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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Aspirinas contra el síndrome de Lynch

Tras más de cien años de su descubrimiento y uso, la aspirina, el ácido acetilsalicilíco, sigue sorprendiéndonos de un modo positivo. Una Investigación, recién publicada, sugiere que la aspirina también puede ser un quimioprotector útil en un cierto número de casos de cánceres de colón hereditario, en particular el conocido como síndrome de Lynch. Los resultados son preliminares, por lo que no deben llevar a esperanzas precipitadas, pero abren una nueva vía para tratar de luchar contra algunas formas particulares del cáncer.

El equipo investigador posee una gran solidez científica. Está dirigido por el Dr. Richard Fishel, catedrático de Inmunología y Microbiología del Kimmel Cancer Center, de la Universidad Thomas Jefferson, de Filadelfia, junto con el Dr. Josef R Yschoff, de la Universidad de Regenbusburg, en Alemania. El trabajo acaba de aparecer, en una de las más prestigiosas revistas científicas existentes, los Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Hay que recordar que, en los países desarrollados, como Estados Unidos, el cáncer rectal y el de colón ocupan el tercer lugar en la lista de incidencia de cánceres, con cifras, tan solo en ese país, que suponen más de 200.000 nuevos casos diagnosticados cada año, con la consecuencia de más de 30.000 muertes debidas a ello. Las causas del cáncer colorrectal son multifactoriales. Entre el 15 y el 30% de los mismos parecen mostrar un origen hereditario. Dentro de éstos, en aproximadamente el 50% de los casos ello se debe al mal funcionamiento de nuestras maquinarias intracelulares de reparación genética. Y este mal funcionamiento, a su vez es ocasionado por mutaciones genéticas en las líneas germinales.

REPARACIÓN. Nuestras células, continuamente, se dividen y multiplican a velocidades variables, dependientes del tipo de tejido considerado. Ello significa que su material genético, su ADN, ha de replicarse, es decir, se han de obtener reproducciones idénticas del ADN original para su inserción en las nuevas células. Este proceso se repite millones y millones de veces. Por ello, a pesar de la precisión de los fenómenos biológicos que intervienen, no es de extrañar que, a veces, se produzcan errores en el proceso de replicación. Esos errores harán que los genes correspondientes, que pueden ser esenciales en procesos celulares importantes, resulten afectados, y no cumplan adecuadamente su misión.

Para obviar este problema nuestras células disponen de una especie de talleres de reparación, comparables a los de los automóviles, con especialidades concretas en chapa, pintura, electricidad, carburación, suspensión, alineamientos de dirección, etcétera. Tales talleres intracelulares de reparación del ADN con fallos se encargan de detectar la anomalía concreta en el ADN y de solucionarla, según sea la naturaleza del fallo, usando maquinarias dotadas con las enzimas especializadas correspondientes.

Cuando en un taller de reparación de automóviles lo que se estropea es el instrumento de reparación, como sería, por ejemplo, el de alinear las direcciones, está claro que no se podrá efectuar la reparación, aunque, posiblemente, el coche pueda seguir funcionando, con problemas. Pero si el automóvil sigue acumulando fallos y estos no se reparan llega un momento en que dejará de funcionar. Algo parecido les sucede a nuestras células con los fallos producidos en su división y multiplicación: si los fallos no se reparan y se acumulan, las células alteran su papel biológico, su misión y llegan a malignizarse, dando lugar a tumores, a cánceres, con crecimientos y multiplicaciones incontroladas. De ahí la importancia de que los sistemas de reparación de ADN operen adecuadamente.

GENES Y CÁNCER COLORRECTAL. Fue el propio Dr. Fishel, anteriormente citado, quien descubrió, en 1993, la causa de una de las variantes hereditarias más comunes del cáncer colorrectal, la conocida como HNPCC, forma no polipósica, o síndrome de Lynch. En las células humanas, en el proceso de reparación del ADN celular, participa activamente la maquinaria molecular conocida como hMLH1 y, en este proceso, un complejo proteínico, que contiene hMSH2, reconoce y se une a los nucleótidos erróneos, para iniciar su reparación.

Recordemos que las cadenas de ADN están constituidas por cuatro nucleótidos diferentes que se van engarzando linealmente, de modo semejante a un largo collar que contase de cuatro clases de cuentas diferentes. Para que una célula normal se convierta en tumoral, usualmente, han de ocurrir bastantes mutaciones que afecten a los nucleótidos. La acumulación de esas mutaciones genera inestabilidad genética. Esto es lo que sucede cuando se dan mutaciones genéticas en los genes de hMSH2 o hMLH1, ya que faltan o no operan bien hMSH2 o hMLH1, por lo que si ocurren ciertos errores en la replicación del ADN, no puede tener lugar la adecuada reparación. Ello significa que el ADN celular se inestabiliza, se acumulan los errores y llega un momento en se origina la malignización, el cáncer.

ASPIRINA. Los investigadores han analizado el papel quimioprotector de la aspirina y del sulindac, que son dos fármacos antiinflamatorios no esteroides, sobre cultivos de células tumorales de colon. El resultado, muy esperanzador, ha sido el de observar que, con ese tratamiento, se suprimía la inestabilidad genética que constituye la base del desarrollo del cáncer colorrectal hereditario no polipósico, o síndrome de Lynch, evitando el desarrollo del tumor. Resulta especialmente interesante que, independientemente, otros investigadores, hayan encontrado que el consumo de aspirina también reduce la incidencia del llamado cáncer colorrectal esporádico, que no se trata de una forma hereditaria.

¿Cómo actúa la aspirina en esta nueva faceta como quimioprotectora de la malignización?. Los efectos de la aspirina, previamente conocidos, se realizan a través de su acción inhibidora sobre el sistema enzimático ciclooxigenasa (COX) participante en la biosíntesis de las hormonas prostaglandinas y de otras sustancias biológicamente activas. Pero, por ahora, las investigaciones dirigidas por el Dr. Fishel, no han encontrado esa ninguna relación entre COX, aspirina y actividad quimioprotectora de la malignización. Por ello, será muy interesante profundizar sobre este mecanismo, por ahora desconocido.

El Dr. Henry Lynch, quien, en su día, fue uno de los caracterizadores del síndrome bautizado con su nombre, ha considerado tan prometedoras las investigaciones realizadas que se ha unido al equipo investigador y a otros nuevos grupos de investigadores europeos, para iniciar un gran estudio europeo al respecto. Se realizará sobre los grupos de poblaciones humanas, familiares de afectados, con mayor riesgo de contraer la forma hereditaria del síndrome de Lynch, analizando el posible papel preventivo de la aspirina, usada en dosis altas, que conjuguen la efectividad supresora con una toxicidad mínima. Por ello, el propio Dr. Fishel aclara que, por ahora, nadie, aun considerándose dentro de la población con riesgo hereditario de contraer la enfermedad, debe lanzarse al consumo de aspirina, que, siempre, habría de realizarse de la forma correcta y con adecuada prescripción y control médico.