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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Dopamina

Desde hace años el equipo del doctor  Gene-Jack Wang, del Laboratorio Nacional de Brookhaven ha estudiado la alteración de los circuitos cerebrales de las personas comedoras comparándolas con el de los drogadictos.  En sus estudios, han encontrado que tanto los drogadictos como las personas obesas suelen ser menos sensibles a los efectos de recompensa de dopamina. Al ser relativamente insensibles al placer y la motivación de la señal, ello puede hacerlos más propensos a perseguir a una emoción más fuerte: más comida o un “chute” de cocaína.