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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Helicobacter Pylori: La bacteria singular

Esta semana se ha celebrado en el hotel Ritz-Carlton de Filadelfia un interesante simposio internacional para tratar de las novedades existentes en las muchas investigaciones en curso que se están realizando en todo el mundo sobre la bacteria "Helicobacter pylori".

El Dr. Monath, de la empresa americana ORAVAX INC., relataba en ese simposio los primeros resultados alentadores obtenidos, en animales, con una vacuna oral, basada en la ureasa recombinante de la bacteria. En la misma sesión del simposio la empresa farmacéutica CHIRON BIOCINE de Siena, perteneciente al grupo CIBA-GEIGY, también mostraba optimismo sobre el futuro de su propia vacuna, usando lisados bacterianos y citotoxina cag A. Proyectos similares están realizándose en el Instituto Pasteur de París o en empresas como SKB, GLAXO, MERCK o ASTRA..

¿Cuál es la razón del gran interés existente por esta bacteria, que fue descubierta por científicos australianos, en 1983?. Entre otras razones, hay que saber que la bacteria vive en el estómago de cerca del 50% de la población del planeta. Aunque muchas de esas personas hospedadoras nunca llegan a enterarse de ello, para otras, su presencia ocasiona graves complicaciones. Entre otras, la inflamación del revestimiento de la pared del estómago, la gastritis, aparte de su íntima relación con buena parte de las úlceras digestivas y con otras complicaciones, entre las que, cada vez con más sospechas, se incluye a una gran proporción de los cánceres de estómago.

BACTERIA ACOMODATICIA. Cada día nuestro estómago produce casi dos litros de jugo gástrico, que se compone principalmente de ácido clorhídrico concentrado y de enzimas digestivos. Para las bacterias y virus, que ingerimos con la comida, esa mezcla constituye un verdadero baño mortal e incluso los alimentos, antes de su llegada al intestino, son degradados parcialmente por tal potente líquido. Entonces, ¿cómo es posible que la Helicobacter pylori viva a sus anchas en un ambiente tan agresivo y hostil? y ¿cómo puede ejercer sus efectos adversos patológicos?.

La Helicobacter pylori es una bacteria espiraliforme que se localiza en el duodeno y sobre la superficie de las células de la mucosa gástrica, precisamente bajo la capa protectora del gel mucoso que las recubre, lo que evita su contacto directo con la gran acidez (pH 2,0) del jugo gástrico. La bacteria, para luchar contra la acidez, también cuenta con una enzima, la ureasa, que actúa sobre la urea, bastante abundante en estómago, haciendo que ésta se descomponga en amoníaco y bicarbonato, que son moléculas alcalinas, con lo que se contrarresta la acidez gástrica. La posibilidad de supervivencia de la bacteria es grande, de modo que tras una infección aguda puede permanecer asintomática en el estómago durante muchos años.

Otra forma insidiosa de adaptación de la Helicobacter pylori consiste en aprovechar la propia respuesta inmunológica que su infección produce en nuestro organismo. Entre otros agentes se envían a luchar contra la infección a unas células blancas especiales, las llamadas células matadoras o asesinas T. Pero estas células no pueden salvar la barrera del recubrimiento gástrico, con lo que el organismo, inútilmente, envía más remesas de las mismas, que se acumulan y mueren. Con ello liberan sus armas, principalmente radicales libres, pero no sobre el enemigo, sino sobre las células de la mucosa gástrica. Lo mismo sucede con sus toxinas, por lo que la consecuencia del intento de lucha inmunológico es la inflamación del tejido gástrico y su desprotección respecto a su mucus normal recubridor. Aparte de ello, también se produce un estímulo en la producción estomacal de la hormona gastrina que, a su vez, hace aumentar la secreción ácida, cerrándose así un verdadero círculo vicioso

