Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

ADN en la clínica y en el banquillo

En el artículo anterior, "Intimidades en los bancos", indicábamos que el material genético está compuesto de grandes moléculas de ADN, ácido desoxirribonucleico. La mayor parte de nuestro ADN forma parte de los cromosomas, ubicados en los núcleos celulares y lo heredamos de nuestros dos progenitores, al 50%. Existe otra pequeña cantidad de ADN localizado en las mitocondrias que se hereda exclusivamente por vía materna.

También exponíamos que una gran parte de nuestras moléculas de nuestro ADN es no codificante, mientras que el resto, la menor porción, codifica para los aproximados 50.000 genes que poseemos. Asimismo insistíamos en que no existen dos seres humanos con ADN coincidentes, tanto el codificante como no el codificante. Por tanto, como las modernas técnicas de la Biología molecular permiten analizar tanto el ADN codificante como el no codificante, es posible obtener para cada individuo unos patrones únicos, traducibles en forma de información de código de barras, tanto de su ADN codificante como del no codificante. Y es posible almacenar esos datos en verdaderos bancos de datos genéticos de múltiples posibilidades de uso, de las que nos referiremos a las más llamativas.

PREDICCIÓN. La Medicina clásica ha sido, y es, diagnóstica y terapéutica, aunque los avances espectaculares han posibilitado también la existencia de una Medicina preventiva. Un paso de gigante sería no sólo el poder realizar el diagnóstico, la curación y la prevención, sino también la predicción del riesgo individual de sufrir en el futuro enfermedades como las cardiovasculares y el cáncer, ya que ello podría servir para modificar los hábitos de vida y aminorar ese riesgo. Algo parecido podría decirse respecto a la posibilidad de una farmacoterapia individualizada, recuérdese el célebre aforismo de "no hay enfermedades sino enfermos".

Jean Dausset es un premio Nobel de Medicina muy ligado a España (su esposa es madrileña), creador del prestigioso Centro de Estudios de Polimorfismo Humano, cuyas técnicas, entre ellas las de clasificación del sistema HLA, son imprescindibles en la actual Medicina de los trasplantes pudiéndosele considerar como uno de los padres de la Medicina Genómica y predictiva. Por ello, recientemente, en un libro publicado bajo los auspicios del Consejo de Europa, opinaba que a las tres hijas de Esculapio que contempla la mitología, es decir, a Hygeia (diosa de la salud), Panacea (diosa del tratamiento) e Iasio (diosa de la curación), que corresponden a los tres tipos de Medicina antes citados, actualmente habría que sumarse una nueva cuarta hija no prevista por la Mitología, a la que le correspondería ser diosa de la medicina predictiva.

Una adecuada información genética nos podría proporcionar datos valiosísimos, aparte de los más obvios como serían los la investigación de la paternidad o la identificación de las personas con riesgo de transmitir enfermedades genéticas graves, como la Tay-Sachs. Como ejemplos citaremos tres proyectos muy diferentes entre sí. El proyecto francés Chronos se viene realizando sobre muestras de ADN de personas de longevidad excepcional y tiene como misión principal la identificación de los factores genéticos que influyen en la longevidad humana y en el fenómeno del envejecimiento. El proyecto británico Biobank, iniciado el pasado año, será el mayor banco genético del mundo y almacenará los datos del ADN de 500.000 británicos de entre 45 y 69 años. Trata de buscar las características genéticas que están asociadas con una serie de enfermedades. La subvención inicial de 45 millones de libras esterlinas procede, en buena parte, de la Fundación Wellcome Trust y contará con un Comité de Ética que garantice el buen uso de los datos obtenidos. En cuanto al Banco Nacional de Datos Genéticos de Argentina, auspiciado por las ya abuelas de Mayo, su misión principal es la de aclarar filiaciones, es decir, el destino de los desaparecidos bajo la dictadura militar.

BANQUILLO. Las cantidades mínimas de muestras necesitadas para obtener perfiles individuales del ADN no codificante y las múltiples localizaciones posibles: sangre, saliva, esperma, cabellos, chicles, colillas de cigarrillos, restos celulares en trajes, etc. harían muy difícil que actualmente pudiera afirmarse, tras un hecho delictivo, que el criminal huyó "sin dejar rastro". El problema identificativo es el de contar con bancos adecuados de datos genéticos que permitan cotejar las informaciones del ADN recogido en los restos adecuados con el ADN de los sospechosos correspondientes.

La primera aplicación forense de la información genética se realizó en Inglaterra, en 1985, para aclarar un caso de inmigración de un joven procedente de Ghana. Pero la más llamativa fueron las realizadas algo después, que condujeron a la identificación de Robert Melias como autor de una agresión sexual a una mujer enferma de poliomielitis, así como a la detención de Nigel Davis, autor de la violación y muerte de dos mujeres en el condado de Leicestershire. Hay dos países, Gran Bretaña y Estados Unidos, que han desarrollado bases de datos genéticos de utilización rutinaria en los problemas relacionados con acciones delictivas. En el Reino Unido se realiza un estudio del perfil de ADN de todas las personas que resultan envueltas (detenidos y sospechosos) en un hecho delictivo sea cual sea su gravedad. Ello ha reducido extraordinariamente la proporción de agresiones sexuales no aclaradas, permitiendo la identificación de 260 asesinos, 400 violadores y 2.500 ladrones. Actualmente se almacenan los códigos de barras de unos dos millones de individuos que llegarán a ser cinco millones en el año 2010.

En Estados Unidos el fichero CODIS del FBI archiva el perfil de los criminales que han sido juzgados y condenados por agresiones sexuales o crímenes violentos, buscando con ello, fundamentalmente, descubrir y luchar contra los conocidos como "violadores en serie".

En otros países como Alemania, Austria, Países Bajos, Noruega, Suecia y Francia también se han iniciado bases de datos genéticos con perfiles de ADN de delincuentes relacionados con delitos contra las personas, en especial los realizados contra la libertad sexual cuando así lo ordene un juez o policía en el marco de una investigación.