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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Beneficiosos y ecológicos murciélagos

Sobre los murciélagos y los vampiros, una de sus 3000 especies distintas, existen muchas creencias falsas en el mundo occidental, aunque en varias culturas orientales son símbolos de valores positivos y en algunas islas del Pacífico y regiones de África y Asia constituyen la base de ciertas delicias gastronómicas

Sobre los murciélagos y los vampiros, una de sus 3000 especies distintas, existen muchas creencias falsas en el mundo occidental, aunque en varias culturas orientales son símbolos de valores positivos y en algunas islas del Pacífico y regiones de África y Asia constituyen la base de ciertas delicias gastronómicas. 
 
En todo caso, para la salud humana son menos peligrosos que la mayoría de animales domésticos y aunque, al igual que otros mamíferos, pueden contraer la rabia, como no suelen atacar al hombre, la probabilidad de que ocurra un contagio es mucho menor que la existente de morir víctima del ataque de un perro o de una avispa. Incluso las temidas aficiones sanguíneas de los vampiros hay que matizarlas, ya que su acción usual es sobre el ganado, no en el hombre, y no consiste en succionar sangre sino chupar la que sale de la picadura. 
 
Incluso se da la reciente e interesante circunstancia de la caracterización de una sustancia que segregan los vampiros con la saliva y que por su naturaleza anticoagulante es probable su pronto uso médico en la prevención de problemas cardiovasculares humanos. Muchas clases de murciélagos dan muestras de altruismo: por ejemplo, los vampiros comparten la comida con compañeros más desfavorecidos y es frecuente que las hembras adopten a jóvenes vampiros huérfanos o que, al igual que otras hembras de murciélago, proporcionen alimentos a individuos más jóvenes, incluso de otras colonias. Por otra parte, buena parte de los murciélagos no viven en cuevas y el 75% de todas las especies se alimentan de insectos de modo que una gran colonia puede eliminar 250 toneladas de insectos en una noche. Los murciélagos que se alimentan de frutas y néctares afectan beneficiosamente a la polinización en cuantías estimativas de billones de pesetas anuales.
 
A pesar de tantos aspectos favorables, debido en buena parte a su poco merecida mala fama, durante los últimos 30 años la población europea de murciélagos se ha reducido en un 90%, llegando a desaparecer muchas especies. En los últimos 10 años en muchas zonas de Estados Unidos también la reducción supera el 50% y de los nueve millones que hace unos años moraban las cavernas Carlsbad de Nuevo México, se ha pasado a menos de medio millón o de los 30 millones que existían en la cueva Eagle Creek de Arizona hace 30 años, a los 300.000 actuales, por lo que esa colonia deja de eliminar cada noche los centenares de miles de kilos de insectos que consumía, y en la zona se ha disparado el uso de insecticidas químicos hasta llegar a límites amenazadores para la salud del ecosistema, incluyendo la propia salud humana. En Iberoamérica la situación no es mucho mejor y buen ejemplo de ello fue una brutal campaña que tuvo lugar en la que se envenenaron o dinamitaron más de 8.000 cuevas habitadas por estos mamíferos voladores. En cuanto a algunos países asiáticos, el peligro de extinción está ligado a su caza intensiva como fuente de alimentos.
 
Dependiendo de su especie, los murciélagos viven de 10 a 30 años y cada hembra suele tener un descendiente anual, pero la mortalidad es muy alta debido a la intervención humana y otras causas naturales, entre ellas la acción de un amplio número de depredadores tales como algunos pájaros, serpientes, mapaches, lagartos, jaguares e, incluso, ciertas arañas. Más abundantes en los trópicos, donde pueden coexistir hasta 60 especies distintas que, en regiones templadas, sin embargo, existe una especie incluso en Alaska y aunque algunos viven en cuevas, otras especies prefieren localizaciones arbóreas e incluso moran en paredes, puentes, viejas minas, etc.
 
