Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Leyes y genes

En una de las más célebres tragedias de Sófocles, Antígona, cuando el coro trata de explicar la grandeza del hombre, tras varios ejemplos, cantan: "Cosas maravillosas he visto pero ninguna más maravillosa que el hombre". Sin embargo, el adjetivo utilizado por Sófocles para calificar al hombre, deinóteron, aunque efectivamente tiene la acepción de muy maravilloso o portentoso, también posee otro primer significado de muy terrible.

Es una constante de la naturaleza humana esta dualidad, ese contraste que le llevó a escribir a Pascal: "!Qué quimera, pues, el hombre! ¡Qué novedad, qué monstruo, qué caos, qué motivo de contradicción, qué prodigio!".

PROYECTO GENOMA. Cuando el dos de abril de 1953, los ahora célebres Premios Nobel James Watson y Francis Crick, entonces casi unos desconocidos, enviaron a la revista Nature su manuscrito proponiendo la archiconocida y divulgada estructura de la doble hélice para el ADN, para los genes, ellos eran perfectamente conscientes de que abrían una nueva época. Como, de una forma deliberadamente muy comedida, comenzaba su artículo: " Deseamos sugerir una estructura para la sal del ADN. Esta estructura posee nuevas características que son de considerable valor biológico". Los editores de Nature así lo entendieron y sin dilación alguna, a los 15 días, era publicado el trabajo. Pronto fue el punto de partida para la serie de hitos que han ido marcando el desarrollo de la Biología Molecular, de la Genética molecular o de la Ingeniería genética desde entonces, incluyendo el toque de atención que, en 1987, supuso la reflexión y propuesta del profesor Dulbecco, Premio Nobel de origen italiano, en el sentido de que: "Si se ha conquistado la Luna, es posible conquistar el genoma humano".

Comenzaba el Proyecto Genoma. En el mismo año 1987, el Departament of Energy y el National Institute of Health de los EE.UU proponen al Congreso, que la aprueba, una asignación anual de 200 millones de dólares, durante 8-9 años, con la finalidad de secuenciar los 3.000 millones de pares de bases que constituyen cada genoma humano, distribuidas entre unos cien mil genes. Al frente del proyecto fue nombrado James Watson. En Europa, en Francia, ya existía un excelente Centre d´Etudes du Polymorphisme Humain, que tantos éxitos ha alcanzado en los últimos años, junto a su institución hermana el Genethon, en el estudio de la cartografía genómica. El primero de tales Centros está dirigido por el profesor Jean Dausset, Premio Nobel por sus trabajos de inmunogenética, y el segundo, por su brillante discípulo, el doctor Daniel Cohen. Cohen, de origen tunecino, siempre demostró un gran interés hacia la Biología Molecular, lo que tuvo la ocasión de plasmarse en un ambicioso proyecto investigador cuando, en 1981, al morir la rica coleccionista de arte francesa Helena Anavi, legó sus cuadros para potenciar el Centro de Dausset. La subasta, realizada en Londres, rindió la cantidad de 50 millones de francos, que sirvieron para dar un gran impulso adelante. Las muestras de referencia de numerosas familias que hasta entonces se utilizaban en los estudios sobre alelos de antígenos de histocompatibilidad se pusieron a disposición de la comunidad científica para ser usadas en el Proyecto Genoma. Otros grupos en Japón, Reino Unido, Alemania, etcétera. también han mostrado una gran actividad al respecto, en un esfuerzo que simultáneamente tiene caracteres de competición entre grupos y países, pero también de cooperación, por lo que se ha propuesto la palabra híbrida de coopetición para su descripción.

TOPOGRAFÍA. En el año actual, la situación respecto a la topografía del genoma quedó plasmada hace un par de meses en un número monográfico de la revista Science, con la publicación de un mapa con 5.480 marcadores genéticos de varias clases. Así se conseguía balizar o servir de puntos de referencia aproximadamente cada 0,7 millones de pares de bases, equivalentes a la longitud que ocupan en total 20 o 30 de los cien mil genes del genoma. Respecto a identificación individual de genes, son miles los casos en los que se ha conseguido. Entre ellos, el pasado año 1993, se identificaron, por ejemplo, los genes correspondientes a enfermedades como el síndrome de Menkes, la agammaglobulinemia ligada al X, la esclerosis lateral amiotrófica, la adrenoleucodistrofia, la neurofibromatosis de tipo II, la enfermedad de Huntington, etcétera.

