Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El día de Europa: Ciencia y agua

La consolidación de Europa, a trancas y barrancas, constituye un proceso irreversible. Oficialmente hoy se celebra el Día de Europa, por lo que sería un buen momento de comentar algunos aspectos de la Europa de la Ciencia y del denominado Espacio Europeo de la Investigación.

Se da una oportuna coincidencia: el Secretario general del Consejo de Europa, Walter Schwimmer, toma posesión, en Murcia de su puesto de patrono del Instituto Euromediterráneo de Hidrotecnia, institución científica con sede en Murcia, bajo la dependencia y auspicio del Consejo de Europa con el fin de fomentar y coordinar en el ámbito euromediterráneo los conocimientos y actividades sobre los variados y vitales aspectos de la los recursos hídricos y su adecuada utilización.

SCHWIMMER. A lo largo de su actividad como máximo responsable del Consejo de Europa Walter Schwimmer ha mostrado gran interés por los temas bioéticos y de responsabilidad social. Por ejemplo, su discurso de apertura del foro En un mundo globalizado: el papel del estado, del mercado y de la sociedad civil, celebrado en Estrasburgo el pasado mes de octubre, lo titulaba Un nuevo código del ética para el desarrollo, iniciándolo con la denuncia de que en nuestro mundo actual más de mil doscientos millones de personas no tienen acceso al agua potable limpia ya que aunque durante las recientes décadas la productividad, la abundancia y la consumición han aumentado para mucha gente alrededor del mundo, desafortunadamente, esa prosperidad no es compartida por la mayoría de la población del mundo. La pobreza, la fragmentación social y la exclusión social todavía están aumentando en y entre sociedades. Por otra parte, las amenazas ambientales globales y el agotamiento de recursos naturales plantean problemas cada vez mayor. En cortocircuito, los patrones insostenibles de la producción y de la consumición todavía caracterizan a nuestras sociedades.

Dos preguntas importantes al respecto serían: ¿Cómo podemos conseguir un consenso europeo sobre los principios básicos de un nuevo código de ética para el desarrollo? y ¿cómo podemos pasar desde las palabras a las obras?. Para Schwimmer es claro que las soluciones solo se pueden encontrar en la colaboración de todos, gobiernos, instituciones financieras, empresariales y sociedad civil, tarea en la que el Consejo de Europa puede jugar un papel muy destacado.

Otra faceta en la que la participación del Secretario general del Consejo de Europa viene siendo muy activa es la relacionada con los aspectos éticos de la ciencia, la bioética, a través de los debates sobre algunos de los temas científicos que actualmente más preocupan a los ciudadanos europeos como son los relacionados con los bioéticos de la clonación humana, el uso de células precursoras, el adecuado conocimiento de la ciencia, etcétera.

EIE.La Ciencia europea puede jugar un papel importante en nuestro nuevo mundo globalizado. Europa tiene ya larga tradición en generar excelencia en investigación e innovación, existiendo grupos europeos líderes en muchos campos de la ciencia y la tecnología. Sin embargo nuestros centros de excelencia están diseminados por todo el continente viéndose sus esfuerzos, en muchos casos aminorados a causa de la falta de integración entre ellos. Ahora es ahora cuando tenemos que integrar y construir un equivalente en investigación e innovación al "mercado común" de bienes y servicios. A dicho equivalente le llamamos el Espacio Europeo de la Investigación, EEI (en inglés las siglas son ERA). El camino para su consecución se inició en enero del año 2000, cuando la Comisión Europea envió el documento titulado "Hacia un Espacio Europeo Investigador" al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social y al Comité de las Regiones.

El Parlamento europeo, en mayo del 2000, decidió apoyar la idea y, posteriormente, las diferentes instituciones europeas fueron sumándose a la misma, lo que hizo posible que a lo largo del año 2001 se produjesen diversas resoluciones del Parlamento apoyando la creación del EEI dentro de las acciones previstas para el Programa Marco plurianual 2002-2006 de la Comunidad Europea para la investigación y el desarrollo tecnológico. Estas resoluciones culminaron en enero del año 2002 con las respectivas decisiones de los diversos órganos europeos involucrados, así como con otras sucesivas decisiones posteriores de apoyo.

El comisario Busquin justificaba la propuesta inicial tomando como punto de partida una idea sencilla, pero importante. En el pasado, la Unión Europea ha concentrado sus esfuerzos e iniciativas en el ámbito de la investigación en la organización de la cooperación entre socios de diferentes países, pero para sacar todo el partido que ofrece el vasto potencial investigador europeo, no basta con proporcionar la financiación necesaria para dar apoyo a tales actividades de cooperación. El objetivo del Espacio Europeo de Investigación es coordinar de manera abierta todos los recursos de la ciencia y de la tecnología en Europa, integrándolos en una nueva política común de investigación a escala de la Unión, resolviendo la cuestión de la formación de los investigadores, y de su movilidad. Lo más importante de todo es que, dentro del 6º Programa Marco, el EEI ya se ha iniciado.

COLABORACIONES. La colaboración científica siempre es beneficiosa. Comentaremos dos ejemplos actuales que, por diversos motivos, han motivado una gran alarma social: el Síndrome Agudo Respiratorio Severo asiático y la contaminación ocasionada por el Prestige.

En cuanto al primero, el Dr. David Heymann de la Organización Mundial de la Salud, decía recientemente que los resultados de la investigación sobre el SARS están siendo excepcionalmente rápidos y valiosos, debido a la existencia de una estrecha colaboración internacional (coordinada por la OMS, desde Suiza) de 13 laboratorios, de 10 países distintos, entre los que los europeos, de Gran Bretaña, Francia, Alemania y Holanda han jugado un papel primordial en el descubrimiento del nuevo patógeno de la familia de los coronavirus. Precisamente, entre los objetivos del 6º Programa Marco europeo de Ciencia e Investigación, ocupa lugar destacado combatir las nuevas y raras enfermedades emergentes a través de investigaciones transnacionales que consigan traducir los conocimientos básicos en forma de aplicaciones clínicas.

En cuanto al desastre del Prestige ya se han puesto en marcha varios proyectos científicos colaborativos para intentar paliar los efectos de catástrofes de ese tipo. Por ejemplo, un consorcio científico liderado por investigadores franceses y británicos, acaba de patentar un sistema basado en el enfriamiento y en el uso de ciertos polímeros hidrofóbicos, que consigue separar las sustancias sólidas y líquidas de los hidrocarburos, sin originar subproductos contaminantes y con la posibilidad de reutilización del combustible recuperado. Otros investigadores europeos están poniendo énfasis en la limpieza de las aguas contaminadas, usando un material especialmente diseñado que se rocía sobre las superficies contaminadas y magnetiza al combustible contaminante que se separa del agua y se recoge con un sistema electromagnético diseñado para ellos. Actualmente, tras las pruebas de laboratorio, se están buscando socios industriales capacitados para el desarrollo comercial del procedimiento.

En resumen, el Día de Europa, en el campo de la Ciencia, también es un ejemplo representativo del avance, con problemas y altibajos, de Europa hacia su integración global.