Salud RevistaCanal SaludCiencia y Salud
 

Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

A vueltas con el colesterol de la dieta y los productos con fitoesteroles

Como hemos comentado recientemente en otro lugar la colesterolemia, es decir, el nivel sérico de colesterol,, no se sostiene sobre una base científica seria, a pesar de que los últimos años la insistencia al respecto de las diferentes autoridades sanitarias ha sido permanente.

A vueltas con el colesterol de la dieta y los productos con fitoesteroles
Como hemos comentado recientemente en otro lugar la colesterolemia, es decir, el nivel sérico de colesterol,, no se sostiene sobre una base científica seria, a pesar de que los últimos años la insistencia al respecto de las diferentes autoridades sanitarias ha sido permanente. De ahí que, junto a reconocer el error,  esas recomendaciones se hayan suprimido en la guía alimentaria del presente año del Departamento de Salud de Estados Unidos, que textualmente indica: “el colesterol no se considera un nutriente preocupante por su sobreconsumo”. Las nuevas guías para 2015 se pueden descargar en:
 
http://goo.gl/CTRpUh
 
Pero, ¿se trata en realidad de un cambio científico? En absoluto. Lo que realmente ha sucedido es que las recomendaciones de las Administraciones sanitarias no tenían en cuenta los conocimientos científicos ya sabidos.
 
Por ejemplo, en el año 2013, en un artículo divulgativo publicado por mí en el suplemento Ababol de La verdad me referí a este problema y a la propaganda exagerada de los fitoesteroles respecto a su pretendida reducción de la colesterolemia. Lo titulé “Vicente del Bosque no dice toda la verdad”. Se puede consultar en este mismo portal:
 
http://cienciaysalud.laverdad.es/la-alimentacion/tecnologias-adiciones-modificaciones/vicente-bosque-dice-toda-verdad-.html
 
Recordemos  algunos párrafos de ese artículo publicado hace dos años:
 
1. ” Brevemente,, vamos a comentar algunos hechos científicos relacionados con el metabolismo del colesterol, su ingesta, su biosíntesis interna en nuestro organismo, su homeostasis y el papel de los fitoesteroles, destacando algunas de las más recientes investigaciones al respecto. Y quedará claro al final que el mensaje que se transmite en los anuncios comentados es incompleto y que, en muchos casos, seguirlo al pie de la letra, automáticamente no conllevará una reducción de la colesterolemia y que, incluso, en algunas ocasiones, la modificación de la homeostasis del colesterol puede llegar a ser perjudicial para la salud”
 
2.” Por tanto, el primer hecho llamativo es que la mayor parte de nuestro colesterol corporal no procede de la ingesta sino de nuestra síntesis intracelular. Y, del que ingerimos en la dieta sólo se absorbe una parte minoritaria. La consideración obligada es evidente: los fitoesteroles sólo pueden actuar reduciendo la absorción del colesterol presente en la dieta. ¿Cuánto? Sólo entre el 10 y el 25% del ingerido.
 
Más aún, los sistemas normales corporales de equilibrio homeostático hacen que si uno de los dos factores (biosíntesis o ingesta) se altera, la otra tienda a compensarlo. Por ello, una reducción importante en la ingesta y absorción de colesterol puede conducir a una mayor biosíntesis del mismo. Por regla general se estima que un 80% del colesterol plasmático circulante está determinado por el genotipo de la persona, su edad y estado fisiológico (ejemplo: menopausia en la mujer) y sólo un 20% restante tendría su origen en el nivel de su ingesta.”
 
De mi libro “La nutrición es con ciencia” (2010),  descargable entero en pdf en la siguiente dirección, también extraigo algunos párrafos:
 
http://cienciaysalud.laverdad.es/pdf/nutricion-es-con-ciencia.pdf
 
1. “Los adultos probablemente absorben únicamente un 25% del colesterol que consumen, y aún menos de otros esteroles Es muy importante tener en cuenta que aparte del colesterol de la dieta absorbible nuestras células también pueden fabricarlo a partir de los ácidos grasos de las grasas tras su conversión metabólica hasta acetilCoA. Por ello sería teóricamente posible que una persona presente una alta colesterolemia a pesar de seguir una dieta libre de colesterol”
 
2. “El consumo elevado de grasa saturada aumenta más los niveles de colesterol en sangre que la ingesta de alimentos ricos en colesterol”
 
3.”El manejo exclusivo de los niveles plasmáticos de colesterol a través de la dieta sólo producirá modificaciones en ese 20% de colesterol controlable”
 
Afortunadamente, en la actualidad existen excelentes actuaciones farmacológicas que permiten, en los casos frecuentes de colesterolemias metabólicas, disminuir y regularizar hasta valores normales las concentraciones del colesterol sérico.
 
CONCLUSIONES:
 
1. No ha habido errores científicos que hagan cambiar las directrices sobre la limitación rígida hasta ahora imperante del consumo de alimentos con colesterol. Los hechos científicos son claros y se conocen desde hace bastante años, pero no se tenían en cuenta por bastantes responsables de dar consejos dietéticos. Entre ellos, muy diversas autoridades sanitarias.
 
2. La colesterolemia, aún discutida y muy investigada, sigue siendo un importante factor de riesgo a evitar. Pero su causa principal suele ser metabólica, no debida a una ingesta dietaria excesiva de colesterol (cosa, que por prudencia, también debemos controlar).
 
3. Afortunadamente la Medicina dispone de diversas y eficaces soluciones para corregir y controlar las colesterolemias de origen metabólico.
 
4. En cuanto a los tan anunciados fitoesteroles, su efecto es el de disminuir la absorción de la ingesta dietaria de colesterol, sin reducir (a veces pueden aumentarla) su biosíntesis metabólica por nuestras células. No se trata de anatemizarlos. Algunos de sus efectos favorables son obvios. Pero, sería deseable que los intereses comerciales no lleven a que, por acción u omisión, no se informe al completo al consumidor de la situación real o se le informe mal, de modo intencionado.