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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La Europa de la ciencia

El gran esfuerzo integrador y colaborador que se viene desarrollando entre los países comunitarios para la construcción de la Comunidad Europea se realiza no sólo en los ámbitos políticos, comerciales y económicos, sino también en los formativos

El gran esfuerzo integrador y colaborador que se viene desarrollando entre los países comunitarios para la construcción de la Comunidad Europea se realiza no sólo en los ámbitos políticos, comerciales y económicos, sino también en los formativos, educativos, científicos, etc.
 
En el periodo 1987-1991 la CE está invirtiendo más de cinco mil trescientos millones de ecus en el campo del desarrollo científico y tecnológico, a través de más de una treintena de programas I+D (Investigación más Desarrollo) que se distribuyen entre ocho grandes apartados cuya gestión corresponde a alguna de las Direcciones Generales de la Comunidad Europea:
 
CALIDAD DE VIDA, de la Dirección General XII, cuenta con el 7% del presupuesto total y cubre los programas HEALTH (optimizar esfuerzos en relación con cáncer, SIDA, envejecimiento, etc.) Radiation Protection, Human Genome Analysis, y los programas ambientales Step Y Epoch.
 
MERCADO DE INFORMACION Y COMUNICACION, de la Dirección General XIII, es el grupo con más dotación económica, en acciones específicas como la ESPRIT II (investigación y desarrollo de tecnologías informáticas), RACE (investigación y desarrollo en comunicación avanzada), DELT (nuevas tecnologías para enseñanza y aprendizaje), DRIVl (tecnología informativa para integrar el transporte por carretera), AIM (informática avanzada en Medicina) y EURET (transporte en general).
 
Modernización de sectores industriales, recursos biológicos, energía, ciencia y tecnología para el desarrollo, explotación de los fondos y recursos marinos, y cooperación europea científica y tecnológica, son las denominaciones de los otros grandes apartados dentro de los que se encuadran más de una veintena de programas, entre ellos algunos tan importantes como los BRIDGE (investigación biotecnológica), ECLAIR y FLAIR (investigaciones agroindustriales), varios específicos de instalaciones y desechos nucleares, SCIENCE (cooperación de investigadores europeos), SPES (planes de estimulación de Ciencias Económicas), etc.
 
Aparte de estos programas del cuatrienio 1987-1991, el Consejo de Ministros comunitario aprobó el 23 de abril último las nuevas acciones para el cuatrienio 1990-1994, ya que para conseguir la continuidad existe siempre un solapamiento entre las sucesivas actuaciones cuatrienales. El nuevo gran programa marco se justificó por la velocidad acelerada de progreso tecnológico en Europa y la necesidad de fortalecer la competitividad, dotándolo con un total de cinco mil setecientos millones de ecus reagrupados en 3 grandes ejes estratégicos, el mayor de ellos, el de Tecnologías (de información, de comunicación, industriales, materiales) con más del 50% del total de la inversión, seguido del Manejo de Recursos Naturales (medio ambiente, ciencias marinas, biotecnología, agroalimentación, salud, biociencias, energía, etc.), con la novedad de incluir un tercer apartado dotado de 518 millones de ecus para subvencionar actuaciones en el terreno de recursos intelectuales, fomentando los capitales humanos y su movilidad.
 
En esta nueva etapa de los programas científicos comunitarios, se reducirá el número de los existentes desde 37 hasta 15 para favorecer la naturaleza interdisciplinaria de la investigación y reforzar la sinergia entre las diversas aproximaciones y la tecnología, intentando combatir la fragmentación y la compartimentación de los esfuerzos investigadores.
 
Los resultados de la cooperación europea investigadora están dando ya lugar a consecuencias prácticas de decisiones políticas. Así, en el campo de la Biotecnología, el 22 de abril de 1990 los Estados miembros han adoptado dos directivas encaminadas a establecer un marco regulador de las industrias biotecnológicas. Y algo semejante ocurre respeto a una directiva sobre la protección de los trabajadores en industrias biotecnológicas. También se han desarrollado actuaciones concretas comunitarias para la protección legal de las invenciones biotecnológicas y para el desarrollo y comercialización de productos medicinales de alta tecnología.
 
En conclusión, desde el punto de vista científico y tecnológico, Europa se unifica a pasos agigantados y los científicos y tecnólogos españoles se están integrando en este proceso de un modo rápido, como podremos analizar en una próxima ocasión.