Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La biotecnología y el triángulo

La biotecnología se puede definir como "la tecnología que aplica la potencialidad de los seres vivos, y su eventual modificación selectiva y programada, a la obtención de productos, bienes y servicios".

Si hubiésemos de encontrar referencias históricas a un primer biotecnólogo, probablemente acudiríamos a la Biblia, donde se describe a Noé como conocedor del proceso de obtención del vino. Es decir, lo que hoy sabemos es la fermentación alcohólica efectuada por unos organismos, levaduras, que transforman los azúcares de partida hasta el producto final, el etanol. Pero, a pesar de su antigüedad histórica, en realidad lo que realmente nos interesa es la nueva biotecnología, nacida directamente de los grandes progresos científicos de los últimos 20 años. Principalmente los acaecidos en los campos de la biología celular, la bioquímica y biología molecular, la microbiología, la inmunología y, destacadamente, la ingeniería genética, avances que han posibilitado el conocimiento y manipulación de los genomas de los seres vivos.

BIOTECNOLOGÍA. Como ha escrito recientemente el científico español Emilio Muñoz: "...la propia naturaleza interdisciplinar y pluridisciplinar de la biotecnología permite la orientación de su aplicabilidad a todos los sectores, desde la agricultura hasta los servicios. De hecho se convierte en la tecnología con más amplio campo potencial de utilización ya que permite incidir en un gran número de problemas...tales como la preparación de una vacuna contra el SIDA...o la descontaminación de una cuenca industrial que posea riqueza turística".

Tres ejemplos pioneros nos ayudarán a comprender las amplias posibilidades de la biotecnología. El primero, una aplicación farmacéutica, fue la obtención de insulina humana sintetizada por bacterias, comercializada por Eli Lilly en 1982, constituyendo el paradigma de una nueva generación de fármacos en la terapia de un cada vez más amplio abanico de enfermedades. Ésta es la cara brillante de la moneda, pero no olvidemos el gran esfuerzo que supone el lanzamiento de un nuevo fármaco biotecnológico, sus inversiones cifradas en centenares de millones de dólares, las dificultades y tiempos, superiores a los diez años, para su aprobación, etcétera. El segundo ejemplo es el de la terapia génica. No hace tantos años que el Premio Nobel de Medicina Sir Farlane Burnet consideraba tan difícil su aplicación práctica como "alcanzar las últimas divisiones del tiempo". Por ello, las niñas Ashanti DaSilva y Cynthia Cutshall, que desarrollan una vida prácticamente normal, representaron el hito de ser los dos primeros pacientes tratados con éxito con terapia génica por padecer una inmunodeficiencia severa combinada, por carencia congénita de la enzima adenosina desaminasa. En 1995, son varias las decenas de protocolos aprobados de terapia génica en todo el mundo, pero desde luego nos encontramos aun muy lejos de su aplicabilidad práctica generalizada en los centros hospitalarios. El tercer ejemplo, es el del primer tomate transgénico biotecnológico, el Flavr Savr, de lenta maduración tras su recolección, comercializado en los EE.UU. por la firma Calgene. Sin duda, un gran éxito científico y técnico, pero con inversiones cuantiosísimas y grandes dificultades de aprobación y comercialización, por lo que la compañía ha seguido dando pérdidas en el año 1994. Lo mismo ha lo sucedido con la mayoría de las 15 principales empresas agrobiotecnológicas americanas que, en los últimos años, vienen presentando balances negativos, aunque parece que pronto se alcanzará el punto de inflexión. En efecto, en 1994 sus ventas se incrementaron un 12% respecto a las del 1993, alcanzando unos 460 millones de dólares, mientras que las pérdidas se redujeron en ese mismo tiempo en un 35%, llegando incluso cinco de esas compañías a obtener beneficios netos en 1994.

