Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Ética para el mundo actual

El día 6 septiembre del año 2001 falleció, a los 90 años de edad, Van Renselaer Potter. El Dr. Potter, bioquímico, oncólogo y humanista es considerado como el padre del término Bioética, usado por primera vez en 1970. En 1971 publicó su primer libro dedicado a este tema ("Global Bioethics, Building on the Leopald Legacy"), como homenaje al profesor de Wisconsin Aldo Leopold, quien en numerosas ocasiones había venido tratando de los necesarios nuevos enfoques de la ética.

En los 30 años transcurridos hasta su muerte el Dr. Potter fue autor de numerosas publicaciones que reflejaban su visión de la bioética como un puente hacia el futuro (así se subtitulaba su libro) entre las ciencias y las humanidades, al servicio de la salud de todos los hombres del mundo y con una función protectora del medio ambiente.

BIOÉTICA.En el prólogo de su primer libro sobre Bioética el Dr. Potter lo manifestaba claramente: "Hay dos culturas -ciencias y humanidades- que parecen incapaces de hablarse una a la otra y si ésta es parte de la razón de que el futuro de la Humanidad sea incierto, entonces posiblemente podríamos construir un puente hacia el futuro construyendo la disciplina de la Bioética como un puente entre las dos culturas. Los valores éticos no pueden ser separados de los hechos biológicos. La Humanidad necesita urgentemente de una nueva sabiduría que le proporcione el conocimiento de cómo usar el conocimiento" para la supervivencia del hombre y la mejora de la calidad de vida.

Es cierto que los nuevos avances científicos, sobre todo en los campos de la Genética y la Biología Molecular están haciendo que aparezcan desconocidas posibilidades y escenarios, fundamentalmente en los ámbitos de la medicina y de la biología, que nos hacen plantear nuevas e importantes cuestiones éticas. Por ello, en todo el mundo la Bioética está alzando con un protagonismo indudable que alcanza sus valores máximos en Centros universitarios de Bioética como los de las universidades de Pennsylvania, George Washington, Toronto o el prestigioso Instituto Kennedy de Ética de la Universidad de los jesuitas de Georgetown, Universidad en la que el príncipe Felipe permaneció durante un curso.


GENES.Aunque el posible abanico de cuestiones bioéticas que plantean los nuevos conocimientos biológicos y médicos sea de gran amplitud, algunos de los que más interesan o preocupan podrían ser los derivados de facetas tales como las siguientes:

1. "Screening", tamizado, o selección genéticos: cada vez es mayor el número de enfermedades que se pueden diagnosticar o predecir (incluso prenatalmente), de lo que derivan cuestiones sobre los consentimientos de los interesados, el contenido de las orientaciones o consejos genéticos, los riesgos de estigmas, la confidencialidad, el posible uso de la información por terceros (empleadores, aseguradores) o el almacenado y uso de la información genética para usos legales.

2. Patentes de ADN. ¿Qué puede y debe ser patentado?. ¿Qué no puede ni debe ser patentado?. ¿Cómo lograr que sean públicas algunas investigaciones sobre esta materia que realizan empresas privadas?. ¿Cómo compatibilizar todo ello con los intereses empresariales del desarrollo de aplicaciones (pruebas analíticas, fármacos, vacunas) que necesitan altísimas inversiones previas.

3. Alimentos genéticamente modificados, con múltiples implicaciones éticas y sociales de las que nos hemos ocupado más individualmente en estas páginas.

4. Genética y desórdenes mentales, con interrogantes sobre las implicaciones de información genética en las decisiones reproductivas, la ética de las peticiones a personas con desórdenes mentales para que participen en las investigaciones biomédicas, la duda de si el conocimiento genético aumenta o no los estigmas de las personas afectadas, de si existen suficientes garantías sobre el uso de la información genética obtenida, etcétera.

5. Genética y comportamiento humano. Los investigadores en el campo de genética conductual intentan localizar genes específicos, o los grupos de genes, asociados con rasgos conductuales, desde inteligencia y personalidad a comportamiento antisocial u orientación sexual y buscan entender la relación compleja existente entre genes y el ambiente. De ello pueden derivarse multitud de cuestiones éticas, legales y sociales.

TERCER MUNDO. Existen otros muchos temas bioéticos con necesidad de reflexión o análisis. He aquí una muestra:

6. Cada vez son mayores los usos de órganos, tejidos y células en medicina y biología. En relación con los tejidos, ¿es ético comprar o vender el tejido humano?, ¿qué garantías deben tener los donantes y los receptores?, ¿es ético patentar invenciones que implican el tejido humano?, ¿cómo podemos asegurar el uso médico adecuado de los tejidos humanos?.

7. Hasta la fecha diversos obstáculos técnicos dificultan los xenotrasplantes. Si se resuelven y se hace factible la aplicación de la técnica ello significaría intentar encontrar respuestas adecuadas a preguntas como: ¿Es ético usar animales para suministrar órganos para el trasplante en seres humanos? ¿Cómo valorar el riesgo de traspasar a los humanos enfermedades del animal? ¿Cómo se puede reducido al mínimo los sufrimiento del animal? ¿Es ético producir cerdos genéticamente modificados que contienen genes humanos?. ¿Cómo repercutirá en los pacientes contar con un órgano animal?.

8. Terapias con células madre o precursoras. Su gran potencial para dar lugar a s tipos diferentes de células corporales abre la posibilidad de importantes avances en la atención de salud. Buena parte de las polémicas actuales se centran en las obtenidas de embriones o tejidos fetales cadavéricos, pero la variedad y complejidad de posibilidades hace que aparezcan otras interrogantes.

9. La ética de las diversas investigaciones biosanitarias y genéticas patrocinadas por países desarrollados pero realizadas en los países del Tercer Mundo o en desarrollo, Ello da origen a planteamientos importantes: ¿Cómo conseguir salvaguardar los derechos de los más débiles? ¿Qué mecanismos son los que pueden impedir la explotación de los que participan en las investigaciones?


Para finalizar unas obviedades. En el año 1975, cuando se constató la realidad científica de las posibilidades abiertas por la tecnología del ADN recombinante fueron los propios científicos quienes, preocupados por su alcance y derivaciones, convocaron a la sociedad a debatir los problemas a través de la que se conoció como Conferencia de Asilomar. Desde entonces, en general, la posición de los científicos ha sido la misma. Es imprescindible la más amplia participación social en las discusiones bioética. Pero sería deseable que tal participación se realizase sin dogmatismos, sin enarbolar previamente la bandera particular correspondiente, sustituyendo tales posturas por las de sensatez y conocimiento. La Ciencia debe abrir siempre esperanzas, nunca rencores.