En cuanto a la secuenciación o conocimiento de la composición de bases, son más de 50.000 las moléculas de ADN complementario las secuenciadas, de ellas un 45% de origen humano. Respecto a proyectos de terapia génica, existen bastantes en ejecución, incluyendo la introducción de transgenes en pacientes con diversos tipos de cáncer, o las aproximaciones terapéuticas en un creciente número de patologías genéticas. Como dato esperanzador, el año pasado, en Bethesda, las niñas Ashanta de Silva y Cindy Cutshall organizaban una fiesta para celebrar que tras sus terapias génicas realizadas tres años antes, habían dejado de ser niñas-burbujas y su vida se desarrollaba con gran normalidad y sin necesidad de cuidados médicos constantes.

LAS LEYES. Las razones de la preocupación de los humanos por los posibles conflictos éticos y legales derivados de la nueva genética son comprensibles. Esto incluye los temores a un posible atentado contra la dotación genética individual o de la especie; a un resurgimiento del eugenismo: a la manipulación del material genético de las células reproductoras, con lo que las modificaciones introducidas en ellas pueden ser transmitidas a los descendientes; a las implicaciones respecto a las ya solicitadas patentes de porciones del genoma, etcétera. Son numerosos los científicos que han alertado sobre el problema y, ya en 1975, se celebró en Asilomar la primera Conferencia para tratar aspectos éticos de los límites de la Investigación sobre el ADN, participando abogados, administradores públicos, representantes de los diversos ámbitos sociales, etcétera. Como expuso hace unos años el gran científico Erwin Chargaff: "Se puede interrumpir la división del átomo, se pueden interrumpir los viajes a la Luna y la utilización de aerosoles... pero no se puede hacer marcha atrás cuando se ha creado una nueva forma de vida".

Aparte de la legislación particular al respecto que va apareciendo en cada país, entre ellos España, en Europa la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, el 26 de enero de 1982, ya aceptó la recomendación 934 relativa a la ingeniería genética. Recomendaba al Comité de ministros que hiciese una relación de las patologías que fuesen aceptables de ser sometidas a tratamientos de terapia genética. El 16 de febrero de 1989, el Parlamento europeo hizo pública una resolución sobre los problemas éticos y jurídicos de la terapia genética tanto somática como germinal. Respecto a la situación actual, el pasado mes de julio, el Comité de ministros del Consejo de Europa dio la luz verde a un proyecto de Convención a fin de que los respectivos gobiernos hagan las consultas necesarias previas a su aprobación final. Preparado por el Comité Director para la Bioética, a través de la Dirección de Asuntos Jurídicos, la llamada Convención de Bioética constituye un intento de proteger los derechos del hombre y la dignidad del ser humano a la luz de las nuevas aplicaciones de la Biología y de la Medicina.

El propio Nobel Jean Dausset, que preside el Movimiento Universal de la Responsabilidad Científica, ha hecho la propuesta de que en la Declaración Universal de los Derechos del Hombre debe añadirse una disposición según la cual: "Los conocimientos científicos no deben ser utilizados más que para servir a la dignidad, integridad y futuro del hombre". Según opina, aunque otras personas no comparten su idea, el uso de la terapia génica en células germinales podría ser considerado dentro de las acciones que atentarían directamente contra esa dignidad.


CRONOLOGÍA

· 1865: Mendel establece sus conocidas leyes. Cuando muere sigue siendo un desconocido
· 1953: Watson, Crick y Rosalind Franklin proponen el modelo de la doble hélice para el ADN
· 1955-1956: Severo Ochoa sintetiza por primera vez en el laboratorio ARN mensajero y Arthur Kornberg hace lo propio con ADN
· 1964: Nirenberg y otros elucidan el código genético, mecanismo traductor desde los genes a las proteínas
· 1970-1972: Se descubre la primera enzima de restricción (tijeras del ADN) lo que permite a Paul Berg fabricar el primer ADN recombinante
· 1974: Se clona un gen procedente de una rana
· 1977: Se clona el gen de una enfermedad humana, la anemia falciforme
· 1982: Se obtiene el primer animal transgénico, un ratón
· 1983: En células cultivadas se consigue corregir un defecto genético (Lesh Nyhan)
· 1987: Se propone la realización del Proyecto Genoma
· 1991: Se autorizan e inician los primeros ensayos de terapia génica
· 1994: Mapa del genoma humano, con 5.480 marcadores; se han clonado los genes de 32 enfermedades humanas y secuenciado decenas de millares de bases de otros genes; secuenciadas unas 25.000 secuencias de ADN complementario humano; comercialización inmediata de equipos capaces de secuenciar un millón de bases anuales;algunas de las primeras pacientes de terapia génica viven normalmente, tras 3-4 años de su intervención