Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Los nobeles insuficientes

Las grandes obras realizadas por los grandes hombres no están motivadas, sin duda, por los estímulos materiales sino por los intelectuales y morales ya que, como bien reflexionaba hace 2000 años el gran filósofo cordobés Lucio Anneo Séneca, la verdadera recompensa de una buena acción es haberla hecho, idea que de modo diferente expresaba en su obra Rioja (1854) el escritor López de Ayala: ¿Dónde hay un premio mejor que saber que se merece?.

Sin embargo, las actuales sociedades modernas y desarrolladas suelen premiar los triunfos de sus miembros más destacados con premios, algunos de los cuales, como los Nobel, constituyen la cima de los galardones universales.

NOBEL. Recordemos que Alfred Nobel (1833-1896), el peculiar químico, inventor y filántropo sueco que hablaba varios idiomas, viajaba mucho y escribía poesía legó la mayor parte de su fortuna (estimada en unos 9 millones de dólares) para crear una fundación que estableciera premios anuales de acuerdo con lo expresado en su testamento: "La totalidad de lo que queda de mi fortuna quedará dispuesta del modo siguiente: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios entre aquéllos que durante el año precedente hayan realizado el mayor beneficio a la humanidad. Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas de la siguiente manera: una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la Física; una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la Química; una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la Fisiología y la Medicina; una parte a la persona que haya producido la obra más sobresaliente de tendencia idealista dentro del campo de la Literatura, y una parte a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz".

Son varias las materias evidentes que omitió Nobel, olvido que han intentado solucionar posteriormente diversas instituciones. El más obvio fue el de las Matemáticas. ¿Por qué?. Algunos estudiosos del filántropo sueco opinan que la razón fue la de que Nobel no le veía una aplicación demasiada práctica a un campo que él mismo cultivaba. Otros, más imaginativos, encuentran las raíces de su aversión en el desengaño amoroso sufrido por parte de una matemática.

Para compensar el olvido, en 1932, el Congreso Internacional de Matemáticas, que se celebra cada 4 años, aprobó la concesión, en honor al matemático canadiense John Charles Fields, de las Medallas Fields (hasta cuatro, actualmente), distinciones internacionales otorgadas a los más destacados matemáticos menores de 40 años, en los congresos internacionales de matemáticas que se celebran cada cuatro años. Se consideran, en general, un equivalente al Premio Nobel, con una dotación semejante, de 12.000 dólares. En matemáticas también están establecidos los Clay Millenium Problems, con una dotación de 1 millón de dólares cada uno, para quien logre resolver siete de los considerados mayores problemas matemáticos conocidos. Hasta ahora los jurados correspondientes no han considerado totalmente resuelto ninguno de ellos.

OTROS. En 1968, el Banco Nacional de Suecia, para conmemorar su 300 aniversario creó el premio de economía que se concedió a partir del año siguiente y es otorgado por la Real Academia Sueca de las Ciencias que también concede los premios de Física y Química, aparte de la gestión de otra serie de premios menores como el destinado a un avance significativo para la artritis, que se recompensaría con medio millón de dólares, u otro específico para la cristalografía.

Entre otros premios curiosos, podemos citar algunos. Las prestigiosas becas Macarthur, con medio millón de dólares cada una, se dan cada año, para que investiguen libremente sobre el tema que deseen, a unas dos docenas de beneficiarios que hayan demostrado ser personas de un excepcional talento por su originalidad científica, dedicación, propósitos creadores y capacidad de autodirección. Otra Fundación privada tiene instituido un premio de 10 millones de dólares destinado a una iniciativa privada que sea capaz de enviar seres humanos al espacio. El pistoletazo de salida ya lo dio hace unos meses la empresa SpaceShipOne cuyo principal dirigente es Paul Allen uno de los fundadores de Microsoft.

Y no podemos olvidar los premios Ratón Matusalén ofrecidos por otra Fundación para quienes vayan consiguiendo batir las sucesivas marcas de longevidad de estos animales. Por ahora, el récord está establecido por el ratón GHR-KO11C, que logró vivir casi 5 años (equivalentes a 190 años humanos), antes de morir a comienzos del 2003.

KAVLI. Cayo Mecenas, en el siglo I, era un político, amigo y consejero del emperador romano Augusto, a quien representó con frecuencia en misiones diplomáticas. Mecenas fue benefactor de la literatura y las letras, estimulando especialmente a los poetas romanos Sexto Propercio, Virgilio y Horacio, a quien regaló una pequeña granja en las colinas de Sabina, donde Horacio escribió sus Odas. De aquí provienen los conceptos de mecenas y mecenazgo, antiguamente restringidos a las Bellas Artes, pero que actualmente, a través de las adecuadas Fundaciones pretenden fomentar el progreso a través de su apoyo a las ciencias y el conocimiento. En nuestro país, son bien conocidas las Fundaciones de los Premios Príncipe de Asturias, en Oviedo y de los Premios Jaime I, en Valencia. Y todos sabemos que buena parte de los Museos, centros de investigación y universidades americanas han contado también con su correspondiente mecenas.

Como ejemplo, buen ejemplo, de ello, vamos a comentar una reciente decisión de uno de estos mecenas actuales, instituyendo unos sustanciosos premios complementarios a los Nobel. Se trata de Fred Kavli, un físico nacido en Noruega que se costeó la carrera merced a un pequeño negocio compartido con su hermano. Tras la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Estados Unidos, donde fundó la empresa Kavlico Co., con muy importantes innovaciones tecnológicas y patentes que propiciaron que se convirtiese pronto en la mayor suministradora mundial de sensores para la industria aeronáutica, de locomoción y otras. Profundamente convencido de la necesidad de apoyar la investigación científica como medio más adecuado de aumentar la calidad de vida de los humanos, tras diversificar sus actividades industriales, creó la Fundación Kavli y el Instituto Kavli. La Fundación ha establecido acuerdos de colaboración con diversas universidades de todo el mundo, ha creado varios Institutos de investigación, sostiene y financia las actividades de varias cátedras universitarias. Ello ha hecho que, por ejemplo, 3 investigadores Kavli hayan sido galardonados en el año 2004 con el Nobel.

Y la última de las iniciativas Kavli ha sido la de instituir tres premios de un millón de dólares, que se otorgarán cada dos años, destinados a premiar la labor de los mejores investigadores en los campos de la cosmología, las neurociencias y las nanociencias, áreas de gran importancia y emergencia. Para ello se contará, entre otras in

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