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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Peligrosos radicales

La lucha contra el envejecimiento y el deterioro corporal es algo inherente a la naturaleza del ser humano

La lucha contra el envejecimiento y el deterioro corporal es algo inherente a la naturaleza del ser humano. Sin embargo, son escasos los conocimientos que se tienen a nivel citológico y molecular sobre las causas de este proceso inevitable. A pesar de ello, son numerosos los preparados cosméticos y las substancias que se postulan como poseedoras de un efecto aminorador del deterioro. Las famosas presumen someterse a costosísimos tratamientos a base de enzimas como la superóxido dismutasa, mientras otras muchas personas pretenden lo mismo más económicamente a través dcl consumo de materiales vegetales como ginseng. zanahorias, limón, germen de trigo, ajos, o vitaminas como la P, la C y la E, e incluso elementos especiales como el selenio. ¿Existe alguna base científica para la pretendida acción benéfica de estos productos?
 
Efectivamente, el envejecimiento celular va acompañado del deterioro irreversible de numerosas y variadas biomoléculas y ello se ve favorecido por un incremento en la concentración de los denominados radicales libres, que son moléculas o átomos que contienen un número impar de electrones y son muy reactivos, con vidas medias muy pequeñas (del orden de milisegundos o menos). Un buen número de los radicales libres más activos se derivan del oxígeno: radical superóxido, radical hidroxilo, oxígeno singlete, etc.
 
Como otros componentes de los seres vivos, los radicales libres pueden tener efectos beneficiosos y perniciosos. Veamos algunos de estos últimos: el radical superóxido formado durante los procesos inflamatorios rompe al ácido hialurónico, que es un componente importantísimo del tejido conjuntivo, lo que facilita su destrucción. Los radicales superóxido e hidroxilo son especialmente eficaces en atacar a los ácidos grasos insaturados aislados o formando parte de grasas, consiguiendo su peroxidación y acortamiento, dando lugar a su enranciamiento. Si este proceso se efectúa sobre los fosfolípidos que forman parte de las membranas celulares, peligrará incluso la propia existencia celular; los radicales también favorecen la alteración oxidativa de proteínas y enzimas con la pérdida consiguiente de actividad biológica. Más aún, sobre los ácidos nucleicos el radical superóxido produce efectos que se acompañan de fracturas y anomalías cromosómicas.
 
Los radicales libres oxigenados se producen fácilmente en casi todos Ios tejidos y su acumulación ocasiona importantes efectos tóxicos, pero existen mecanismos biológicos para facilitar su destrucción. Las enzimas superóxido dismutasas convierten los radicales superóxidos en agua oxigenada que a su vez es destruida por otras enzimas como glutatión peroxidasa, que contiene selenio. Otras moléculas actúan destruyendo los radicales y entre ellas se cuentan el glutatión, la vitamina E y la vitamina C. En general todos los agentes reductores poseen esa acción destructora de radicales y esta sería la explicación del consumo empírico de sustancias vegetales ricas en antocianos, carotenos y flavonoides.
 
En términos prácticos, ¿se puede hacer alguna recomendación, respecto a la hipotética utilización de algún remedio para retardar en lo posible nuestro envejecimiento celular? En general, la terapia enzimática es compleja, y en la mayoría de los casos puede enmascarar fraudes seudocientíficos.
 
No existen píldoras de enzimas para ser administradas par vía digestiva ya que al ser las enzimas de naturaleza proteica se destruirían en el proceso de la digestión y, por otra parte, si se administrase, mediante inyecciones (si es que existiese superóxido dismutasa purificada humana disponible) se podrían ocasionar reacciones de rechazo y el efecto serio limitado, pues la enzima no podría llegar fácilmente al interior de las células.
 
También hay que ser muy prudentes respecto al consumo de selenio, que puede tener consecuencias muy contraproducentes. En cuanto a sustancias naturales de tipo vegetal, su efecto será beneficioso sin duda y dependerá en cada caso de las circunstancias particulares: las zanahorias son ricas en carotenos, el jugo de los cítricos en vitamina C y su corteza en flavonoides
(vitamina P), el germen de trigo en vitamina E, los ajos en tioles, etc.