despoblada, donde fluyen los ríos Podkamenaya Tunguska y Nizhniaya Tunguska. La terrible explosión liberó una energía equivalente unas 200 veces la bomba atómica de Hiroshima. Su efecto se detectó en lugares tan lejanos como San Francisco, en América. ¿Qué sucedió?.

SILENCIO
Durante mucho tiempo el silencio fue la consigna. Bastantes años después, un testigo presencial, situado a 64 km. de distancia, S. Semenov, lo describió así: "A la hora del desayuno, yo estaba sentado … De repente, vi que, directamente al norte, sobre la ruta Onkoul de Tunguska, el cielo se abrió en dos partes y apareció fuego, muy alto y muy ancho, sobre todo el bosque. La grieta en el cielo se hizo más grande, y toda la parte norte se cubrió de fuego. De golpe sentí tanto calor que se me hizo insoportable, … pero entonces los cielos se cerraron y se escuchó una fuerte explosión. Fui arrojado a varios metros de distancia. Perdí el sentido por unos instantes, pero entonces mi mujer salió y me llevó a la casa. Luego de eso se oyó un ruido, …La tierra tembló, y …cuando el cielo se abrió, un viento ardiente pasó entre las casas… destruyendo los sembrados…". Por cierto, una pregunta se nos viene a la mente: ¿qué hubiese sucedido si el acontecimiento hubiese ocurrido en plena Guerra fría?. ¿Cuál hubiese sido la respuesta soviética ante lo que hubiera parecido ser un ataque atómico americano?.

Pero en la Rusia convulsionada de principios de siglo XX la catástrofe pasó prácticamente inadvertida y sus causas no se investigaron. Los lugareños, años después, se mostraban reacios a contar nada sobre el conocido como evento de Tunguska. Estaban convencidos de que la explosión había sido una visita airada del dios Ogdy, quien maldijo la zona derribando árboles y matando animales. Y al gobierno zarista no le contrariaba que sus súbditos pensaran que se trataba de una posible advertencia divina ante el clima creciente existente de descontento popular. Lo cierto es que, poco tiempo tras ocurrir el hecho pareció olvidarse su existencia hasta que los científicos, en búsqueda de una explicación, lo volvieron a sacar a la luz.

Fue 19 años después, en 1921, cuando Leonid Kulik, conservador de la colección de meteoritos del Museo de San Petersburgo, decidió realizar una expedición a Tunguska, pero las duras condiciones siberianas le impidieron llegar. Otro intento de Kulik, 6 años más tarde, consiguió alcanzar la meta, hablando con habitantes de la zona y haciendo un examen científico de la gran extensión afectada. Antes de su fallecimiento, acaecido en la batalla de defensa de Moscú, en la Segunda Guerra Mundial, aún pudo realizar Kulik otra expedición y, sobre todo, posibilitó que numerosos científicos se interesaran por el tema.

HECHOS
Según Don Yeomans, director de la Oficina de Objetos Cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés), del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, el estudio científico minucioso realizado hasta hoy conduce a unas conclusiones coherentes con lo siguiente: una roca espacial muy grande, un asteroide, de aproximadamente 37 metros de diámetro y 110.000 toneladas, hizo su entrada a la atmósfera de la Tierra viajando a una velocidad de alrededor de 60.000 kilómetros por hora, calentando el aire a su alrededor a temperaturas de 25.000 grados Celsius. Al acercarse a 8.500 metros de la nevada superficie siberiana, la combinación de presión y calor provocó que el asteroide se fragmentara, explosionara en el aire y se destruyera, produciendo una gran bola de fuego, con la consecuencia de que aproximadamente 2.100 kilómetros cuadrados de bosque quedaron partidos en dos.

Ochenta millones de árboles fueron destruidos a ambos lados, con un patrón radial, sirviendo de marcadores, ya que señalaban la dirección directamente opuesta al epicentro de la explosión. Según Yeomans, "… cuando el equipo llegó al lugar del epicentro, descubrió que los árboles estaban de pie, pero con sus ramas y sus cortezas completamente removidas. Parecía un bosque de postes de teléfono". Ello se debe a que las ondas de expansión de rápido movimiento originadas en la explosión aérea son capaces de romper las ramas de un árbol antes de que éstas puedan transferir el impulso del impacto al tronco. Es curioso que 37 años después de la explosión de Tunguska, también se encontraran árboles sin ramas en Hiroshima.

Tras la explosión, se formaron enormes nubes densas a grandes altitudes, las cuales reflejaban la luz solar desde detrás del horizonte, haciendo brillar el cielo por la noche. Efectivamente existen informes de personas que vivían en lugares tan lejanos como Asia, afirmando que la luz les permitía leer el periódico en la medianoche.

INCÓGNITAS
La teoría oficial científica del meteorito como causante del evento de Tunguska se ha visto sazonada por otras propuestas más o menos fantásticas. He aquí algunas: impacto de una nave extraterrestre u OVNI; consecuencias de un experimento de Tesla; colisión con un pequeño agujero negro errante; una bomba de hidrógeno natural; una inmensa e imposible tormenta magnética; una colisión de materia con antimateria, etc.

Más serias y científicas son multitud de investigaciones que se han venido realizando últimamente. El año pasado una expedición italiana señaló que el cráter del lago Cheko, a 5 Km del epicentro, debió producirse como consecuencia del hecho. Sin embargo, otros grupos científicos no consideran los argumentos aportados como convincentes, mientras que otras diferentes investigaciones indican que la explosión de Tunguska produjo importantes reducciones del ozono atmosférico que persistieron hasta el año 1912.

Con motivo del centenario del acontecimiento revistas científicas como SCIENCE o SCIENTIFIC AMERICAN han acogido diversos estudios sobre ese acontecimiento u otros dos, menos conocidos, pero también relacionados. El día 6 de junio de 2002 tuvo lugar el evento del Mediterráneo Oriental, una explosión aérea de alta potencia, similar a la de una pequeña bomba atómica, habida sobre el mar Mediterráneo (entre Libia, Grecia y Creta). La causa se atribuyó a un objeto celeste no detectado, durante su aproximación a la Tierra. El objeto se desintegró y no se recuperaron sus fragmentos. El evento de Vitim o de Bodaybo ocurrió el 25 de septiembre de 2002 en una taiga próxima al río Vitim, cerca de Bodaibo, en Siberia. En contraste con Tunguska, se encontraron importantes cantidades de radiación residual e isótopos radiactivos y se observaron auroras boreales y enfermedades asociadas a la radiación. Aunque las autoridades rusas sospecharon del posible origen nuclear del hecho, se piensa que se trató del núcleo de un cometa de unos 70 metros de diámetro, compuesto de metales pesados que entraron en fisión al penetrar en la atmósfera terrestre. Tampoco este objeto fue detectado durante su aproximación a la Tierra.

Como es bien sabido actualmente el programa NEO de la NASA intenta la detección y control de los asteroides y meteoritos que se puedan acercar a la Tierra.