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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

No al bronceado ultravioleta

No al bronceado ultravioleta

Tras el regreso de las vacaciones de verano muchas personas pretenden conservar e, incluso, aumentar el bronceado alcanzado y acuden a diversos procedimientos, entre ellos, a los tratamientos con lámparas UV bien en instalaciones domésticas o comerciales. Pero recientes investigaciones, publicadas esta semana, confirman los graves peligros de los bronceados UV. Y, según la Academia americana de Dermatología, cada hora. muere en USA una persona como consecuencia de sufrir un melanoma maligno.

DATOS

En realidad la práctica de este tipo de tratamiento en recintos cerrados tuvo su origen en Europa y después se extendió a los Estados unidos, con el uso de lámparas solares emisoras de radiaciones UV para intentar prolongar en el tiempo los efectos positivos sicológicos y fisiológicos de la exposición natural a la luz UV.

En España, según datos recogidos en el año 2004 por la Asociación Española del Bronceado (http://www.aeb-asociacion.com) un 16% de los españoles entre 20 y 65 años han acudido a un centro de bronceado, porcentaje que entre las mujeres asciende hasta el 19% mientras que en los hombres se queda en un 9%, aunque esta proporción de hombres va adquiriendo cada año un mayor protagonismo. Por otra parte, los jóvenes entre 20 y 30 años son los mayores usuarios de este servicio con un 25%, porcentaje que va disminuyendo al ascender la edad hasta el 8% de las personas entre 51 y 60 años. Los usuarios de los centros de bronceado acuden a las cabinas de bronceado más en primavera y realizan una media de 12 sesiones por año y se estima que existen en España alrededor de 25.000 centros, de los cuales 1.500 son centros de bronceado específicos, 12.000 se encuentran en centros de estética, 7.500 en peluquerías, 2.500 en gimnasios, 1.000 en perfumerías y 500 en hoteles y balnearios. En cuanto a ciudades, Bilbao y A Coruña (21%), seguidas de cerca por Barcelona y Zaragoza (18%) son las ciudades con mayor índice de usuarios de rayos UVA.

En USA, la situación es parecida y el 10% de la población ha acudido a ellos alguna vez a centros de bronceado, que emplean a 160.000 trabajadores y cuyas transacciones económicas superan los cinco mil millones de dólares..

BRONCEADO
La prestigiosa editorial Wiley Blackwell es la encargada de publicar la revista PIGMENT CELL AND MELANOMA RESEARCH (PCMR), que cuenta con un importante factor de impacto y es el órgano oficial de la International Federation of Pigment Cell Societies (IFPCS) y de la Society for Melanoma Research (SMR) que agrupan a todos los científicos del mundo que investigan sobre el melanoma y el proceso de pigmentación. Uno de sus editores es el prof. José Carlos García-Borrón, catedrático de Bioquímica de la facultad de Medicina de Murcia, galardonado recientemente con la Medalla Raper que se concede cada tres años al científico que haya hecho, a nivel mundial, las mejores aportaciones investigadoras en este campo.

En ocasiones anteriores nos hemos ocupado en esta Sección del bronceado, de los diferentes tipos y actuaciones de las radiaciones UV así como de algunos de sus peligros. No vamos a insistir en ello, pero si en la preocupación de los científicos que el pasado verano desde Sapporo, Japón, durante la celebración del congreso mundial de la IFPCS y, también con el auspicio de la SMR, es decir, de las dos sociedades científicas mundiales más importantes sobre el tema, instaban a los poderes públicos sobre “la necesidad de regular el uso y de transmitir adecuadamente a la población el conocimiento de los riesgos del desarrollo de cánceres cutáneos como consecuencia de la utilización de los dispositivos de bronceado basados en rayos UVA”, añadiendo que la comunidad científica deplora la distorsión que se hace de la investigación científica para obtener beneficios económicos e insistiendo que se está poniendo en peligro la vida de muchas personas, incluyendo las de muchos jóvenes.

El número de octubre de la revista PCMR recogerá varias investigaciones que constituyen un apoyo sólido e incuestionable a ese llamamiento.

INVESTIGACIONES
El problema lo entenderemos muy fácilmente. La melanina, el pigmento que nos broncea, lo fabricamos en unas células específicas, los melanocitos, mediante una compleja y regulada vía biosintética estimulada por las radiaciones UV. Los cánceres cutáneos, en especial, el temido melanoma (uno de los dos tipos de cánceres cuya incidencia y mortalidad sigue aumentando) se originan como consecuencia de alteraciones en el material genético, el ADN y la subsiguiente malignización (pérdida de regulación) de los melanocitos. Y, para cerrar el círculo las radiaciones UV favorecen cambios en el ADN y el mecanismos bioquímico molecular de sus consecuencias y  el de la malignización de los melanocitos son similares.

Explicándolo con un poco más de detalle, también en la revista PCMR, pero en el número de agosto, un grupo internacional de investigadores (Alemania, Japón y USA) han investigado similitudes y dieferencias de la radiación solar simulada en relación con la radiación UVA y UVB. Y, en lo que se refiere a las tres importantes investigaciones a las que nos referíamos anteriormente, la conclusión global es la de que no existe un bronceado en cámaras con UV ni solar que se pueda calificar como seguro y la de que se necesita investigar con más profundidad sobre el tema.

Los autores principales de los tres artículos son líderes mundiales en los campos de la Biología Celular  Dermatología y epidemiología (Dr. Fisher, dermatólogo, presidente la Society of Melanoma Research; Marianne Berwick, epidemióloga del New Mexico Cancer Research and Treatment Centre; Dorothy Bennett, prestigiosa bióloga celular del Basic Medical Sciences, St George’s, University of London). He aquí algunas de las conclusiones de sus revisiones:

-Tanto la radiación solar como la de cámaras UVA producen daños en el ADN, fotoenvejecimiento y cáncer de piel.
- La radiación UV es el carcinógeno humano más ubicuo y la piel es nuestro órgano mayormente afectado por el cáncer.
-El uso de las cámaras de bronceado, sobre todo en mujeres jóvenes, parece que está ligado a un mayor riesgo de melanomas.
-No hay base científica para la afirmación de que las cámaras de bronceado son seguras.
-Tanto el bronceado como el cáncer de piel se inician con el mismo hecho: el daño producido al ADN por la radiación UV.
- Aunque los factores genéticos y otros influyen al riesgo de cáncer cutáneo, es indudable que la exposición a la radiación UV es la más evitable de las causas de ese cáncer y de mortalidad en el hombre.
- Los esfuerzos de la industria del bronceado por confundir al público deben ser combatidos vigorosamente por los sistemas de salud pública.

 En resumen, esto es lo que afirman los científicos especialistas en el tema.