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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El coche fantástico de David Hasselhoff

El coche fantástico de David Hasselhoff
Ilustración :: ÁLEX

La serie televisiva Knight Rider (El coche fantástico) protagonizada por David Hasselhoff, interpretando a Michael Knight, se basaba en un auto inteligente llamado KITT (Knight Industries Two Thousand, un automóvil adaptado del modelo Pontiac Firebird Trans Am). Aunque inició sus emisiones televisivas americanas en los años 80, su éxito fue tal que, veinticinco años después, el primer capítulo de una de las varias actualizaciones realizadas, emitido el 11 de mayo del 2008, fue seguido en España por casi cuatro millones y medio de espectadores.  Sin duda todos hemos soñado alguna vez con poseer un automóvil “inteligente”. Y, como la realidad siempre termina superando a la ficción, nos podemos preguntar cuán lejos nos encontramos de ese objetivo. Una cierta respuesta la podemos encontrar en el proyecto europeo Caring Cars (Aplicaciones de Salud y Bienestar en el Automóvil), actualmente en finalización.

SEGURIDAD
Todos sabemos que la actual crisis económica mundial está teniendo unos efectos devastadores. Un reciente estudio de la OCDE indica que en los 30 Estados de la organización, que habían crecido a un ritmo medio de entre el 2% y el 2,25% anual en los siete años que precedieron a la crisis, sufrieron una recesión del 4% en 2009 y progresión va a quedar limitada, a largo plazo, a una cifra en torno al 1,75%. La peor situación es la de Irlanda y España, que verán recortadas las cifras de su PIB (Producto Interior Bruto) en 9,8 y 10,6 puntos, respectivamente, frente a la media ponderada de la OCDE, que será de 1,1 puntos.

En este contexto es oportuno recordar que, como consecuencia de los accidentes de circulación, anualmente mueren en Europa 40.000 personas y que otras 1,7 millones resultan heridas. Pero, dejando al margen el costo en vidas humanas y en tragedias familiares, restringiéndonos únicamente a los aspectos económicos, el Observatorio Europeo de Seguridad en Carreteras, ERSO (European Road Safety Observatory), que coordina todas las actividades de la Comunidad Europea en el campo de recopilación y análisis de los datos de los accidentes de circulación, ha calculado que las consecuencias globales de esos accidentes significan una disminución del 8% del PIB, es decir, un montante parecido al que supone la actual e importante crisis económica. Otro dato importante a tener en cuenta es que se considera es que en el 90% de los accidentes de circulación el error humano tiene participación. Combatir y contrarrestar este problema es vital.

Dentro del proyecto global Eureka, del Séptimo Programa Marco europeo (2007-2013), el objetivo del MEDEA+  es el de la colaboración paneuropea I+D en microelectrónica.  Dentro de este marco fue encuadrado en su momento el proyecto Caring Cars. El 2 de junio del 2006 el Comité de MEDEA+ dio una evaluación favorable y otorgó su respaldo al proyecto 2A403–CARING CARS, cuyo principal objetivo era mejorar el bienestar del conductor automovilístico mediante una plataforma de sensores, procesamiento y comunicaciones, que evaluasen permanentemente la aptitud física y mental del conductor, y le asistiesen en la conducción automáticamente en caso de detectarse cualquier anomalía o de forma manual previa demanda por parte del conductor o cualquiera de los ocupantes.

CARING CARS
En las últimas cuatro décadas la electrónica ha realizado su irrupción en el mundo del automóvil. El número de sensores en nuestros coches y sus niveles de sofisticación han aumentado de manera exponencial. Según datos de la empresa de investigación Strategy Analytics, el volumen de la electrónica instalada en los vehículos, sobre todo los de gama alta, ha crecido, en los últimos 20 años, desde el 2% a más del 20% de los costes de producción. Otro dato es que la cuarta parte del mercado actual de sensores ya va destinado a aplicaciones de automoción. O que la tasa de crecimiento seguirá aumentando un 7% en la próxima década. Las expectativas son de que del 20 al 40% del importe total de los materiales de un automóvil correspondan a la electrónica y de que el 90% de todas las innovaciones estén relacionadas con esa electrónica.

En este contexto, el proyecto Caring Cars ha intentado no sólo desarrollar nuevos sensores y sistemas sino crear una infraestructura abierta basada en sensores y software ya disponibles y otros especialmente desarrollados con la finalidad de construir redes de aplicaciones y servicios en los automóviles para medir datos del conductor y pasajeros, factores medioambientales y mantener una constante comunicación wifi externa para posibilitar auxilios en caso necesario. Con ello, en todo momento será posible conocer el estado de los ocupantes, saber dónde se encuentra el vehículo y  optimizar la infraestructura  de apoyo en caso de accidente (policía, ambulancias, etc).  

Los resultados aumentarán la seguridad de los vehículos, reducirán de accidentes,  mejorarán el medio ambiente y lograrán un mayor bienestar y salud de los pasajeros.  Asimismo, la información obtenida de los diferentes vehículos durante las condiciones previas a un accidente permitirá clasificar la siniestralidad y evitar accidentes similares.

RESULTADOS
El proyecto ha sido fruto de la colaboración de diferentes participantes internacionales de diferente naturaleza. Concretamente, de Holanda (Philips Electronics, NXP IC Lab), España (Telefónica I+D, Robotiker Tecnalia, Deimos DAT y Universidad Carlos III de Madrid) y Turquía (GRUNDIG Elektronik, Mobilera,Tofas Turk Otomobil Fabrikasi), con la dirección del proyecto a cargo de Philips Electronics. Por parte del consorcio español participante la coordinación ha estado a cargo de una representante de la División Networked Vehicles de Telefónica I+D, contando con una financiación específica del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica, 2008-2011.
Según Keith Baker, de Philips Applied Technologies, en el año 2018 los automóviles, sobre todo los de gama alta, ya contarán como estándar con una unidad central de integración y comunicación ofreciendo un gran número de servicios potenciales como los que se han desarrollado a través del proyecto. Por ejemplo, de una cámara que, en caso de accidente, daría una información valiosísima a los equipos de rescate. 

En todo caso, los resultados ya han comenzado a aplicarse dentro y fuera de la industria automovilista. Una cámara para monitorizar la temperatura corporal  de los niños sentados ha derivado en otra que sirve para monitorizar la temperatura de pacientes en cama, lo que constituye una ayuda esencial para pacientes con enfisemas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, etc. En cuanto al problema de la accidentalidad y los seguros en los conductores jóvenes, la tecnología desarrollada por el proyecto Caring Cars se está materializando por el participante holandés NXP en forma de 4000 módulos que serán aplicados a través de una compañía de seguros. Otro ejemplo es el de la empresa española Deimos que ya está desarrollando aplicaciones ecall, mientras que la turca Tofas, que fabrica vehículos comerciales europeos está ultimando un módulo que va a colocar en los correspondientes vehículos Fiat y PSA Peugeot Citroen.

Aún estamos lejos del coche fantástico, pero la electrónica va a mejorar de modo inmediato nuestra seguridad durante la conducción automovilista.