Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

¡Manda huevos!

Efectivamente. La falta de un número suficiente de huevos adecuados preocupa profundamente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras el brote de la epidemia de gripe aviar ("la gripe del pollo"), la aparición de las primeras víctimas humanas y el peligro de que el virus aviar de la cepa H5N1 pueda sufrir un cambio genético que le haga ser altamente infeccioso y mortal para los humanos. Para vacunar a un mínimo eficaz de mil millones de personas en el mundo, se necesitarían otros tantos o más huevos fertilizados y especialmente dispuestos. Por ahora, no se puede disponer de ellos.

Tanto la Organización de la Alimentación y Agricultura de las Naciones Unidas (FAO) como La OMS y la Organización para la Salud Animal, hace un mes declararon que la epidemia de gripe aviar realmente constituía "una amenaza para la salud humana y un desastre para la producción agrícola". Afortunadamente, hasta ahora, la transmisión interhumana es baja. Ante casos como éste y otros que puedan ocurrir parece lógico que se intensifiquen los esfuerzos por conseguir vacunas adecuadas que sea administradas rápida y masivamente. Los esfuerzos científicos de identificación del virus de la gripe aviar y de secuenciación de su genoma están dando resultados satisfactorios pero las dificultades de producción de la vacuna más que científicas son tecnológicas y, posiblemente, no se puedan resolver antes de la próxima campaña de vacunación de otoño.

VIRUS. Para entender el problema es necesario recordar cómo son los virus de la gripe y cómo se fabrican las vacunas. Los virus causantes de la gripe A, B y C pertenecen a la familia Orthomyxoviridae. El virus tipo A está ampliamente distribuido en la naturaleza, puede infectar a gran variedad de especies animales y al ser humano y ha sido responsable de las diversas pandemias. El virus influenza tipo B, cuyo reservorio es exclusivamente humano, produce infecciones con las mismas características del virus A. El virus C tiene poca importancia como causante de enfermedad.

Los virus gripales son virus cuyo material genético es ARN y poseen una nucleocápsida central de ARN y nucleoproteínas, rodeada por una membrana externa lipídica, cuya superficie interior está revestida por una matriz proteica (proteína M1), mientras que la superficie externa está cubierta de espículas de glucoproteínas, que determinan las estructuras antigénicas del virus: la hemaglutinina y neuraminidasa. La hemaglutinina es el antígeno más importante; es específico de subtipo y de cepa o variante; adhiere el virus a la membrana, y es importante para iniciar la infección. Puede presentar 15 subtipos (H1-H15). En cuanto a la neuraminidasa es un antígeno específico de subtipo, participa en la liberación de partículas virales desde las células infectadas y favorece la adhesión del virus a las células del huésped. Presenta 9 subtipos (N1-N9). Los virus de la gripe pueden sufrir variaciones o mutaciones de diversa importancia. Las menores (drift), afectan a la hemaglutinina y conducen a la aparición de nuevas cepas y de epidemias. Las mayores (shift) significan cambios totales del antígeno H, del N o de los dos, lo que es origen de pandemias.

Según la OMS, "en un plazo no muy lejano, aunque impredecible, aparecerá una nueva variante del virus de la gripe frente a la que el ser humano no tiene capacidad inmune y que, por tanto, podrá convertirse en pocos meses en una pandemia". Esto suele ocurrir cada 15 ó 20 años, cuando el virus de la gripe sufre una gran mutación que lo hace muy peligroso para las personas, pues no tenemos defensas contra él. Según las estimaciones que hacen las sociedades médicas americanas para cuando venga la temida pandemia hablan de 1.000 a 2.000 millones de casos de gripe y entre 1,5 y 3,5 millones de muertos.


VACUNAS. La vacuna viral contra la gripe normal, de uso intramuscular, es una suspensión estéril preparada a partir de virus de gripe cultivados en huevos fertilizados aviares. Cada año la vacuna contiene tres cepas virales (generalmente dos de tipo A y uno de tipo B) presentando las cepas virales que se cree puedan causar epidemias en la próxima estación de la gripe. La vacuna del año 2003 para el hemisferio Norte contiene Cepa A New Caledonia/20/99 (H1N1); Cepa A Moscow/10/99 (H3N2) y cepa B Hong Kong/330/2001.

Una vez escogidas las cepas previsibles para cada año se envían muestras a los fabricantes de vacunas. Como los virus no se pueden reproducir por si solos se inyectan diferenciadamente a millones de huevos fertilizados, de 11 días, especialmente purificados, de modo que un huevo solo cosecha un tipo de cepa. Tras la correspondiente multiplicación en los cultivos, se cosechan y comprueban. Los líquidos portadores del virus se recogen y son inactivados con formaldehído. La composición y concentración en antígeno de hemaglutinina (HA) son actualizadas cada año, según los datos epidemiológicos y de acuerdo a las recomendaciones de la OMS y se realiza la mezcla adecuada para ese año. A partir de 1997 se cuenta con las vacunas de cuarta generación compuestas por subunidades fijadas a un adyuvante (escualeno, virosomas) que potencia la respuesta inmunitaria. El proceso total suele durar unos seis meses, desde febrero hasta agosto. Ello significa una necesidad anticipada de planificación y que, si se produce una escasez, no pueda ser solucionada rápidamente ya que la disponibilidad de los huevos fertilizados (los que consumimos de los supermercados no están fertilizados) es muy limitada.

PERSPECTIVAS. Vacunarse es el mejor seguro contra la enfermedad. En Europa muere más gente de gripe que por accidentes de la carretera y, sin embargo, mientras que casi todo el mundo posee un seguro de accidentes sólo el 10% de la población se vacuna. Aparte está el problema de que, en cualquier momento aparezca una gran epidemia o una pandemia y se necesiten más vacunas. Entonces, ¿qué hacer?.

Los procesos limitantes son la de los huevos fertilizados adecuados y la necesidad de largos periodos de cultivo. Existen varias soluciones en marcha que incluyen desarrollo de mejores adyuvantes para mejorar la inmunogenicidad; vacunas por vías locales, como inhalación; vacunas con técnicas de genética reversa o cultivos de celulares para aumentar rendimientos, acortar tiempos e independizarse del aprovisionamiento de huevos fertilizados.

En el caso de cultivos celulares se están ensayando células renales caninas que se cultivan, a temperaturas templadas, en grandes recipientes tras añadirle los virus infectantes. Con ello se obtienen buenas velocidades (dos semanas, contra seis meses) y rendimientos, evitándose los problemas actuales de algunas cepas que no crecen bien en los huevos fertilizados.

En cuanto a la ingeniería genética, se están investigando diversas aproximaciones. Una consiste en inyectar los genes específicos que interesan en un virus que no produce gripe, a fin de infecte células de insectos y crezcan las correspondientes proteínas hemaglutininas que interesan como vacunas. Otra posibilidad investigada es la alteración genética de los propios virus de la gripe para que su cultivo en huevos fertilizados sea más rápido.

Algunos expertos indican que para el año 2005 algunas de estas soluciones ya serán operativas. Confiemos en que la posible pandemia anunciada no tenga lugar con anterioridad.

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