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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Nutrición, ejercico y cáncer

Hace 25 años que se creó una red mundial altruista de instituciones dedicada a la prevención del cáncer bajo el nombre de World Cancer Research Fund (WCRF) que actualmente consta de un organismo central y diversas organizaciones nacionales en América, Europa y Asia. Desde su inicio su propósito principal ha consistido en estudiar, científica y rigurosamente, todas las investigaciones que se realizan en el mundo que relacionan esta terrible enfermedad con los alimentos, la nutrición y la actividad física, partiendo del supuesto conocido de que estos factores se responsabilizan de más de un 50% del riesgo global existente.

ACTUALIDAD
En estos inicios de diciembre del 2007 el American Institute for Cancer Research acaba de publicar el segundo gran estudio al respecto del WCRF, titulado Food, Nutrition, Physical Activity and the Prevention of Cancer: A Global Perspective, un volumen de 517 páginas, más de 200 gráficas, abundante bibliografía y un excelente índice donde tanto los profesionales de la salud como los ciudadanos normales pueden encontrar una revisión y evaluación rigurosa sobre más de 7000 investigaciones analizadas sobre este tema. De la tarea se ha encargado un panel internacional de 21 expertos de todos los continentes, con una serie de observadores pertenecientes a organizaciones internacionales tales como la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF), la Organización Mundial de la Salud (WHO), etc.

El volumen se divide en tres partes. La primera, sobre los antecedentes, analiza tres aspectos diferentes: 1. Cómo han cambiado a lo largo de la historia humana los patrones relacionados con la nutrición, la actividad física o la propia composición corporal; 2. La biología del cáncer y la relación de la nutrición y el ejercicio con los riesgos de contraerlo; 3. La valoración de los factores que juegan un factor protector o de riesgo. En la segunda parte del libro, a través de diversos capítulos, se consideran las evidencias que tratan aspectos tales como relaciones entre tipos de alimentos y bebidas, actividad física y composición corporal, el problema de la obesidad, el caso concreto de 17 tipos de cáncer, la relevancia de la prevención, el caso de otras enfermedades o las líneas de investigación de mayor interés. En cuanto a la tercera y última parte, se refiere a las Recomendaciones, que son las que nosotros vamos a comentar en este artículo. 

GLOBALES
Los efectos de cada factor se clasifican dentro de un rango con seis categorías posibles: disminución convincente de riesgo, disminución probable de riesgo, indicios de disminución de riesgo, ningún efecto convincente, indicios de incremento de riesgo, probable incremento de riesgo, incremento convincente de riesgo. Los tipos de cánceres analizados se agrupan en 18 categorías: esófago, pulmón, estómago, mama, páncreas, etc. y, como una patología especial también se analiza el sobrepeso y obesidad. En cuanto a la inmensa cantidad de factores investigados en los últimos diez años con posibilidades de influencia sobre el riesgo, finalmente se dividen en más de 60 clases que abarcan desde modos de vida y características físicas (sedentaria, actividad física, ver la televisión, tipo de lactancia, peso al nacer, grasa corporal, etc.), modo de preparación de los alimentos (ahumados, comidas muy saladas, braseados, salazones, pescados al estilo cantonés, bebidas muy calientes, bebidas muy azucaradas, alimentos grasos, etc.), tipo de alimento (rico en fibras, vegetales, frutas, carnes rojas, pescados, lácteos, etc.), alimento en particular (leche, queso, mantequilla, zanahorias, ajo, café, mate, etc.), alimentos ricos en algún componente (folato, carotenoides, vitamina C, selenio, etc.) o suplementos alimenticios (calcio, selenio, retinol, etc.).

Como resumen de la amplia gama de datos resaltaremos tres puntos: los factores con  correlaciones positivas más intensas son la lactancia materna (en relación con el cáncer de mama pre- y potmenopaúsico)  y la actividad física (cáncer colorrectal y obesidad); los factores con correlaciones negativas más intensas son el alcohol en exceso (cánceres bucofaríngeos, colorrectal, mama, hepático) y la grasa corporal (cánceres de esófago, páncreas, colorrectal, endometrio, riñón). Si lo que hacemos es fijar nuestra atención en una patología concreta, como el cáncer colorrectal, la situación es: disminución convincente de riesgo con la actividad física; disminución probable de riesgos con alimentos ricos en fibra, ajo, leche y suplementos de calcio; disminución sugerida de riesgos con pescado, frutas, vegetales poco almiláceos, alimentos ricos en folato, alimentos ricos en selenio, alimentos ricos en vitamina D y suplementos de retinol. Por el contrario, existen indicios de aumento de riesgos de cáncer colorrectal en el caso de exceso de alimentos con alto contenido en hierro, quesos, alimentos con demasiadas grasas animales y alimentos demasiado azucarados; el riesgo alcanza la cota de probable con el abuso de carnes muy cocinadas, sobre todo carnes rojas, exceso de alcohol y exceso de grasa corporal. Y un dato adicional, el exceso de televisión se asocia con riesgo probable en varios cánceres (¿vida sedentaria?).

DECÁLOGO
En orden a la prevención del cáncer, las recomendaciones que hace el WCRF tras el análisis científico riguroso de las más de 7000 investigaciones se pueden resumir en forma de un decálogo de mandamientos:

  • Mantener el peso dentro del rango normal estadístico, con cuidado especial en la niñez y adolescencia, evitando el incremento de la circunferencia abdominal
  •  Mantener una cierta actividad física diaria (al menos el equivalente a un paseo diario de 30 minutos) para que el gasto energético supere en más del 40% el valor del metabolismo basal.
  • Limitar el consumo de bebidas azucaradas y comidas muy energéticas (caso de las “comidas rápidas”).
  • Consumir diariamente al menos 5 porciones (unos 400 gramos) de vegetales o frutas.
  • Reducir el consumo de carnes rojas a menos de 300 g semanales y evitar que las carnes estén saladas, ahumadas, curadas, procesadas, etc.
  • Limitar el consumo alcohólico a un máximo de dos bebidas diarias (2 vasitos de vino tinto, por ejemplo)
  • Consumir un total de menos de 5g diarios de sal, evitando la ingesta de alimentos salados
  • No está demostrada la necesidad de consumir ningún aditivo nutricional, salvo en caso de algunas situaciones de enfermedad.
  • Recomendar a las madres que les den a sus hijos lactancia materna, exclusiva hasta los seis meses, y complementaria posteriormente.
  • Las personas que han sufrido un cáncer o han sido diagnosticadas de su existencia deben recibir los correspondientes consejos nutricionales profesional.