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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Consumir alimentos con alto contenido en ácidos omega 3 reduce el riesgo de sufrir la enfermedad neurodegenerativa incurables ELA (Esclerosis lateral amiotrófica)

La ELA es una enfermedad también conocida en Estados Unidos como enfermedad de Lou Gehrig (por un gran jugador de los Yankees de Nueva York, retirado por esta enfermedad en el año 1939) y en Francia como enfermedad de Charcot por haber sido descrita por primera vez en 1869 por el médico francés Jean Martin Charcot)

Consumir alimentos con alto contenido en ácidos omega 3 reduce el riesgo de sufrir la enfermedad neurodegenerativa incurables ELA (Esclerosis lateral amiotrófica)
La ELA es una enfermedad también conocida en Estados Unidos como enfermedad de Lou Gehrig (por un gran jugador de los Yankees de Nueva York, retirado por esta enfermedad en el año 1939) y en Francia como enfermedad de Charcot por haber sido descrita por primera vez en 1869 por el médico francés Jean Martin Charcot).
 
ELA es una enfermedad neurológica, rápidamente progresiva, que ataca a las células nerviosas que controlan la musculatura voluntaria, las motoneuronas, quedisminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una parálisis muscular progresiva de pronóstico mortal, En su etapa avanzada los pacientes sufren una parálisis total acompañada de una exaltación de los reflejos tendinosos debido a la pérdida de los controles musculares inhibitorios.
 
La ELA es una de las enfermedades neuromusculares más comunes (anualmente se dan unos dos casos por cada 100.000 habitantes) y afecta a personas de todas las razas y orígenes étnicos (más frecuentemente a varones entre 60 y 69 años).
 
El nombre médico de esclerosis lateral miotrófica se debe a dos de sus consecuencias: 1) esclerosis lateral, es decir, la pérdida de fibras nerviosas produce una esclerosis o cicatrización glial en la zona lateral de la médula espinal, una región ocupada por fibras o axones nerviosos que son responsables últimos del control de los movimientos voluntarios; 2) amiotrófica, refiriéndose a la atrofia muscular que se produce por la inactividad muscular crónica ya que los músculos dejan de recibir las adecuadas señales nerviosas.
 
En los pacientes que sufren la enfermedad las funciones cerebrales no relacionadas con la actividad motora no se afectan,  por ejemplo la sensibilidad y la inteligencia, y  apenas resultan afectadas las motoneuronas que controlan los músculos extrínsecos del ojo, ni los músculos de los esfínteres que controlan la micción y defecación
 
La causa concreta de la ELA es desconocida y es intrigante que, en ocasiones también haya afectado a determinados grupos de personas, como ocurrió en cierto momento con algunos jugadores de fútbol italiano (como el emblemático Stefano Borgonovo), los veteranos de la Guerra del Golfo o los habitantes de la isla de Guam. Por ello, no es de extrañar que se piense en la participación de la Epigenética en su control. Una pista es que los ácidos grasos poliinsaturados (entre ellos los omega 3, se incorporan en los lípidos del cerebro y modulan los procesos oxidativos e inflamatorios por lo que podrían intervenir en el riesgo de sufrir ELA y su progresión, aunque no existan datos confirmatorios al respecto.
 
El caso más conocido de pacientes con ELA es el del físico profesor Stephen Hawking.
 
Hace pocos días, una prestigiosa revista médica JAMA Neurol publicaba on line una interesante investigación liderada por Kathryn Fitzgerald de la Harvard School of Public Health, titulada ”Dietary ω-3 Polyunsaturated Fatty Acid Intake and Risk for Amyotrophic Lateral Sclerosis”  estudiando la relación entre la ingesta de alimentos ricos en ácidos omega 3 y el riesgo de sufrir ELA.
En esta investigación se analizan científicamente los datos previos existentes en cinco publicaciones sobre más de un millón de personas cuyo seguimiento se había realizado en un intervalo de tiempo entre 9 y 24 años
 
¿Cuáles son las conclusiones más importantes? La más destacable es el hecho de que el 20% de los consumidores cuya dieta era más alta en ácidos grasos omega-3 tuvieron un 33% menos de riesgo de desarrollar la enfermedad en comparación con el 20% cuya dieta era más baja en ácidos omega-3. Por otra parte, el efecto no era debido al carácter de los omega 3 de ser ácidos grasos grasos poliinsaturados (AGP), ya que lós ácidos omega 6, que también son AGP, no ejercen ningún efecto protector.
 
En el millón de personas seguidas la ingesta media de AGP fueron: Varones (omega 3:: 1,40-1,85 g/dia; omega 6:: 11,82-15,73), Hembras (omega 3: 1,14-1,45 g/dia, omega 6: 8,94-12,01).
 
El Dr. Michael Swash, M.D., del Royal Hospital de Londres, Inglaterra, opina que: “Fitzgerald y sus colegas sugieren que la composición de ácidos grasos de las membranas del plasma de la célula, que podría ser medido en las membranas de los eritrocitos,  podría ser importante en la modulación de las respuestas de estrés oxidativo, excitotoxicidad e inflamación, factores implicados en la ELA y en otras enfermedades neurodegenerativas.”
 
En términos prácticos, ¿cuáles son los alimentos más ricos en ácidos omega 3?. Los pescados, como el salmón, atún y azules (sardinas, boquerones), las semillas como las de lino o calabaza, etc.
 
En cualquier caso con esta investigación se abre una nueva vía para la investigación de éstas enfermedades neurodegenativas.
 
Más en:
 
http://archneur.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1886776