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Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La controversia de los cigarrillos electrónicos

La reducción de daños es uno de los principales objetivos de la moderna salud pública. Recordemos cuando la gente criticó el tratamiento con metadona por consistir en sustituir una droga (heroína) por otra , pero los defensores de la salud pública señalaron que las investigaciones mostraban que el uso de metadona hacía disminuir o cesar el consumo de heroína y ayudaba a vivir vidas más funcionales

La controversia de los cigarrillos electrónicos
La reducción de daños es uno de los principales objetivos de la  moderna salud pública. Recordemos cuando la gente criticó el tratamiento con metadona por consistir en sustituir una droga (heroína)  por otra , pero los defensores de la salud pública señalaron que las investigaciones mostraban que el uso de metadona hacía disminuir o cesar el consumo de heroína y ayudaba a vivir vidas más funcionales.
¿Sucede algo análogo, con ciertos daños colaterales derivados del uso de los cigarrillos electrónicos que serían compensados por los beneficios del cese o la disminución drástica del insano hábito de fumar?.
 
La pregunta básica sería ¿ayudan, o no, los cigarrillos electrónicos a dejar de fumar o a fumar menos? Las recientes investigaciones científicas comienzan a proporcionar respuestas a esta pregunta. La última investigación conocida se publicó hace un par de días en la prestigiosa revista JAMA INTERNAL MEDICINE, bajo el título: A longitudinal analysis of  electronic cigarette use and smoking cessation, siendo sus autoras tres conocidas investigadoras estadounidenses (http://archinte.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=1846627).
 
En la publicación indican que aunque los cigarrillos electrónicos comercialmente se han promocionado agresivamente como una eficaz ayuda para dejar de fumar, los estudios hasta ahora conocidos sobre esa efectividad han sido poco convincentes. En uno de ellos se compararon parches de nicotina y cigarillos electrónicos con y sin nicotina, con la ausencia de diferencias significativas a los seis meses. Otros estudios longitudinales tampoco encotraron asociación entre cigarrillos electrónicos y dejar de fumar y otra investigación internacional mostró que aunque el 85% de los consumidores de cigarrillos electrónicos los usan como ayuda para dejar de fumar, su porcentaje de éxito al respecto no supera  a los que no lo utilizan.
Las dras.Grana, Popova y Ling, autoras de la última investigación aparecida muestran los resultados obtenidos con una muestra longitudinal estadounidense de fumadores buscando si el uso de los cigarrillos electrónicos puede predecir la disminución o cese del hábito de fumar. Sus resultados han sido negativos al respecto y de ellos se han hecho eco muchos foros científicos cualificados, como es un buen ejemplo el de Daniel Cressey, comentarista científico de la revista Nature  (http://www.nature.com/news/electronic-cigarettes-don-t-aid-quitting-study-says-1.14918?WT.ec_id=NEWS-20140325)
La regulación de los cigarrillos electrónicos es un área sumamente debatida. Algunos científicos quieren que los productos sean regulados como dispositivos médicos, lo que significarían que estarían sujetos a controles de calidad intensos, límites a la publicidad, y que los fabricantes tendrían que proporcionar evidencias para respaldar las afirmaciones realizadas por sus productos, tales como la capacidad de ayuda para dejar de fumar. En los Estados Unidos y el Reino Unido  actualmente se estudia dicha regulación. Pero otros científicos dicen que tan fuerte regulación podría matar a la industria naciente, o dejar el tema  en manos de las compañías tabacaleras.
Vaughan Rees, director adjunto del centro para el Control Global del Tabaco en la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston, Massachusetts, dice que la mayoría de lo cigarrillos electrónicos existentes no poseen suficiente nicotina para ayudar a sustituir a los cigarrillos convencionales y señala que la investigación comentada debe ser divulgada entre el público ya que  ”proporciona una importante contribución al creciente cuerpo de investigación que sugiere que los cigarrillos electrónicos no son especialmente eficaces en promocionar el abandono del hábito de fumar”.