Salud RevistaCanal SaludCiencia y Salud
 

Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El enigma de los ácidos Omega-3

Hace ya unas cuatro décadas que dos estudiantes de Medicina daneses, Jørn Dyerberg y Hans Olaf Bang viajaron en trineo hacia el oeste sobre las capas de hielo de Groenlandia para comprobar una teoría que ellos conocían a través de relatos anecdóticos, que referían que los esquimales de Groenlandia presentaban una incidencia muy baja de enfermedades del corazón. Dyerberg y Bang pensaban que ello estaba relacionado con los altos niveles de contenido en ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) en los peces que consumían los nativos. Tras intensos y concienzudos estudios esa hipótesis se confirmó, más específicamente en lo relacionado con un tipo de AGPI, los ácidos omega-3, que se caracterizan por poseer un doble enlace en la posición de su carbono 3 terminal.

El enigma de los ácidos Omega-3
::Alex

 

Hace ya unas cuatro décadas que dos estudiantes de Medicina daneses, Jørn Dyerberg y Hans Olaf Bang viajaron en trineo hacia el oeste sobre las capas de hielo de Groenlandia para comprobar una teoría que ellos conocían a través de relatos anecdóticos, que referían que los esquimales de Groenlandia presentaban una incidencia muy baja de enfermedades del corazón. Dyerberg y Bang pensaban que ello estaba relacionado con los altos niveles de contenido en ácidos grasos poliinsaturados (AGPI) en los peces que consumían los nativos.  Tras intensos y concienzudos estudios esa hipótesis se confirmó, más específicamente en lo relacionado con un tipo de AGPI, los ácidos omega-3, que se caracterizan por poseer un doble enlace en la posición de su carbono 3 terminal.
 
MERCADO Y CIENCIA
Desde entonces se han publicado miles de investigaciones al respecto. Y, en la vida práctica, basta con que vayamos a un supermercado y encontraremos un sinfín de alimentos con el reclamo de un alto contenido propio de ácidos omega-3 o de que se les han adicionado esos ácidos. ¿Es oro todo lo que reluce?
 
En esta misma sección de divulgaciones científicas con anterioridad nos hemos referido a algunos aspectos relacionados con estos temas cuyo contenido pueden consultar en el canal Ciencia y Salud del periódico La verdad (http://cienciaysalud.laverdad.es/5_5.html). Para comenzar indicaremos que existen distintos ácidos omega-3 y que unos son más adecuados fisiológicamente (los que aparecen abreviados con las siglas DHA y EPA) que otros (como el ácido linolénico). Por ello, no nos basta en un producto el reclamo publicitario de su alto contenido en esos ácidos, ya que ello puede deberse a la simple adición de un aceite vegetal rico en ácido linolénico. Entonces, ¿lo adecuado es ingerirlos en forma de pastilla?. En todo caso, debemos saber que algunos expertos recomiendan que lo adecuado sería un consumo diario de 2-3 gramos de tales ácidos. Ello podría lograrse de un modo natural, sin acudir a suministros externos, bien con un filete de sólo 100 g de salmón, 200 g de trucha,  cantidades moderadas de pescados azules, atún, sardinas,  o bien con el consumo de 10 g de semillas de lino,  20 g de semillas de calabaza o de cáñamo, 30 g de nueces, u otras muchas alternativas.    
 
Pero no existe todavía una respuesta exacta a la pregunta de la cantidad de ácidos omega-3 que debe ser ingerida para lograr sus beneficios. Y la comunidad médica y científica mucho menos conoce con claridad los mecanismos mediante los cuales los AGPI ejercen sus efectos protectores. Y ello es imprescindible para poder implementar adecuadamente su adecuado uso clínico. Sólo cuando conozcamos bien cuál es el papel de los AGPI en el metabolismo normal se podrán desarrollar los adecuados paradigmas terapéuticos adecuadas.
 
SITUACIÓN
La complejidad de la situación se puede sospechar si acudimos al contenido de las investigaciones más serias, publicadas por ejemplo en este año 2012, por investigadores responsables, en prestigiosas revistas médica internacionales. Destacando a seis de ellas podríamos simplificar indicando que el 50% son positivas y el 50% negativas.  
 
Positivas. En la revista Journal of Neuroscience, investigadores del Queen Mary College de la Universidad de Londres, trabajando sobre modelos de nervios aislados de ratones llegaban a la conclusión de que los ácidos grasos omega-3 tienen un efecto beneficioso en un buen número de condiciones neurológicas y protegen a las células nerviosas dañadas, lo que es crítico para conseguir una recuperación neurológica adecuada. En otro orden de cosas, en la publicación on-line PLOS One investigadores americanos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, expusieron su trabajo, usando técnicas de tomografía de emisión protónica, análisis clínicos y diversos tests, realizado sobre un grupo numeroso de jóvenes de ambos sexos en el que encontraron que el consumo de los ácidos omega-3 durante seis meses  mejoraba notablemente su memoria. El tercer ejemplo positivo: el presentado en la pasada primavera en el Congreso Mundial de Cardiología, por médicos de la facultad de Medicina de Atenas, demostrando que la ingesta de 2 g diarios de ácidos omega-3 reducía sensiblemente los daños que se provocan por el consumo de tabaco en las paredes arteriales de los fumadores.
 
Negativas.  En el número del pasado septiembre de la revista JAMA, un estudio realizado sobre 70.000 pacientes concluía que la suplementación con ácidos omega-3 no se asociaba a un menor riesgo de sufrir alguna patología cardiovascular.  En la misma línea, investigadores americanos de la Facultad de Medicina de Penn presentaron su trabajo en un Congreso de la American Physiological Society. En el mismo no se encontró ningún efecto favorable sobre la función diastólica cardíaca, cuya eficiencia declina con la edad. El tercer ejemplo negativo: su posible relación beneficiosa en los casos de esclerosis múltiple. Investigadores del Haukeland University Hospital, de Bergen, Noruega, en un estudio realizado sobre un total de un centenar de pacientes, controlados mediante técnicas de resonancia magnética, no encontraron efectos favorables de los ácidos omega-3 tanto en los casos tratados como en los no tratados con interferón beta-1a.
 
RETOS
Haciendo un juego de palabras respecto al lugar en que abundan más, el último número de la revista The Scientist publica una extensa revisión sobre el tema con el título (traducido) de Omega-3: A la pesca de un mecanismo. En el artículo se resume el conocimiento actual sobre el tema, insistiendo sobre todo en la necesidad de conocer mejor sus procesos bioquímicos, fisiológicos y fisiopatológícos, como paso previo para conocer si se están realizando correctamente los planteamientos y  las deducciones de las investigaciones sobre sus efectos. Porque la situación la podemos resumir de este modo: existen muchísimas evidencias que apoyan la idea de que los ácidos omega-3 ayudan a prevenir y mejorar diversas enfermedades, sobre todo las cardiovasculares. Sin embargo, sigue siendo desconocida y controvertida su verdadera efectividad terapéutica.
 
Mientras esperamos que la ciencia vaya desbrozando el camino, en términos prácticos, ¿qué puede hacer un ciudadano normal? No ser demasiado sensible a los reclamos comerciales del consumo de determinados productos pero, desde luego, no sería una insensatez procurar que en nuestra alimentación jueguen un papel importante los alimentos ricos en los ácidos omega-3 que se postulan como más beneficiosos
 
Más en:
http://www.the-scientist.com/?articles.view/articleNo/32901/title/Omega-3s--Fishing-for-a-Mechanism/