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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Producción de alimentos de origen animal: un reto del siglo XXI

Producción de alimentos de origen animal: un reto del siglo XXI
Ilustración :: ÁLEX

Con motivo de la Presidencia Española de la Unión Europea durante el primer semestre de 2010, con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación de España, se ha desarrollado una iniciativa innovadora y singular, la de la Agenda Ciudadana de Ciencia e Innovación, que ha recogido los 14 grandes retos identificados por expertos europeos que nos cambiaran la vida en el 2030. Hace unos días los correspondientes ministros europeos recibieron los resultados de las votaciones populares recogidas en un marcador situado en el hall del Consejo de la Unión Europea en Bruselas.

RETO ALIMENTARIO
Un mundo en crecimiento exponencial de la población también requiere una producción exponencial de alimentos. Este hecho, junto al incremento en la longevidad y en la calidad de vida de la población establece una nueva situación desconocida hasta la actualidad en la que la Ciencia y la Tecnología pueden proporcionar algunas respuestas para permitir un futuro mejor. En este contexto, 7 de los 14 retos recogidos por esa Agenda Ciudadana de Ciencia e Innovación de la Unión Europea están incluidos en este ámbito.
Aunque empiezan a describirse soluciones asociadas a la producción de fuentes alternativas de alimentos (carne artificial o entomofagia) y a desarrollarse campañas para disminuir el consumo de carne, la solución más inmediata para tratar de resolver una escasez a medio plazo en la producción de proteínas de origen animal es la del incremento en la eficiencia de los sistemas productivos: producir alimentos de origen animal de un modo seguro, manteniendo el bienestar anima, pero incrementando la eficiencia productiva en términos de kilogramo de carne o litro de leche. En este contexto, las biotecnologías aplicadas a la reproducción animal están llamadas a ser protagonistas.

TÉCNICAS REPRODUCTIVAS
Los intentos de mejora de la función reproductiva son tan antiguos como la propia domesticación de los animales durante el neolítico. Sin embargo, no es hasta el siglo XVIII cuando el conocimiento permite sustituir lo que, por general, eran métodos basados en ritos, danzas o brebajes. Es más, no es hasta la segunda mitad del siglo XX cuando se produce el desarrollo y uso de biotecnologías aplicadas a la reproducción, tales como la inseminación artificial o el nacimiento de animales, algunos tan famosos como la oveja Dolly, el primer clon nacido de una célula adulta.
Pero, pueden preguntarse algunos lectores, ¿para qué sirven estos procedimientos?. En este punto puede ser interesante recordar algunos resultados de técnicas reproductivas como la extendida metodología de la inseminación artificial ganadera. Se considera a la inseminación artificial como una de las primeras técnicas reproductivas de interés ganadero. Documentada en el siglo XIV tras algún episodio ocurrido entre tribus árabes rivales, fue descrita metodológicamente durante la segunda mitad del siglo XVIII cuando el sacerdote católico italiano Lazzaro Spallanzani, profesor en las Universidades de Reggio y Pavia, obtuvo la primera camada de perros nacidos por inseminación artificial. Esta técnica, hoy insustituible en un número importante de países y especies, ha permitido que, junto a la selección de los mejores animales, se haya pasado en el ganado lechero en EEUU de producir algo más de 2.000 litros por vaca y año en 1940 a más de 7.000 litros por vaca y año en 1995 o de necesitar una cabaña de casi 25 millones de vacas lecheras a precisar solamente algo más de 10 millones, a pesar del incremento de la población consumidora de leche, multiplicando por más de 3 la eficiencia productiva.
Este es un buen ejemplo de los objetivos de las tecnologías reproductivas en el ámbito ganadero: producir con más calidad, más eficiencia y mayor seguridad para el consumidor, preservando el medio ambiente y respetando el bienestar animal. Es seguro que en los próximos años se darán nuevos avances de procedimientos de inseminación artificial cada vez más eficientes.

OTRAS TÉCNICAS
Si la inseminación artificial supuso un hito en la historia de la reproducción animal, la congelación de gametos (principalmente espermatozoides) y embriones ha sido otro hito en el manejo reproductivo, gracias al descubrimiento realizado por Christopher Polge en 1949, que permitió por primera vez la congelación de espermatozoides y el nacimiento en 1951 del ternero Frosty, el primero de los terneros nacidos de vacas inseminadas con semen congelado-descongelado. Hoy en día, a nivel mundial, la práctica totalidad de las vacas de producción lechera se reproducen por inseminación artificial con semen criopreservado. Sin duda alguna, esta técnica ha permitido aplicar el concepto de globalización a la ganadería al poderse enviar a cualquier parte del mundo, de forma segura, la genética de los animales en forma de espermatozoides o de embriones congelados que pueden conservarse durante años.

Si al hecho de inseminar con espermatozoides congelados de los mejores reproductores se suma la posibilidad de elegir el sexo de la descendencia tenemos un marco de elección óptimo ya que, por ejemplo, un ganadero dedicado a la producción de leche de vaca utiliza un procedimiento que le permite obtener animales que son todas hembras y que además producen más litros de leche, consumiendo el mismo alimento, que el que consumía la madre.

Más aún, la tecnología de la selección del sexo de la descendencia sirve no sólo para la mejora genética o la optimización de la producción en las explotaciones ganaderas (ejemplo del vacuno de leche) sino también para el control de enfermedades hereditarias ligadas al cromosoma sexual, el manejo de especies en cautividad o la recuperación de animales salvajes.

Recientemente, las técnicas de clonación (descrita originalmente por Ian Wilmut y colaboradores y que se tradujo en el nacimiento de la oveja Dolly) y transgénesis comienzan a permitir producir animales con unos rendimientos productivos superiores a los conocidos, al tiempo que permiten obtener animales compatibles con sistemas no agresivos con el medio ambiente, como es el caso de cerdos con purines con una cantidad muy pequeña de fósforo o con animales con producciones modificadas (por ejemplo vacas que producen leche sin lactosa).

Los avances en el área de la biotecnología de la reproducción animal han sido muy importantes durante las dos últimas décadas fundamentados, principalmente, en avances en el conocimiento básico contribuyendo al desarrollo de nuevas tecnologías con un enorme potencial aplicativo. Es de esperar que, aceptadas por la sociedad y con las adecuadas regulaciones internacionales, la aplicación de las biotecnologías asociadas a la reproducción animal ofrecerán en los próximos años nuevos modelos de producción que permitan producir más y con mayor calidad contribuyendo a dar respuestas a las exigencias de un mundo cada vez más superpoblado y más frágil, preocupado porque si no se modifican las condiciones actuales la explotación de los recursos naturales y la necesidad de más alimentos superará su capacidad de producción de los mismos y de recuperación de los biosistemas ecológicos.