Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Retos de la ciencia ante la crisis

Retos de la ciencia ante la crisis
Ilustración :: ÁLEX

“En épocas de crisis, las empresas más innovadoras salen fortalecidas al término del proceso recesivo, mientras que las menos innovadoras e ineficientes son absorbidas o desaparecen”. Esta es una de las conclusiones que aparecen en el último número trimestral del boletín oficial (“Retos de la Ciencia ante la crisis”) de la prestigiosa Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM).

CIENCIA
La Bioquímica y Biología Molecular son disciplinas científicas en las que mundialmente el peso específico español es destacado. Ello no es ajeno a que, desde su constitución, la SEBBM ha defendido los principios básicos de calidad, competitividad e internacionalización. Por ello, en una época marcada por nuestra tremenda crisis económica, cuando parecen existir tantos expertos y seudoexpertos, incluso tantos científicos y seudocientíficos, es importante conocer la opinión fundada y contrastada de unos científicos respetados internacionalmente, preocupados porque saben que la única salida posible es la basada en la sociedad del conocimiento pero que tienen que contemplar que nuestro camino continúa siendo errático, desnortado. Y así nos lo han echado ya en cara revistas tan importantes como NATURE.

Como bien nos recuerda en ese número Javier López Facal que es profesor de investigación del CSIC “Llevamos 25 años repitiendo mecánicamente un modelo, que a lo mejor podría haberse quedado obsoleto y necesitase un replanteamiento”. ¿Qué sucede, pues?. Ante la situación de crisis, ¿intentan los científicos lo que popularmente se conoce como “llevarse el agua a su molino”?. O, por el contrario, ¿tienen razón al reclamar para España un modelo radicalmente diferente al seguido hasta ahora, basado en la ciencia, la tecnología y el conocimiento?.

LA VERDAD
Nuestro caso es local, pero significativo. Desde hace más de veinte años se vienen publicando enLa verdadestas divulgaciones científicas, que pueden consultarse en el canalCiencia y saluddeLa verdaddigital. En ellas venimos insistiendo en el papel social y económico de la ciencia y el conocimiento. Así, hace seis años, en plena euforia económica, los amables lectores de esta sección podían leer aquí este vaticinio: “Realmente la situación española al respecto es inquietante. La actual bonanza del sistema económico español será solo una tapadera y un espejismo coyuntural si no se aborda ya, de una vez para siempre, el tema pendiente de la Ciencia y la Tecnología en España. A medio y largo plazo pueden ser nefastas las consecuencias si no se corrige la ceguera que viene dominando hasta ahora…estamos viviendo el sueño de que la economía …se va a resolver con el turismo y el ladrillo…Es un sueño a corto y medio plazo. A largo plazo, lo único que importa es el esfuerzo productivo de verdad.” Y resaltemos que las colaboraciones publicadas en esta sección durante el bienio 2004-2005 se recogieron en un libro premonitoriamente titulado <<CIENCIA O PRECIPICIO>>. No cabe duda de cuál fue la opción escogida.

Podemos recordar algunas de las consideraciones y denuncias aquí hechas. Fue significativo que la Universidad y la Ciencia fueron los grandes olvidados de los Pactos de la Moncloa, tan decisivos para la transición política española. En el año 1995 insistíamos en el estancamiento financiero para el sistema de Ciencia y Tecnología y en que nuestros parámetros científicos no alcanzaban el 50% de la media de la Unión europea. O en “la falta de trayectoria investigadora industrial, que no llega siquiera al 30 % del total de la Investigación, mientras que en países como EE.UU. la cifra correspondiente supera el 70 %” lo que contrastaba con que la productividad científica española era mayor que la que le correspondería a tales inversiones. En otra ocasión, ante la Subcomisión de Ciencia del Consejo de Europa, pude mostrar datos demostrativos de que más del 50% de las inversiones incluidas en los Presupuestos bajo el epígrafe de I+D, realmente se destinaban a gastos relacionados con la Defensa, algunos difíciles de encuadrar en ese epígrafe.
                                       
En 1997 en el artículoInnovación o muertedestacábamos que el déficit tecnológico se convertía en uno de nuestros problemas estructurales más importantes y urgentes de nuestra economía, provocando un círculo vicioso del que sólo se podría salir a través del desarrollo científico-tecnológico y de su aplicación, en forma de capacidad innovadora. En otra ocasión reafirmábamos que, hoy en día, la Ciencia y el desarrollo tecnológico constituyen los referentes más sólidos para evaluar la modernidad de un país y las esperanzas de su futuro y que nuestro sistema de innovación y desarrollo languidecía mientras que en el resto del mundo su ritmo era frenético.

LA SEBBM
En el último número comentado del boletín de la SEBBM se analizan y critican los últimos recortes presupuestarios habidos para la Ciencia y Tecnología, en contraste con que las empresas consideradas más innovadoras (como Samsung, Google y Microsoft) aumentan sus gastos en I+D, al igual que, para salir de la profunda crisis de principios de los 90, en su día hicieron países como Finlandia y Corea del Sur, con muy buenos resultados. El ejemplo de Corea fue llamativo, al triplicar el número de sus centros de investigación. En la actualidad, globalmente, se puede afirmar, de acuerdo con el profesor Cossío, que “muchos de los países líderes en la producción de ciencia y tecnología (Estados Unidos, Alemania, etc.) están aumentando su gasto público en I+D, con el fin de contrarrestar el efecto negativo de la crisis sobre la I+D financiada por las empresas”.

Al respecto, el Dr. Obradors glosa la pirámide de la innovación propuesta por el presidente Obama, en laRecovery Act,para lograr un crecimiento sostenible con empleos de calidad, una pirámide en la que en su cúspide se encuentran las energías limpias. Para aquellos que tienen dificultades para distinguir términos como I (Investigación), D (Desarrollo) e i (innovación) el Dr. Obradors propone la siguiente comparación: “Hay que aprender a obtener los peces (la I), para luego hacerlos crecer (la D) y, finalmente, hacerlos llegar a quien deba comérselos (la i)”.

Por ello, mi opinión para superar la crisis es la de lograr un sistema armonioso, equilibrado y eficaz de I+D+i, capaz de generar crecimiento económico no especulativo así como bienestar social. Para que la sinfonía resultante sea la deseada harían falta unos buenos intérpretes, unos instrumentos adecuados, una inspirada partitura y un director competente. Contamos con los intérpretes y los instrumentos también podrían servirnos. Y, sin duda, todos desearíamos disponer también de la partitura inspirada y del director competente.