Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Las tres ovejas magas: Dolly, Molly y Polly

 No fue su carácter clónico. El gran valor científico de la obtención de Dolly radicó en que los núcleos celulares utilizados para la clonación procedían, no de células embrionarias, como en ocasiones previas había ocurrido en otras clonaciones, sino de células somáticas, células de un tejido diferenciado, concretamente, de tejido mamario.

El comentario anterior lo hacíamos, hace unos meses, cuando glosábamos el revuelo informativo ocasionado por la obtención de la ovejita Dolly. El tiempo ha dado la razón. Recordemos que lo esencial fue conseguir el retroceso temporal de la programación genética de las células. Esa programación hace que, por ejemplo, una célula hepática o una muscular, irreversiblemente se comporten como tales, a pesar de poseer ambas la misma dotación genética. Pero cada una de esas células expresa ciertos genes y silencia otros. El mérito principal del equipo de Ian Walmut, en el INSTITUTO ROSLIN de Edimburgo, fue desarrollar, en el laboratorio, unas ingeniosas condiciones de cultivo de las células diferenciadas, alimentándolas escasamente, lo que les hacen comportarse genéticamente, no como células procedentes de tejidos diferenciados, sino como células germinales, permitiendo que sus núcleos funcionen igual que los núcleos de una célula embrionaria normal.

OSCAR PARA DOLLY. La AAAS (Asociación Americana para el Avance de las Ciencias), editora de la gran revista Science, es una gran organización científica mundial. A finales de cada diciembre, escoge los diez hallazgos científicos más relevantes en el año. En 1997 el puesto de honor ha sido para Dolly.

Más que por la clonación en sí misma, son fascinantes las perspectivas abiertas con el inicio del conocimiento del control de la programación genética celular, programación que se encuentra en íntima conexión con procesos de tanto interés como el crecimiento celular, la diferenciación o el envejecimiento. Pensemos que la malignización celular va acompañada de una desprogramación genética de las células especializadas afectadas. Actualmente, puede parecernos de Ciencia-ficción, pero, pronto, un adecuado dominio de la reprogramación celular podría ser un mecanismo eficaz contra la malignización. Y, si en el futuro fuésemos capaces de controlar la expresión de unos genes y el silenciamiento de otros, estaríamos en condiciones de que, en un órgano o tejido deteriorado se produjese un crecimiento celular controlado reparador. En relación con el envejecimiento, estaremos muy atentos a lo que suceda con Dolly, pues no olvidemos que, al nacer esta oveja, sus genes ya eran viejos, ya que no fueron fabricados en la fecundación, sino que ya tenían seis años, es decir, la edad de la célula progenitora de la ubre de oveja.

Dejaremos aparte las implicaciones bioéticas de una posible futura clonación humana (por cierto, cada vez parecen existir menos reparos al respecto), pero si aludiremos al interés de estas técnicas para conseguir reproducciones clónicas de animales que no sean exactamente iguales al dador celular, sino que sean transgénicos, es decir, que la célula de la que proceden previamente se ha cultivado en el laboratorio y se ha modificado genéticamente, a fin de que el animal obtenido produzca fácilmente proteínas humanas que se puedan utilizar en medicina u otras áreas.

MOLLY Y POLLY. El INSTITUTO ROSLIN posee una excelente historia investigadora iniciada hace más de 40 años. Y, ahora, tras Dolly han conseguido a Molly, Polly y otras meritorias, casi mágicas, ovejas. Con Dolly quedó establecido que los genes procedentes de una única célula somática pueden ser introducidos en un óvulo desprovisto de núcleo, sirviendo para el desarrollo de un embrión viable. El paso siguiente consistió en usar cultivos celulares de células somáticas y someterlos a un proceso de ingeniería genética, tal como puede ser la inserción de un gen humano. El núcleo de una de esas células transformadas pudo introducirse en un óvulo enucleado, con desarrollo embrionario que dio lugar al nacimiento de Molly, una oveja transgénica y, más importantemente, con todo su material genético procedente de una única célula reproductora.

Y el tercer y definitivo paso se acaba de publicar, en la revista SCIENCE: la obtención de tres reproducciones idénticas de Polly que, simultáneamente, son ovejas clónicas y transgénicas, todas ellas dotadas con los mismos genes. En este logro el equipo investigador del INSTITUTO ROSLIN ha estado dirigido por el Dr. Schnieke y su punto de partida fue una célula fetal de seis días de edad de oveja. Mediante ingeniería genética se le introdujo a esa célula un gen humano codificante de la producción del factor IX, antihemofílico. La célula transgénica así modificada fue clonada y cultivada en el laboratorio obteniéndose una población de células iguales entre sí. Estas células, fetales, se reintrodujeron en los vientres de ovejas huéspedes y, de los embriones clonados, pudieron obtenerse tres ovejitas vivas clónicas y transgénicas cuyas células contenían el transgén del factor IX. Ahora habrá que esperar para comprobar que, cuando estas ovejitas produzcan leche, en ella habrá una suficiente cantidad de factor IX. Por ello, en el futuro cabe pensar en industrias farmacéuticas constituidas por instalaciones dedicadas, en gran parte, al cuidado de rebaños clónicos específicos que producirán ciertos fármacos de forma más abundante, pura y barata que cualquier otra alternativa.

ACCESITS. Los otros 9 grandes avances científicos merecedores de la distinción anual 1997 de la revista SCIENCE han sido los siguientes:

1. La misión a Marte de la nave Pathfinder y las observaciones del módulo Sojourner, que han descubierto una cierta identidad entre Marte y la Tierra.

2. El desarrollo de los grandes sincrotones, del tamaño de un estadio, cuya radiación se usa para conocer los secretos estructurales de la materia, como ha sucedido con la estructura de los nucleosomas, unidad estructural del material genético.

3. El descubrimiento de genes que controlan los procesos circadianos en mamíferos, lo que ayudará a un mejor conocimiento de procesos como el sueño y la alimentación.

4. La obtención de microscópicas estructuras cilíndricas constituidas por átomos de carbono, los nanotúbulos, que prometen revolucionar la electrónica del futuro.

5. La finalización de la secuenciación de diferentes genomas de microorganismos: E. coli, B. subtilis, H. pylori-

6. Las explosiones de rayos gamma, misterioso fenómeno del firmamento cuya Investigación indica que tiene lugar en los confines del Universo, por lo que es casi como si estuviésemos observando el nacimiento del Universo.

7. El estudio del ADN de muestras del hombre de Neandertal, que ha confirmado que no fueron antecesores directos del hombre actual-

8. Los avances en la bioquímica cerebral aplicada al conocimiento de enfermedades neurológicas como el Parkinson o el Alzheimer.

9. Los datos procedentes de la sonda espacial Galileo, indicadores de la probable existencia de un océano, con su superficie congelada, en la luna Europa de Júpiter, con precondiciones de pasada o presente existencia de vida en esa luna joveriana.