Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La Fundación Europea de la Ciencia

Hay que tener presente que en el próximo siglo XXI la Ciencia se convertirá en una ventaja compartida beneficiosa para todos los pueblos, teniendo como base de la solidaridad y que la Ciencia es un recurso poderosísimo para poder entender los fenómenos naturales y sociales por lo que su papel será cada vez mayor en el futuro.

Las consideraciones anteriores, por lo demás obvias, están contenidas en la Declaración final realizada en la Conferencia mundial sobre La Ciencia en el siglo XXI: un nuevo compromiso, que tuvo lugar hace unos meses en Budapest, organizada por la UNESCO y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU). Ciertamente, la Ciencia la podemos considerar simultáneamente como un rico legado y un ambicioso reto al que se podría aplicar las palabras de Johann Wolgang von Goethe: "Sea lo que fuere lo que os han dejado vuestros padres, habréis de ganarlo si queréis poseerlo".

EUROPA. Europa ha sido cuna de buena parte de los avances científicos del pasado pero ¿será capaz de cuidar el legado recibido, de conservarlo e, incluso, de incrementarlo?. Este viejo continente se halla inmerso en una de sus más profundas y radicales transformaciones en su escenario social, político y económico y, desde luego, la Ciencia ha de estar íntimamente unida al nuevo entorno socio-económico europeo.

Para lograr esos objetivos existen valiosas iniciativa y realidades. Una de las más interesantes ocupará el comentario de hoy. Se trata de la Fundación Europea de la Ciencia (ESF), con sede en Estrasburgo, Fundación que cumple su 25 aniversario ocupado su cargo más relevante, la Secretaría General, por un destacado científico catalán, el profesor Enric Banda.

La creación de la Fundación fue una idea, en su momento, de Ralf Dahrendorf, comisario europeo que tenía a su cargo las responsabilidades de la Investigación, la Ciencia y la educación. El propósito principal era conseguir que las grandes instituciones investigadoras europeas fuesen capaces de aunar esfuerzos y tomar medidas por sí mismas, emanantes de las personas interesadas, sin la necesidad de depender exclusivamente de los gobiernos. Los primeros frutos aparecieron con el nacimiento, en el seno de la ESF, de dos organizaciones multilaterales científicas. Por una parte, en 1971, el EMRC o Consejos de Investigación Médica Europea, cuyas diversas actividades (Conferencias, Programas, Redes de intercambio, etcétera) cubren todos los campos clásicos y modernos de la Medicina. La segunda organización multinacional (ESRO), en 1972, enfocó sus actividades en las Ciencias Naturales. En la actualidad la Fundación Europea de la Ciencia cuenta con 65 organizaciones científicas miembros de la misma, pertenecientes a 22 países europeos. Las dos españolas son el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Oficina de Ciencia y Tecnología.

ACTIVIDADES.La Fundación pretende actuar de catalizadora de la Ciencia europea favoreciendo el debate entre los científicos y las instituciones financiadoras así como el establecimiento de actividades investigadoras europeas de colaboración. Con ello se persigue conseguir objetivos diferentes como son: estrechar las interrelaciones europeas en investigaciones básicas, aconsejar sobre las políticas científicas de importancia estratégica, facilitar la movilidad de los investigadores y el libre flujo de información e ideas, favorecer el uso colaborativo de las grandes instalaciones científicas europeas y promover la creación de otras.

Globalmente, las cinco grandes divisiones de áreas de actividad se distribuyen entre Ciencias Físicas e Ingenierías; Ciencias Médicas; Ciencias de la Vida, Ambientales y de la Tierra; Humanidades; y, por último, Ciencias Sociales. En el presente año 1999 son más de un centenar las actuaciones habidas en forma de diferentes reuniones científicas y conferencias como las 44 EURESCO, financiadas por la Unión Europea, sobre materias concretas, aparte de numerosas publicaciones como, por ejemplo, sería la dedicada a revisar las necesidades europeas de disponer de un gran sincrotón acelerador de partículas, para usos biológicos y médicos. Entre las múltiples actuaciones concretas posibles escogidas, se podría citar que tras que el Reino Unido indicase, en 1996, la sospecha de una relación entre la encefalitis bovina espongiforme (las vacas locas) y la enfermedad neurodegenerativa humana de Creutfeldt-Jakob, desde la Fundación, antes que desde cualquier otra organización, se hizo pública la primera opinión científica autorizada al respecto. Y lo mismo sucedió, tras la reunión convocada para considerar los aspectos científicos relativos al desgraciado episodio de la contaminación en Doñana. O el interesante Programa que desde 1993 al 2003 se dedicará a la Evaluación del Impacto de las Plantas Modificadas Genéticamente, en el que colaborarán científicos de diversos grupos europeos especialistas en la genética, ecología, patología y agronomía de los vegetales modificados y sus correspondientes variedades naturales. O las diversas actuaciones en temas tan distintos como las frecuencias radioastronómicas y satélites de telecomunicación, armonización europea sobre los derechos de autor y su impacto sobre la Investigación, la perforación intercontinental oceánica, el Observatorio Astronómico Virtual y un largo etcétera.

FUTURO. El profesor Enric Banda, Secretario General de la Fundación Europea de la Ciencia, en una reciente publicación realizada en European Review se refiere al futuro de la Fundación, en una Europa que en los años 20 del próximo milenio posiblemente contará con una confederación de unos 30 países federados de un modo complejo como consecuencia de largas y complicadas negociaciones que consigan situaciones consensuadas. Las fuerzas auspiciadoras de ese federalismo serán básicamente económicas y sociales, pero la Ciencia siempre continuará siendo el motor potencial del crecimiento y del cambio. Y, como el resto de relaciones europeas, sin duda la complejidad será una de las características principales del sistema europeo de Ciencia y Tecnología. En este contexto un organismo como la Fundación posee una fuerte razón de ser ya que posee una masa crítica que le hace ser muy representativa de los más importantes científicos europeos en todas las disciplinas, lo cual es importante en una Europa que será muy diversa.

En cualquier caso, Europa debe ser consciente de la necesidad imperiosa de crear ambientes científicos más adecuados para los jóvenes investigadores brillantes. Cada año por esta época se vuelve a repetir el hecho de que una alta proporción de ganadores de los Premios Nobel son europeos pero realizan su trabajo en USA. Europa no podrá competir realmente con USA si, en el campo de la Ciencia no se realiza un esfuerzo de mejora generalizada de la situación y en establecimiento de fluidas vías de comunicación e intercambio entre la industria y la Ciencia. Y, de acuerdo con el profesor Enric Banda, los esfuerzos futuros de la Fundación Europea de la Ciencia, de un modo preferente, se encaminarán a facilitar esos propósitos.