Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Clasificaciones y universidades

Yuppiees un acrónimo de la expresiónYoungUrbanandProffesional.  Personalmente, soy bastante escéptico respecto al papel que suelen tener los ejecutivos “yuppies” que con  informes, estudios, planes estratégicos, sistemas organizativos, etc. (usualmente acompañados de unos elevados emolumentos) se autoproclaman idóneos para organizar nuestras actividades relegando al resto de profesionales a papeles secundarios y usando herramientas frecuentemente definidas por ellos mismos, que son aplicadas con criterios no siempre ajustados a la realidad analizada.

CRITERIOS
Respecto a las instituciones universitarias abundan las clasificaciones mundiales, nacionales o locales de su calidad obtenidas frecuentemente usando fórmulas y criterios rígidos, “yupistas”, y con cierta falta de sentido común en su exposición e interpretación. Entre los criterios manejados están el número de artículos publicados en revistas cubiertas por el repertorio internacional ISI, número de proyectos I+D desarrollados, número de tramos de investigación acreditados por sus profesores numerarios, tesis doctorales realizadas, cuántas de ella se han efectuado a través del sistema de mención europea de calidad, número de becas y becarios, publicaciones en revistas españolas, presencia en Internet, etc. Incluso, en otras clasificaciones internacionales, suele acudirse a aspectos como el número de sus alumnos premios Nobel, distinciones internacionales, publicaciones enNatureoScience, etc.

Pero, quizá por la dificultad de su análisis y valoración, no suelen abundar los criterios basados en la calidad o eficacia de la docencia o en la idoneidad de la formación impartida, aunque en algunas clasificaciones se introducen aspectos de demanda universitaria, recursos humanos, recursos físicos, planes de estudios, etc. Con las precauciones adecuadas, estas clasificaciones podrían útiles para los responsables del gobierno universitario y para la sociedad a fin de detectar los puntos más fuertes y más débiles de cada Institución, para corregir estos últimos. 

RESULTADOS
Lógicamente, los resultados son muy variables, según el criterio clasificador usado. En primer lugar hay que destacar que la valoración internacional de las Universidades españolas es pobre. En la más reputada y reciente de esas clasificaciones (2008), en la que prima la productividad científica, el Ranking de las Universidades del Mundo (Institute of Higher Education, Shangai Jiao Tong University), no aparece ninguna Universidad española en el listado de las cien primeras. La primera del listado es la americana de Harvard, la mejor europea es la de Cambridge (4ª mundial) y las primeras españolas son la de Barcelona (152-200, ex-aqueo, del mundo y 59-79, ex-aqueo, de Europa), Complutense y Autónoma de Madrid (201-302), Autónoma de Barcelona (303-401), Politécnica de Valencia (303-401), Granada y Sevilla (402-503).

Otras clasificaciones: EnHigher, el suplemento educativo deThe Times, la primera mundial también es Harvard, la europea es Cambridge y el puesto 186 es ocupado por la Universidad de Barcelona. ElCINDOCse basa en el peso de la presencia en Internet y según elWebometrics Indexde enero del 2009 el primer lugar está ocupado por el Instituto de Tecnología de Massachussets, la primera institución europea (puesto 28) es la Universidad de Cambridge y la primera española es la Complutense de Madrid (138).

Según elRI3(Ranking Iberoamericano de Instituciones de Investigación) que se basa en parámetros de productividad científica y de calidad la Universidades más destacadas científicamente en Iberoamérica serían la brasileña de Sao Paulo. seguida de la de Barcelona. En España, atendiendo a un periodo de 15 años los dos primeros puestos serían para Madrid (Complutense) y Barcelona, pero esa relación se invertiría si se considera la producción citable, mientras que si se analiza el factor de impacto ponderado de sus publicaciones científicas el puesto de honor sería para la Universidad Internacional de Cataluña.

SURESTE
En el ámbito de difusión del periódicoLa verdad(Albacete, Alicante y Murcia) podemos prescindir de las Universidades privadas, dado su mínimo peso científico actual,  y fijarnos sólo en las Universidades públicas de Castilla la Mancha, de Alicante, de Elche (Miguel Hernández), de Murcia, de Cartagena (Politécnica) y, parcialmente, en la Politécnica de Valencia.

Si atendemos a su producción científica global de 15 años (según el RI3) sus posiciones relativas de mejor a peor, a nivel nacional, guardan una estrecha relación con su antigüedad: Murcia (13), Politécnica de Valencia (16), Alicante (21), Castilla la Mancha (28), Miguel Hernández (39) y Politécnica de Cartagena (47).

El esfuerzo por la calidad que vienen haciendo las Universidades más jóvenes, que están menos lastradas por profesores antiguos y poco productivos se evidencia si lo que se considera para ese mismo periodo es el factor de impacto normalizado (la repercusión) de sus publicaciones. La relación casi se invierte: Miguel Hernández (2), Politécnica de Cartagena (14), Castilla la Mancha (17), Alicante (36) y Murcia 51.

En el ranking del periódico El Mundo, realizado con encuestas que analizan diversos aspectos, entre otros demanda universitaria y recursos, el primer puesto es para la Complutense de Madrid y las nuestras alcanzan las siguientes posiciones  Politécnica Valencia (11), Alicante (14), Murcia (29), Castilla la Mancha (39), Miguel Hernández (50) y  Politécnica de Cartagena (59).

Muy recientemente, un grupo de trabajo de la Universidad de Granada, ha publicado en la revistaPsicothemasuRanking de 2008 en productividad en investigación de las universidades públicas españolasen el que se ponderan diversos factores de productividad científica

En el resumen global el primer lugar le corresponde a la Universidad Pablo Olavide y las universidades del sureste ocupan los siguiente puestos: Miguel Hernández (5), Politécnica de Valencia (8), Castilla la Mancha (17), Alicante (19), Politécnica de Cartagena (27) y Murcia (30). Sin duda, la razón principal de la disparidad con otras clasificaciones es la de que lo que los autores han calculado es una especie dedensidad científica, ya que los valores globales obtenidos por cada Universidad lo dividen por el número de profesores funcionarios y ello castiga a las Instituciones con un gran número de profesores con especialidades que no se corresponden a las científicamente más valoradas y productivas.

Aparte de sus innegables grupos de excelencia científica, parece evidente que el punto débil de las Universidades de Alicante y Murcia es el de que la estructura funcionarial y la endogamia universitarias han tenido como consecuencia una situación demasiado acomodaticia para bastantes de sus profesores e investigadores, situación que suele agravarse más en las Universidades provincianas de mayor antigüedad.

Ante un futuro universitario que se anuncia mucho más competitivo todos estos análisis pueden ayudar, si se interpretan con sentido común, para establecer los males y las bondades de nuestras universidades. A ellas, si desean ser competitivas internacionalmente, les queda un arduo camino por recorrer que por ahora aún no se ha emprendido, mientras nos ocupamos de discusiones de si son galgos o podencos.