Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Ciencia-basura

A la ola de programas televisivos que nos invade la designamos como telebasura. Sus motivaciones parecen poco éticas e, incluso, a veces son fraudulentas. ¿Existe también una ciencia-basura?. ¿Con qué dimensiones reales y características principales?. ¿Podríamos exponer algunos ejemplos claros y comprensibles para el lector no científico?

CIENCIA
Entre las muchas definiciones de ciencia la de Robert L. Park, catedrático de Física en la Universidad de Maryland, director de la oficina en Washington de la Sociedad Americana de Física y autor del libroVoodoo Science(Ciencia vudú), es clara: “Empresa sistemática de recopilar conocimientos sobre el mundo, y de organizar y condensar dichos conocimientos en leyes y teorías comprobables.”

De esta definición se deriva un sencillo filtro de dos preguntas para comprobar la licitud del calificativo científico: “¿es posible diseñar una prueba experimental al respecto? y ¿es más predecible el mundo con ello?. Si alguna de las respuestas es negativa, no es ciencia verdadera sino, posiblemente, ciencia-basura.

La ciencia-basura se puede originar por situaciones diferentes: a) el científico se autoengaña y termina viendo lo que deseaba ver; b) se usan argumentos orientados a confundir a personas que, normalmente, no disponen de conocimientos suficientes para discriminar entre ellos; c) se disfraza de ciencia aquello que no lo es; d) lo más grave, se busca un beneficio mediante el uso del engaño.

Nosotros utilizaremos el término general de ciencia-basura al no estar claras las diferentes fronteras clasificatorias para otros calificativos tales como ciencia vudú, ciencia patológica, ciencia engañosa, pseudociencia, ciencia fraudulenta, etc, pero, antes de continuar, hagamos una consideración. Como la ciencia es muyvendiblemuchos pretenden aprovecharse de la misma, aunque ello no la invalida en absoluto.

La Ciencia funciona y la humanidad progresa gracias a ella. Más aún, cuenta con un mecanismo propio interno de control de calidad, imperfecto, pero mejor que ningún otro conocido, como es el de la publicación de los resultados en revistas internacionalmente competitivas, sujetos a la repetición y discusión por otros científicos. Por ello, antes o después, cualquier fraude científico queda siempre al descubierto

 

CONDUCTAS CIENTÍFICAS
El buen cultivo de la ciencia necesita de autoexigencia pero también de cierto sosiego. Actualmente, el exceso de competitividad, la financiación demasiado finalista de la investigación y una valoración curricular basada en criteriosyupistas, con carencias de sentido común, pueden conducir a prácticas éticamente deficientes.

Un ejemplo cotidiano de exageración científica. Cuando se descubre un gen relacionado con una enfermedad se suele insistir en que ello puede tener rápidas aplicaciones terapéuticas. Podría serlo, pero desgraciadamente, mientras que la terapia génica no sea una realidad cotidiana, lo que por ahora no es ni soñable, esa afirmación carece de fundamento.

Como reflejo de la situación, en uno de los últimos debates sobre aspectos sociales de la ciencia celebrados en el Parque Científico de Barcelona los resultados de una encuesta realizada sobre los expertos asistentes arrojó unos resultados reveladores.Pregunta 1:¿Es fácil definir qué es el fraude científico?.Respuestas:Sí (28%), No (72%);Pregunta 2: ¿Cree que los científicos tienen claro qué conductas son fraudulentas?.Respuestas:Sí (50%), No (50%);Pregunta 3:¿Cree que la competitividad y los sistemas de publicaciones y promoción profesional fomentan el fraude?.Respuestas: Sí (90%), No (10%);Pregunta 4:¿Qué credibilidad les da a los datos?.Respuestas:Me los creo, aunque puede haber errores no intencionados (44%), la manipulación casi fraudulenta se da de vez en cuando (56%), no creo nada que  no se pueda reproducir en mi laboratorio (0%);Pregunta 5:¿Es efectivo el control editorial de las revistas científicas para evitar el fraude?,Respuestas:Sí (17%), No (83%);Pregunta 6:¿Qué proporción de la literatura científica publicada cree Ud. que se basa en datos fraudulentos?,Respuestas:Prácticamente ninguna (11%), poca (53%), más de lo deseable (37%).

 

INTERESES
La falta de ética entre los científicos y marchantes de la ciencia es aún más penosa cuando median intereses económicos de por medio. El misterio, lo inexplicable, existe pero no reside enconjuros condicionados. Prácticas como la homeopatía, la astrología o gran parte de tratamientos magnéticos, que se dice que van desdecurarenfermedades, predecir el futuro odescalcificarel agua, se podrían explicar por puro placebo.

Es imperdonable que los organismos competentes permitan anuncios sobre muchos aditivos alimentarios y sustancias nutracéuticas, con afirmaciones que están sin demostrar, aunque el punto de partida sea válido para una parte de ellos: el estrés oxidativo es la raíz común de un gran número de patologías desde el cáncer a las neurodegenerativas, las cardiovasculares o el envejecimiento.

Para dejar claro el asunto recordemos que las prestigiosas instituciones World Cancer Reserch Fund y American Institute for Cancer Research, con grandes científicos colaboradores, han revisado y evaluado más de 7000 investigaciones sobre componentes de la dieta sobre el cáncer. Su conclusión, que es exportable, con algunos matices, a la mayoría del resto de situaciones, es concluyente:Con una alimentación variada y adecuada son totalmente innecesarios los suplementos dietéticos.

Una anécdota. Recientemente en multitud de medios de comunicación, incluyendo la TV, se aireó, como un gran hallazgo antienvejecimiento, la comercialización de un nuevo suplemento a base de resveratrol (presente en el vino tinto) debido a su efecto sobre las sirtuínas (“gen del envejecimiento”?). Al día siguiente en muchas farmacias y parafarmacias españolas se habían agotado las existencias y, posiblemente, los excesos de los reclamos del comercializador han terminando manchado la valía de los componentes científicos. He aquí algunos hechos al respecto, casi todos publicados en su día en estas mismas páginas divulgativas: El equipo del Dr. P. Jeandet, de la Universidad de Borgoña, en Francia, ya estudió en las pasadas décadas de los 80 y los 90 la presencia del resveratrol en vinos y algunos de sus efectos. En 1991 se le relacionó, favorablemente, con algunos aspectos cardiovasculares. En el año 1997, con algunas propiedades antimalignizantes. En el año 2003, tras un artículo publicado enNature, con las sirtuínas y la longevidad.  En el mundo se comercializan ya centenares de preparados a base de o conteniendo resveratrol, con precios muy variados, que en algunos casos representan sólo una pequeña fracción del ampliamente publicitado por los medios de comunicación españoles. En todo caso, la reputada Food & Drug Administration exige que en las etiquetas americanas quede claro que esos productos no se dirigen a diagnosticar, tratar, curar o prevenir cualquier enfermedad.