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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La siesta mejora la memoria

Lo han comprobado investigadores de la Universidad de Saarland, dirigidos por el neuropsicólogo Axel Mecklinger demostrando que incluso un corto sueño de 45 a 60 minutos puede aumentar la capacidad de memoria de manera significativa

Lo han comprobado investigadores de la Universidad de Saarland, dirigidos por el neuropsicólogo Axel Mecklinger demostrando que incluso un corto sueño de 45 a 60 minutos puede aumentar la capacidad de memoria de manera significativa. En el estudio los investigadores estudiaron a 41 sujetos. Los voluntarios tuvieron que aprender palabras y pares de palabras. A continuación, se examinó el contenido de aprendizaje. Tras el examen inicial cerca de la mitad de los participantes durmieron y la otra mitad vio un DVD. Después se evaluó la capacidad de memoria de los participantes.  La mitad de los participantes que habían disfrutado de la siesta conservaban prácticamente intacta toda la memoria anterior, sobre todo la relacionada con el apareamiento de palabras, mientras que la otra mitad del grupo habían sufrido pérdidas notables.
 
Los investigadores están investigando el papel del hipocampo – una región del cerebro en la que los recuerdos se “consolidan” – en el proceso por el cual información aprendida previamente se transfiere a la memoria de almacenamiento a largo plazo. La coordinadora de la investigación Sara Studte indica que “Hemos examinado un determinado tipo de actividad cerebral, conocido como “husos de sueño”, que juega un papel importante en la consolidación de la memoria durante el sueño. Un “huso del sueño es una corta ráfaga de oscilaciones rápidas en el electroencefalograma (EEG). “Tenemos la sospecha de que ciertos tipos de contenido de la memoria se consolida preferentemente durante este tipo de actividad cerebral”, afirma Mecklinger. En resumen, la memoria de algo de una persona es más fuerte, cuanto mayor sea el número de husos de sueño que aparecen en el EEG.
 
El equipo de investigación llega a una conclusión clara de su estudio: “Una siesta corta en la oficina o en la escuela es suficiente para mejorar significativamente el éxito del aprendizaje. Dondequiera que la gente esté en un ambiente de aprendizaje, debemos pensar seriamente en la opción de los efectos positivos del sueño”. Lo mejor para aprender es pues un período concentrado de aprendizaje seguido por un sueño corto relajante. El estudio se ha publicado en la revista Neurobiology of Learning and Memory.
 
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