BACTERIA PELIGROSA. La Helicobacter pylori llega a infectar al 90% de la población de algunos países africanos y suramericanos. En EE.UU. el porcentaje baja al 30% y en los países europeos de nuestro entorno la cifra se acerca al 50%. Es muy estrecha la asociación entre su infección y la existencia de úlcera duodenal. En este sentido, las personas no infectadas no desarrollan esa úlcera, mientras que en el grupo de infectados se desarrolla la úlcera duodenal en la proporción de un 1% por año, lo que significa, en la práctica, que más de la mitad sufrirán de ese tipo de úlcera a lo largo de su vida. En cuanto a la úlcera gástrica, en buena parte también está originada por la bacteria, aunque en un 30% de los casos puedan existir otras causas tales como el uso de antiinflamatorios no esteroides.

Respecto a la mayoría de adenocarcinomas y linfomas gástricos (alrededor del 80%), la relación es menos directa, pero suelen acaecer en personas que han sido o están infectados por la bacteria. Además, se sabe que las personas infectadas aumentan el riesgo de sufrir esos tipos de cánceres a lo largo de su vida entre 3 a 6 veces el riesgo normal, pasando de cifras de un 0,5% hasta un 1,5-3%. Por ello, la Helicobacter pylori se clasifica sanitariamente como un carcinógeno de grado 1, con la misma peligrosidad, por ejemplo, que tiene el hábito de fumar. La menor incidencia del cáncer gástrico en países mediterráneos se achaca, parcialmente, a los hábitos alimenticios protectores derivados de los altos consumos de frutas y verduras, de gran contenido en antioxidantes.

INFECCIÓN, TRATAMIENTO Y VACUNAS. Se admite que la transmisión de la bacteria puede realizarse por contacto fecal-oral. De ahí la eficacia preventiva que tienen las más estrictas medidas higiénicas. Recientemente se ha encontrado que, frecuente y cómodamente, la bacteria también suele instalarse en la placa dental, por lo que puede ser bastante grande la importancia de la transmisión boca-boca. Y, tras las investigaciones de los doctores Adrian Lee y Jim Fox, ha quedado demostrado que formas especiales de la bacteria suelen hallarse en los estómagos de perros y gatos, concretamente las bautizadas, respectivamente, como Helicobacter helmanii y Helicobacter felis. Estas formas también se han hallado en personas que se relacionaban con los animales infectados, por lo que parece prudente recomendar que se eviten todo tipo de lamidos dados por perros y gatos, sobre todo a los niños pequeños.

Como microorganismo bacteriano que es, la helicobacter es sensible a los antibióticos que sean capaces de actuar en el medio ácido estomacal. El uso de agentes alcalinizantes hace disminuir la acidez gástrica y ello puede permitir que se desarrolle otra flora bacteriana alternativa no perjudicial que desplace a la Helicobacter. También las sales de bismuto han mostrado ser agentes eficaces selectivos. Por ello, en la actualidad existe la posibilidad de realizar diversas combinaciones terapéuticas, a base de reunir a 2 ó 3 componentes que actúen reforzando sus efectos respectivos. Los resultados suelen ser buenos y a corto plazo, aunque el control médico continuado es esencial.

Hasta recientemente la detección de la infección no ha contado con métodos sencillos, pero la situación está cambiando rápidamente, acudiéndose, según sea el caso, a biopsias endoscópicas, a análisis de los gases respiratorios o a pruebas inmunoquímicas sobre sangre o saliva. La existencia de métodos analíticos simples y económicos servirá para controlar la infección y sus complicaciones, pero lo verdaderamente definitivo será que se tenga éxito en la línea de los prometedores resultados ya obtenidos para desarrollar una vacuna preventiva y terapéutica. Ello permitirá luchar contra el desarrollo de prácticamente todas las úlceras duodenales, de la gran mayoría de las gástricas, así como, posiblemente, de un gran número de cánceres gástricos. Por todo lo expuesto, no es de extrañar el gran interés investigador que suscita la Helicobacter pilori.