Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

¿Qué son las razas?

Social e históricamente los humanos siempre han tendido a unirse en grupos que posean ciertas características físicas genéticamente determinadas, como los ojos almendrados o el tono de color de la piel. ¿Tienen importancia científica estas características que asociamos al término raza?. La Biología Molecular nos demuestra que el de raza es más un concepto social que un concepto científico.

Harold Freeman, un científico americano director del Centro Para la Reducción de Disparidades Sanitarias de los Estados Unidos, en una reciente reunión expresaba este hecho indicando que: "La raza desaparece cuando miramos el genoma humano". Y la Asociación Americana de Antropología, ya en 1999 afirmaba que " cualquier intento para establecer líneas de separación entre poblaciones biológicas sería tan arbitrario como subjetivo."

GENOMA. Efectivamente, partiendo de la información genética que suponen nuestros aproximados 50.000 genes, actualmente estamos capacitados para poder comenzar a estudiar y analizar las similitudes y diferencias de las secuencias genéticas de los diferentes individuos (su genotipo) y correlacionarlas con su apariencia y comportamiento biológico (fenotipo). Por ahora, todo indica que lo que la gente considera diferencias raciales suponen variaciones genéticas de menos del 0,01%, cuantitativamente iguales o inferiores que las que pueden existir entre individuos diferentes de una misma raza.

A veces, se considera que ciertas peculiaridades de salud y enfermedad están relacionados con la raza, pero los científicos están comenzando a plantearse cada vez con más fuerza hasta qué punto esas diferencias no son debidas al desigual reparto de los recursos disponibles que condicionan los hábitos de vida más que a las características inherentes de la raza o la etnia.

Una reciente Investigación sociológica sobre estudiantes voluntarios ha puesto de manifiesto la debilidad de los criterios sociales de distribución de las personas en razas. Se mostraron fotografías de personas diferentes, cada una de ellas asociada a una determinada frase. Después, las frases se enseñaban en un orden diferente y se pedía a los estudiantes que la apareasen con la fotografía adecuada, analizando sus aciertos o fracasos. La idea es que si una persona categoriza las personas por razas, tenderá a cometer más errores intrarraciales, confundiendo más a los negros entre sí, o a los blancos entre sí, que a los negros con los blancos. Las fase siguiente de la Investigación consistió en hacer la prueba con dos variantes: la primera, con todas las personas vestidas del mismo modo, pantalón negro y camisa blanca; la segunda con las personas, fuese cual fuese su raza, divididas en dos grupos, uno con camisas grises y otro con camisas amarillas. Tras la realización de todas las pruebas los resultados demostraron que cuando las personas iban vestidas iguales los estudiantes tendían a asociarlas por raza, pero si el color de la camisa era diferente, el criterio primario de coalición era el color de la camisa. Es decir, que a pesar de nuestra experiencia de toda la vida de considerar la raza como predictora de alianza social, bastaba menos de cuatro minutos de exposición a un modo social alternativo para anular la tendencia a categorizar por raza.

MEDICAMENTOS. Un medicamento no sirve lo mismo para una persona que para otra, Depende de cómo actúe la droga, se metabolice y se elimine. Desde el punto de vista biológico ello es muy importante y significativo para poder combatir con éxito a las enfermedades. La razón de este comportamiento dispar radica en sus respectivas dotaciones genéticas. La Farmacogenética pretende relacionar la variabilidad de la respuesta a las drogas con los genes. Entonces, si los genes que se relacionan con las razas fuesen biológicamente muy importantes deberían correlacionarse con las distintas respuestas a los fármacos. ¿Es así?.

El grupo investigador del Dr. David Goldstein, del University College, de Londres ha analizado 23 marcadores genéticos importantes que controlan las respuestas a los fármacos, en 354 personas representativas de 8 variantes raciales clásicamente definidas: blanca (noruegos, judios Ashkenazi, armenios), negra (bantu, etíopes, afrocaribeños) y asiática (chinos, nuevosguineanos). Mediante una compleja técnica de análisis de clústeres jerárquico, llegaron a la conclusión de que los marcadores genéticos podían formar cuatro agrupamientos naturales, en los que ninguno de ellos se correspondía a ninguna clasificación racial definida. Por tanto, cuando los investigadores demuestran que el cerebro humano fácilmente puede clasificar a las personas de forma diferente a la raza y cuando los datos del Proyecto Genoma Humano señalan las combinaciones genéticas (independientes a las razas) que controlan las respuestas a los fármacos, el concepto de raza, sobre todo desde un punto de vista biomédico, pierde su protagonismo.

Pero, aparte de las anteriores consideraciones sobre la naturaleza social y científica del concepto de raza, el proceso de melanización, y la biología de los melanocitos si tienen una gran importancia biomédica, como ha demostrado el recién, celebrado en Murcia, II Simposio Nacional sobre proliferación y diferenciación celular (una perspectiva biomédica) bajo el patrocinio de la Fundación Ramón Areces.

MELANIZACIÓN. Una de las tareas más importantes de los melanocitos es su particularidad de producir melaninas, el pigmento protector contra las radiaciones solares, capaces de dañar el material genético e inducir la aparición de tumores como el melanoma maligno. Éste es uno de los cánceres cuya incidencia está creciendo a mayor velocidad, y, desgraciadamente, también uno de los más mortales. Para protegerse de los componentes mutagénicos de la luz solar, la piel contiene unos pigmentos, las melaninas, que captan la radiación solar y la disipan en formas inocuas. Las melaninas son, además, responsables del color de la piel. Los individuos de raza negra, con mayor cantidad de pigmentos melánicos que los blancos, están más protegidos frente al melanoma.

Los melanocitos poseen una enzima, tirosinasa, así como algunas otras proteínas relacionadas, que trabajan coordinadamente para formar los pigmentos fotoprotectores. El albinismo (ausencia total de pigmentos melánicos) consiste, precisamente, en la inactividad de tirosinasa como consecuencia de mutaciones en su gen. El gen de tirosinasa no es el único determinante genético del grado de pigmentación, que está regulada por otros casi 50 genes distintos. Pero es interesante resaltar que la mayoría de estos genes son idénticos o muy parecidos en todas las etnias, de manera que no existen más diferencias entre los africanos de raza negra y los habitantes de la cuenca mediterránea, que entre los mediterráneos y los escandinavos. De ahí la reafirmación de que las razas son un concepto cultural más que una realidad biológica.

Volviendo al melanoma, se produce por la malignización de los melanocitos de la piel y presenta un fuerte componente hereditario, habiéndose descrito familias donde los dos progenitores y todos los hijos han desarrollado el tumor, más tarde o más temprano. Esta predisposición genética no parece basarse en un solo gen, sino al menos en dos. Pero, además de la genética, el medio externo influye en la aparición del melanoma, por ejemplo a través de la cantidad de radiación solar recibida durante la infancia. Por ello, el melanoma constituye un buen ejemplo de la interacción de varios genes, y de éstos con el entorno, para conducir a un estado patológico. Una consecuencia del Simposio es la saber que estamos cerca de comprender esta interacción múltiple y compleja. Ello supondrá sin duda un avance en la lucha contra el cáncer de piel, pero también proporcionará pistas para estudiar otras enfermedades multifactoriales debidas a una compleja maraña de condicionantes genéticos, factores ambientales y hábitos de vida.