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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Le diremos ¿Pepito o Pepita?

En los humanos, los varones poseen 46 cromosomas distribuidos en 23 parejas. Precisamente la pareja 23 está constituida en las hembras por dos cromosomas X (dotación XX) y en los varones por un cromosoma X y un cromosoma Y (dotación XY)

En los humanos, los varones poseen 46 cromosomas distribuidos en 23 parejas. Precisamente la pareja 23 está constituida en las hembras por dos cromosomas X (dotación XX) y en los varones por un cromosoma X y un cromosoma Y (dotación XY). Hace algún tiempo científicos del Massachussets Institute of Technology descubrieron un gen, el factor de determinación testicular, localizado en el cromosoma Y cuyo funcionamiento podría iniciar una serie de acontecimientos conducentes a la expresión de los caracteres masculinos. Si por alguna razón se produjese en la célula germinal paterna una emigración de ese gen desde el cromosoma Y al cromosoma X, tras ocurrir la posterior fertilización, en la descendencia podrían haber hembras XX con presencia del gen masculino, así como varones XY con ausencia del gen masculino. Ello permitiría explicar la existencia de varones, desde un punto de vista cromosómico, pero que no madurarían
sexualmente como tales varones, y la existencia de hembras, desde un punto de vista cromosómico, que, salvo por ser estériles, serán fisiológica y conductualmente semejantes a varones.
 
Aparte del aspecto ya comentado, por otra parte, sometido a la necesidad de una mayor investigación, hay otros problemas que pueden complicar la asignación correcta de sexo. La causa más frecuente de la llamada
hiperplasia adrenal congénita es la falta o el mal funcionamiento de una enzima: la 21-esteroide hidroxilasa que, entre otros efectos, conduce a una intensificación de los rasgos sexuales masculinos, y esta virilización puede hacer que el clítoris de una niña recién nacida pueda semejar al pene de un niño, por lo que se le asignaría el sexo masculino, equivocadamente. Variantes no clásicas de la alteración genética en hembras pueden producir con frecuencia hirsutismo y/o virilizaciones parciales con irregularidades de menstruación.
 
El gen que codifica a esa enzima está situado en el cromosoma 6, muy ligado a otros genes, los de HLA o antígenos de histocompatibilidad. La alteración grave del gen conduce a la no funcionalidad de la enzima 21-estcroide hidroxilasa y se bloquean varias vías metabólicas de los esteroides do la corteza adrenal, enzima que en condiciones normales produciría 3 clases principales de hormonas: mineralcorticoides como la aldosterona, relacionada con la regulación de iones salinos: glucocorticoides, como cortisol, implicado en el metabolismo de hidratos de carbono y, por último, algunas hormonas sexuales. La consecuencia del bloqueo por el mal funcionamiento de ese gen se traduce por ello en una desregulación y falta de síntesis de cortisol y/o aldosterona, así como en la acumulación de precursores de hormonas sexuales y, en consecuencia, en la existencia de una alta tasa de andrógenos, lo que produce una mayor virilización. Aunque las manifestaciones clínicas son complejas vale la pena destacar, junto a esa virilización, el que, en otros casos, la falta de aldosterona puede ocasionar pérdidas salinas muy grandes productoras de muertes súbitas de niños, pocos días después de su nacimiento.
 
El progreso de la Biología Molecular hace factible en la actualidad la detección de portadores del gen defectuoso, así como la detección prenatal de afectados y, sobre todo, que se puedan hacer determinaciones neonatales sobre las mismas nuestras de sangre que se utilizan en los programas de prevención de subnormalidad. De este modo, a los pocos días del nacimiento se puede localizar a los neonatos afectados, por el incremento que en ellos sufre el intermedio metabólico 17-hidroxiprogesterona, lo que permite realizar tratamientos tempranos hormonales y/o quirúrgicos eficaces.
 
Tras la reunión que a comienzos de noviembre ha celebrado la comisión de errores metabólicos de la Sociedad Española de Química Clínica en Valencia, pronto se extenderá a más comunidades autónomas el diagnostico neonatal de la hiperplasia adrenal congénita que de un modo sistemático tan solo se viene realizando, desde hace dos años, a todos los neonatos de Murcia y Albacete, a través del Instituto de Bioquímica Clínica dependiente de la Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma de Murcia.