Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Bacteria antinuclear

Una de las mayores complicaciones de las tecnologías nucleares radiactivas es el almacenado y/o destrucción de los residuos generados. En 1956, en conservas cárnicas, se descubrió una bacteria de color rosado y olor fétido, la Deinococcus radiodurans, cuya aparición sobre la Tierra debió tener lugar hace unos 2.000 millones de años. Se le bautizó con ese nombre porque demostró poseer la asombrosa capacidad de soportar dosis de radiaciones 2.000 veces superiores a las que matarían a un ser humano. Ahora, mediante técnicas biotecnológicas los científicos han conseguido fabricar variedades de esta bacteria capaces de transformar el mercurio tóxico, acumulado en las plantas de fabricación de armas nucleares, en otro derivado muchísimo menos tóxico, por lo que se abre su uso como descontaminante radiactivo.