Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La determinación sexual

La filosofía de Aristóteles (384 A.c.-322 a.C.), junto a la de su maestro Platón, constituye el legado más importante del pensamiento de la Grecia antigua. Sólo 30 de sus obras, de las más de 170 que escribió, se han conservado. Aunque durante mucho tiempo el pensamiento aristotélico se vio eclipsado por el prestigio de Platón, a partir del s. XII los pensadores árabes, especialmente Avicena y Averroes, ayudaron al renacimiento del pensamiento aristotélico, reivindicado por Bacon y San Alberto Magno y transformado por santo Tomás de Aquino en base de la teología cristiana.

ARISTÓTELES. Los grandes interrogantes de la Embriología han preocupado siempre al hombre. También a Aristóteles. Para él, el sexo era determinado según el calor de la pasión del progenitor masculino durante el coito. A mayor pasión, mayor probabilidad de engendrar un varón. Por ello, aconsejaba a los jóvenes  fecundar a sus parejas en el verano para tener hijos varones. En cuanto a diferenciación sexual, las mujeres serían como “hombres mutilados” en los que se hubiesen detenido tempranamente el desarrollo de sus estructuras (sobre todo genitales) porque el frío de las entrañas de la madre había prevalecido sobre el calor del semen paterno.

Respecto al sexo del futuro bebé Aristóteles escribió que las mujeres embarazadas, con pecas en la cara alumbran niñas y que conservan su buen color, paren varones. Otro indicio adicional recogido era que si a las madres los pechos se les vuelven hacia arriba nace un varón y si es hacia abajo nace una hembra o que al mezclar leche de la mujer con harina para hacer un panecillo y cocinarlo a fuego lento, si se quema por completo, nacería un varón, y si se entreabre pariría una niña. Y así, un largo etcétera de injustificadasa curiosidades anecdóticas.

No olvidemos que el pensamiento aristotélico sobre la mujer considerada como “hombre mutilado” fue aceptado por la iglesia católica e, incluso, por Galeno, manteniéndose esa creencia hasta el año 1543, en que fue actualizado gracias a los estudios realizados sobre los órganos sexuales por Vesalius. Pero, incluso cercanos a la época actual, en 1889, los eruditos científicos indicaban que  “la constitución física, edad, nutrición y medio ambiente de los padres deben ser especialmente considerados en todos los análisis sobre tal aspecto” porque, razonaban, que los factores que favorecían el acumulamiento de energía y nutrientes predisponían a tener descendencia femenina, mientras que los factores que favorecían la utilización de la energía y nutrientes influían para que fuese masculina.

Fue bien entrado el siglo XX, tras el redescubrimiento de las leyes de Mendel y las investigaciones sobre los cromosomas sexuales, cuando, por primera vez, en 1905, en insectos, se correlacionó el sexo femenino con los cromosomas sexuales XX y el sexo masculino con el par cromosómico XY, es decir, se demostró que la determinación sexual se debía más que a sucesos ambientales, a la participación de los cromosomas de los núcleos de las células germinales.

DETERMINACIÓN
Actualmente se acepta que la diferenciación sexual primaria es un proceso estrictamente cromosómico. La combinación cromosómica XX o la XY es la responsable del correspondiente sexo genético, hembra o varón.

En la determinación de sexo y en la diferenciación sexual intervienen diversos factores genéticos. Algunos de estos genes se localizan en los cromosomas sexuales, pero otros son genes autosómicos, ubicados otros cromosomas. Podríamos resumir algunos de los más importantes señalando que:

- en el cromosoma Y (el cromosoma diferenciador masculino) se encuentra el gen SRY que codifica a la proteína sry, inductora del desarrollo testicular a partir de la gónada bipotencial indiferenciada. El gen SRY activa también la proteína sf-1 que posee gran importancia en el desarrollo testicular y en la regulación de la hormona antimulleriana (que participa en la diferenciación masculina).

- en el cromosoma X (diferenciador femenino) también existe una región específica que incluye algunos otros genes cruciales para la diferenciación sexual femenina.

  1. también existen genes autosómicos que son esenciales para la determinación del sexo. Entre ellos el SOX-9, cuya acción es necesaria para el desarrollo testicular, o el DAX-1 que es otro gen importante por su posible antagonismo con el gen SRY. Otro gen crítico es el WNT-4 participante en la diferenciación del ovario.
  2. en cualquier caso tenemos que tener presente que la regulación de la expresión de cualquier gen está sometida a la participación de otros muy diversos factores, proteínas e, incluso, genes.

 

INTERSEXO
Precisamente en relación con uno de estos genes no cromosómicos, el gen Sox9, la revista NATURE acaba de publicar unas investigaciones interesantísimas. Este gen está involucrado, cuando está activo, en la formación de los testículos. Pero, aproximadamente, en uno de cada 20.000 nacidos cromosómicamente varones, el gen no es activo o es poco activo y lo que ocurre es que las células que controla se convierten en foliculares que maduran hasta formarse ovarios, es decir, que a pesar de que sea cromosómicamente un varón (cromosomas XY) a la persona afectada le corresponde una morfología de hembra. Por el contrario, si el gen Sox9 es activo en una hembra cromosómica (XX) lo que se formaran son gónadas masculinas.

La reciente y comentada investigación realizada sobre ratones, pero que se cree es totalmente extensible a humanos, ha demostrado que precisamente son los productos de otros dos genes SRY y SF1 los que controlan sinérgicamente el lugar  genético que regula “encendido” o “apagado” del gen Sox9. Uno de estos dos genes, como hemos comentado antes, se localiza en el cromosoma Y (el característico de los varones).

Las derivaciones biomédicas de estos conocimientos son amplias puesto que ello ayudará a la asignación correcta de sexos, guarda relación con el hecho conocido del mayor riesgo de cáncer ovárico en los varones cromosómicos con ovarios y, asimismo, tiene implicaciones con las controvertidas peticiones voluntarias de cambio de sexo.