Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Biotecnología contra la meningitis

El cerebro está recubierto de tres delgadas capas de tejido, las meninges, que se extienden también a lo largo de la médula espinal. Entre las dos meninges internas transcurre el líquido cefalorraquídeo, que protege y nutre al cerebro. Diversos gérmenes, si llegan al líquido cefalorraquídeo, infectan e irritan las meninges. Se produce la meningitis.

El incremento reciente de casos de meningitis, en diversas regiones españolas, hace objeto de interés el conocimiento de las limitaciones y de las posibilidades de la lucha contra esta enfermedad infecciosa. En algunas zonas del mundo su incidencia llega a los 500 casos por 100.000 habitantes. En el cinturón africano subsahariano se mantiene en unos 50. En países desarrollados europeos y en Estados Unidos la cifra se reduce a unos 5. La mortalidad global suele estar alrededor del 15% de los enfermos y existen datos tan llamativos como los más de 3 millones de casos habidos en China en la década de los 60. O los más de 40.000 aparecidos, hace pocos años, en Etiopía y la muerte, reciente, de más del 30% de los afectados, en los campos de refugiados de Ruanda.

ORIGEN. La meningitis se ocasiona por diversos gérmenes, incluidos hongos del género Torula. También hay varias formas con origen vírico. Pero las más graves son las bacterianas. Es importante la distinción, ya que las víricas son menos peligrosas, no necesitan antibióticos y se resuelven solo con una atención cuidadosa. Son bastantes las bacterias que pueden causar meningitis: meningococos, neumococos, estafilococos, estreptococos, etcétera. La mayoría de ellas provocan meningitis secundarias, supurantes (productoras de pus) o no (asépticas), en otros lugares del cuerpo, aparte de las meninges.

La meningitis meningogógica, primaria, más frecuente del hombre, se debe a la bacteria Neisseria meningiditis. Es la que ocasiona episodios epidémicos. Entre el 10 y el 30% de la población somos portadores, en las mucosas nasofaríngeas, de bacterias meningocócicas, en la mayoría de los casos sin peligro alguno, salvo el de alguna faringitis ocasional. Sin embargo, en algunas personas, las bacterias eluden las defensas inmunológicas corporales y pasan a la sangre, produciendo la meningitis meningocócica y/o una septicemia acompañante. El meningococo es sensible a las sulfamidas, penicilina y a los antibióticos de amplio espectro, como la tetraciclina. De ahí el interés de la detección precoz, ya que, en ocasiones, el proceso infeccioso es capaz de ocasionar la muerte en 24 horas.

Los meningococos Neisseria meningiditis, según sus serotipos correspondientes, se dividen en tres grupos: A, B y C. Los A son los más frecuentes en Africa, Sudamérica y otros países en desarrollo. Los B son los más prevalentes (alrededor del 50% de los casos) en Estados Unidos y su participación también está en continuo aumento en Europa.

VACUNAS. En 1985 se desarrolló una vacuna efectiva contra la bacteria Haemophilus influenzae tipo b (Hib), lo que redujo, en los países en que aplicó, a menos del 1% las infecciones meningocócicas causadas por esa bacteria. Pero el problema radica en las vacunas contra la Neisseria meningiditis. La que se administra usualmente cubre los tipos A y C, pero posee limitaciones importantes: no protege contra el tipo B; no logra activar al débil sistema inmunológico de los niños con edad menor de dos años, y su efecto protector se hace nulo al cabo de los dos años de su administración. Por tanto, una vacunación masiva no impide la acción de las bacterias Neisseria meningiditis del tipo B, ni protege a grupos importantes de población. Esta vacuna se prepara con una mezcla de moléculas de los polisacáridos bacterianos, que son reconocidos como extrañas por el sistema inmune. Pero el polisacárido del serogrupo B, que es un ácido polisiálico, se parece tanto a otros polisacáridos propios de los humanos, que engaña al sistema inmune, que lo considera como humano, y no reacciona contra el mismo.

El problema de las vacunas contra la meningitis es línea prioritaria de Investigación para la compañía NORTH AMERICAN VACCINE INC., que ha montado, para ello, unos excelentes laboratorios de Investigación y desarrollo, cuya aproximación biotecnológica al problema comienza a dar frutos. Para ello, han trabajado de acuerdo con la compañía PASTEUR MERIEUX SERUMS & VACCINS, subsidiaria de la gigante Rhone-Poulenc, que está invirtiendo en el programa bastantes miles de millones de pesetas. Las nuevas vacunas biotecnológicas que están desarrollando se denominan conjugadas, porque constan de una estructura polisacárida conjugada con una proteína, producida por biotecnología genética, la porina, semejante a la presente en los meningococos.

ESPERANZAS Y LOGROS. Para lograr una vacuna contra las cepas bacterianas de tipo B, el polisacárido ácido polisiálico se ha modificado un poco, buscando conseguir, tras la modificación, que provoque la respuesta inmunológica de la que carece el no modificado. Por otra parte, la modificación debe ser pequeña, para que se siga pareciendo al original, de modo que una vez producida la respuesta inmunológica, ésta sea eficaz para combatir a la Neisseria meningiditis de tipo B. Este equilibrio se ha logrado, reemplazando los grupos N-acetilos de la molécula por otros muy parecidos, pero algo mayores, N-propionilos. La metodología usada también permite la mezcla de polisacáridos, es decir, la fabricación de vacunas sencillas, dobles o triples específicas para las diferentes cepas de las bacterias.

¿Cuáles son los resultados obtenidos?. A principios del pasado año 1996 se iniciaron los ensayos clínicos, en adultos, de la fase I de las vacunas meningocócicas B y C conjugadas. En mayo de 1997, merced a los buenos resultados previos obtenidos en adultos, dieron comienzo los ensayos clínicos de fase 2 de la vacuna meningocócica tipo C, sobre niños menores de dos años de edad. Y sobre monos, los resultados obtenidos, con una vacuna triple conjugada, han sido excelentes, ya que la respuesta inmunológica es amplia (válida para los tres tipos de bacterias), se produce en monos muy jóvenes, perdura tiempo, y las dosis de recuerdo actúan eficazmente. Estos resultados acaban de ser brillantemente presentados en el CONGRESO ANUAL DE LA SOCIEDAD AMERICANA DE MICROBIOLOGÍA. Se espera que pueda realizarse en los próximos años la aplicación clínica generalizada humana. Otra Investigación, con el mismo fin, pero con diferente metodología, es la realizada por científicos canadienses, que han preparado una vacuna biotecnológica, preparada a partir de la proteína NspA, presente en los tres tipos existentes de Neisseria meningiditis. Los datos obtenidos, sobre ratones, son totalmente positivos, por lo que el porvenir de la lucha biotecnológica contra la meningitis parece repleto de esperanzas.