Tras los Estados Unidos, las otras potencias biotecnológicas mundiales serían Japón y Europa occidental. La Unión Europea, ha dispuesto de varios programas sucesivos de apoyo biotecnológico, tales como el BEP (Biomolecular Engineering Programme), el BAP (Biotechnology Action Programme) y el Bridge (Biotechnology Research for Innovation Development and Growth). En ellos, la participación española ha tenido cierta entidad, aparte de otras actuaciones propias, como el Programa Nacional de Biotecnología, todo lo cual hace aparecer como elemento común, en nuestro país, una buena productividad científica y una discutible realización industrial. Según el ya citado Emilio Muñoz, en España la biotecnología es una prioridad razonable ya que se dispone de un potencial científico adecuado, aunque "la industria española relacionada, incluso la más innovadora...no parece haber apostado inicialmente por la biotecnología".

EL TRIÁNGULO. Es este contexto el que permite valorar en sus justos términos la iniciativa del Club de Inversores, formado por inquietos e innovadores empresarios alicantinos presididos por José Orts, de la creación del Polo Biotecnológico de Aplicación Industrial. Se inscribe dentro del programa de generación de actividad industrial en el triángulo Alicante-Elche-Santa Pola. Sus impulsores son conscientes de que la biotecnología se está convirtiendo en una herramienta clave para gran número de industrias y procesos productivos relacionados con la salud, la agroalimentación o el medio ambiente. Estos sectores en nuestro país pueden superar el equivalente al 15% del producto interior bruto.

Desde una perspectiva práctica, con el objetivo de motivar y preparar al tejido industrial ya existente, la propuesta, en un primer escalón, consiste en poner en marcha un Centro de Biotecnología Aplicada para que sirva de embrión inicial de ese Polo de Desarrollo Industrial. Desde finales de 1992, la labor realizada ha sido intensa, cubriendo contactos, propuestas y convenios con decenas de Instituciones europeas y españolas, Centros científicos nacionales y regionales, grandes empresas biotecnológicas, Universidades de Alicante y León. Ello finalizó con la elaboración de un programa concreto de actuación dividido en dos fases sucesivas, precompetitiva y competitiva respectivamente. También se abordó la elaboración de un libro blanco sobre "Proceso de mejora e innovación en Industrias tradicionales y explotación de recursos naturales autóctonos", así como la puntualización del organigrama del Centro, con cuatro áreas tecnológicas, Biofísica, Química de Proteínas, Química de Ácidos Nucleicos e Inmunología. La dirección científico-técnica se encomendará a un gran profesional, el químico alicantino Rafael Llopis, quien no solamente cuenta con un brillantísimo curriculum científico internacional, sino también con el excepcional bagaje de su experiencia previa, como director del instituto Kabi-Pharmacia, en la dirección y la gestión de proyectos industriales biotecnológicos

COLABORACIONES. Según el propio Club de Inversores, parece arriesgado, en las presentes circunstancias, invertir en Ciencia básica, si ésta no está directamente relacionada con un área de negocio propia bien consolidada. Consiguientemente, el modelo propuesto de interacción con la Universidad, consiste en la creación de un Instituto Tecnológico Universidad-Empresa. El 50% de la actividad se dedicaría a promocionar la Investigación básica de temas biológico-químicos de interés regional. El otro 50% se reservará a las labores precompetitivas y competitivas gestionadas empresarial e íntegramente por el Club de Inversores. Se buscará la rentabilidad a corto plazo de las iniciativas, por lo que tendrán prioridad no las grandes y pretenciosas realizaciones biotecnológicas, sino aquellas que posean mayores posibilidades de ser aplicadas industrialmente, con un menor esfuerzo.

Si la propuesta alcanzase el éxito que merece el esfuerzo que se está desarrollando, sus efectos positivos redundarían no solo al área geográfica del Triángulo, sino a un ámbito mucho más amplio e interprovincial. En efecto, según la Oficina de Evaluación de Tecnologías del Congreso de EE.UU "la biotecnología puede conducir a la comercialización de productos que pueden mejorar dramáticamente la salud humana y animal, el suministro de alimentos y la calidad del ambiente...y...muchas aplicaciones de la biotecnología se consideran ahora por parte de muchas compañías y gobiernos del mundo como esenciales para el crecimiento económico".