Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Deseos

En ciencia es peligroso mezclar las expectativas con la realidad. Felisa Wolfe-Simon, la astrobióloga de la NASA principal autora del trabajo sobre la bacteria que sustituye el fósforo por el arsénico, el año pasado publicó un artículo en la revista International Astrobiology Journal, titulado (traducido) "¿Escogió también la naturaleza arsénico?", en el que planteaba esa posibilidad atractiva: todos los seres vivos que conocemos comparten unas bases bioquímicas con fosfatos, pero ¿por qué no haber usado arseniatos? Parece ser que su entusiasmo con la idea le ha llevado a saltarse algunas  precauciones científicas. Es el mismo peligro, comentado en otras ocasiones en estas páginas de extrapolar resultados de interés terapéutico en cultivos celulares o animales de experimentación a los seres humanos sin contar con los correspondientes y reglados ensayos clínicos. Las falsas esperanzas pueden causar un gran mal a los enfermos y sus familiares, como está ocurriendo con la divulgación de las `maravillosas´ propiedades de algunas sustancias naturales.