Como ya hemos indicado anteriormente la mayoría de las especies son insectívoras, cazando mosquitos, moscas, polillas, escarabajos, etc. La velocidad con que los engullen puede superar los 600 ejemplares por hora. En algunos casos la lucha anti insectos se desarrolla de un modo indirecto, por ejemplo, gracias a su costumbre de consumir de los árboles los frutos demasiado maduros para su comercialización, pero que sin embargo son alimentos preferenciales para insectos tan perjudiciales como la mosca blanca mediterránea. Este es un claro exponente en el que el daño eventual a la cosecha queda más que contrarrestado por los efectos beneficiosos del control sobre la plaga.
 
Por su papel coadyuvante de la polinización, los murciélagos son esenciales para plantas y vegetales de alto valor ecológico. Las variedades silvestres de muchos frutales desaparecerían sin el concurso nocturno de los murciélagos que acuden a sus flores o dispersan sus semillas, atraídos por los olores característicos de las bananas, aguacates, dátiles, higos, melocotones, mangos, árbol del pan, clavos, etc. En el caso del árbol de la vida, el valoradísimo baobab del este africano, sus flores se abren únicamente por la noche y sus órganos reproductivos cuelgan de modo que son asequibles fácilmente a los murciélagos, que con ello son piezas claves para la supervivencia y multiplicación de estos árboles, fuente de alimento y de sostén para otros animales y plantas, por lo que su desaparición llevaría aparejada la de una parte importante del ecosistema. Algo semejante ocurre con las flores nocturnas de muchos tipos de cactos y agaves en México, entre ellos los que son materia prima para la fabricación del tequila. Se ha calculado que, sin el concurso de los murciélagos, en el caso de los agaves o magueys, se reduciría la capacidad productora de semillas adecuadas hasta una cifra de tan solo el 0,3% de la normal. 
 
El papel reforestador de los murciélagos es importantísimo, ya que como suelen volar sobre grandes superficies abiertas, alcanzan zonas desforestadas en las que sería muy difícil que llegaran semillas por otras vías. En África occidental el árbol denominado iroko proporciona una preciada madera cuyo valor es de muchos cientos de millones de pesetas y la dispersión de sus semillas se realiza por los murciélagos casi en exclusividad. En esa zona se ha evaluado en un 95% la participación de los murciélagos en la reforestación de tierras desforestadas. Por otra parte, cálculos realizados en Costa Rica, han demostrado que un solo ejemplar de murciélago de una especie, cuyo proceso digestivo de frutos es muy rápido, puede dispersar hasta 60.000 semillas en una noche.
 
Por todo ello no es extraño que por cualificados biólogos se haya afirmado que el futuro de la calidad de la vida humana puede depender en buena parte del éxito que tengan los esfuerzos de individuos, organizaciones y estados en evitar la extinción de los murciélagos, potenciando, al contrario, su conservación y aumento de población.
 
 
Información adicional
 
* La forma de las alas de los murciélagos es muy variable, dependiendo de las características de vuelo de cada especie que puede corresponder, según el caso, al patrón de las mariposas, al de los halcones o al del colibrí.
 
* La piel de los murciélagos se ha adaptado evolutivamente a su hábitat. Los que viven en climas fríos suelen presentar una semejante a la de angora. El murciélago desnudo del sureste asiático no tiene pelos, mientras otras especies poseen pelajes coloreados desde el blanco al naranja brillante, con zonas de diversas tonalidades en lugares del cuerpo o cabeza.
 
*Los hábitos de apareamiento de los murciélagos difieren con las especies. Los que hibernan, suelen aparearse de modo muy promiscuo, en primavera, Algunas especies tropicales y semitropicales suelen ser monógamas de por vida. Otras especies africanas prefieren que los prolegómenos del apareamiento se hagan comunalmente y la hembra vuela de macho en macho hasta designar al elegido. Y para hacerlo más difícil, una especie roja de murciélago de Estados Unidos consuma su unión mientras vuelan.