Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La ciencia sin crisis y el punto G

Sólo hace un año ha transcurrido desde que si se preguntaba a los expertos para elegir cosas en alza, los conceptos agraciados más repetidos eran los de finanzas, alimentos y combustibles. Hoy, la situación ha cambiado drásticamente y nadie puede predecir la duración de las consecuencias de la crisis que vivimos. Pero no todo empeora y muchos siguen confiando en el poder de los avances científicos como repetidamente se ha expuesto con motivo del análisis de lo que el año 2008 ha sido científicamente.

RECAPITULACIÓN
Los finales y principios de año son buena época para la recapitulación y el resumen. Así lo hacen, para la ciencia, las principales revistas científicas del mundo y estos días los medios de comunicación han divulgado las listas de logros científicos elaboradas por las revistas NATURE y SCIENCE. Nosotros glosaremos hoy otra alternativa más divulgadora, la de la revista NEW SCIENTIST.

La relación que ha publicado esa revista incluye un hecho principal y diez aspectos más particulares. El principal consiste en la elección de Barack Obama como próximo presidente USA, lo que algunos interpretan como el regreso de la realidad a la Casa Blanca. Obama con la acertadísima elección de sus asesores económicos y científicos parece demostrar con anticipación una nueva y más científica posición respecto a cuestiones tan importantes como el cambio climático o la investigación en las nuevas fronteras de la Biología y la Genética.

Otros aspectos incluidos en la selección comentada son: los logros de la NASA y la moderación de sus previsiones próximas; el despegue espacial de algunos países asiáticos; nuestra vulnerabilidad ante la no previsión de terremotos como el ocurrido en China; los condicionamientos genéticos de la homosexualidad; la comercialización del genoma; la convulsión energética y las energías renovables o la disponibilidad mundial de alimentos, así como otro tema que comentaremos después, la existencia del punto G femenino y de los que han sido considerados los acontecimientos más positivos y negativos. 

POSITIVO Y NEGATIVO

En lo positivo, por su trascendencia en la física de partículas y en el conocimiento de lo más íntimo de nuestro Universo merece un lugar especial la inauguración del LHC (Large Hadron Collider) o acelerador de partículas del CERN, en Ginebra, enterrado 100m bajo los Alpes cuyo costo estimado son unos diez mil millones de dólares. Los protones se desplazarán al 99,99% de la velocidad de la luz a lo largo del anillo de 27 Km. de longitud, con una energía sin precedentes, colisionando 600 millones de veces por segundo. La ceremonia de inauguración fue seguida en TV por mil millones de personas en el mundo. Lo anecdótico serán sus fallos iniciales y lo que importa son las cuestiones que puede resolver en el futuro: ¿existen otras dimensiones espaciales?, ¿es posible aclarar el misterio de la materia negra?, ¿qué es la energía negra?, ¿qué es lo que le proporciona masa a la materia?, ¿cómo fue realmente el inicio de nuestro Universo?.

En lo negativo, lo más destacable es el estruendoso fallo de los costosos modelos matemáticos desarrollados por las entidades financieras para evaluar los riesgos del sistema, modelos que muchos economistas calificaban como científicos. Para Nassim Taleb de la London Business School lo que ocurre es que los mercados y economías son demasiado complicados y poseen tantos parámetros mal conocidos que difícilmente pueden ajustarse a ningún modelo matemático por complejo que este sea. Otros expertos creen que hay que aproximarse, para compararlos y obtener enseñanzas, a los enrevesados modelos biológicos naturales por lo que en el futuro no sería extraño que las entidades financieras buscasen asesores alternativos, dentro del campo de la biología, tales como ecologistas u otros.

 

PUNTO G.
En 1950, el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg, publicó el artículo “The Role of Urethra in Female Orgasm” (El papel de la uretra en el orgasmo femenino) en el Internacional Journal of Sexology donde, por primera vez se hablaba de un área extrasensible en la vagina, esencial para el orgasmo femenino. Fueron los sexólogos John Perry y Beverly Whipple quienes, 33 años más tarde, publicaron el bestseller, “El Punto G” y bautizaron esa zona erógena como Punto Gräfenberg, o más brevemente “Punto G”, que estaría situado en la cara anterior de la vagina, a medio camino entre el hueso del pubis y el cuello uterino, a unos tres centímetros del exterior de la vagina

Durante siglos se ha hablado en las prácticas sexuales de  la sensibilidad de la cara interna de la vagina y de la eyaculación femenina. Aristóteles, ya en el siglo X a.C., se refirió a la existencia de una especie de eyaculación femenina. En la cultura sánscrita reconocían la importancia de lo que llamaban “el punto sagrado”, localizado en la parte alta de la vagina, arriba de la uretra, y debajo del hueso púbico  En la cultura panameña esa práctica recibe el nombre de  "la bella loca". Y recientemente, en 1966, Masters y Johnson observaron la existencia de sustancias lubrificantes secretadas por la vagina en proporción directa a la excitación de la mujer.  

¿Existen la eyaculación femenina y el punto G?. Pocos médicos han estado dispuestos a reconocerlo. Pero en los últimos años diversos trabajos científicos han sugerido la existencia de tejidos prostáticos femeninos que pueden producir descarga genital no urinaria, sexualmente inducida durante el orgasmo e, incluso, se han descrito en mujeres algunos casos de presencia elevada en sangre del Antígeno Prostático Específico (PSA) y muertes por cáncer prostático.

Los datos más claros se publicaron el pasado año en la revista Journal of Sexual Medicine, por un equipo de investigadores de la Universidad italiana de L´Aquila,  dirigido por el doctor Emmanuele Jannini quienes encontraron el elusivo punto  G mediante técnicas de ultrasonido.  En un experimento realizado con veinte mujeres heterosexuales, sanas, en edades premenopausicas, todas orgásmicas, once de ellas describieron tener orgasmos “clitóricos” mientras nueve confesaban que su placer sexual era alcanzado gracias a la manipulación del Punto G.

Los científicos encontraron, por ecografía, que esas nueve mujeres, y no las otras, presentaban un tejido grueso en la pared frontal de la vagina, concluyendo que las mujeres con un área uretrovaginal más gruesa "tenían más probabilidades de experimentar un orgasmo" que aquellas con un espacio más delgado y que "las mujeres sin una visible evidencia de un punto G no pueden tener un orgasmo vaginal".

Pero la polémica sobre el punto G aún sigue viva ya que otros científicos de la Universidad de Nueva Jersey, donde en los años 80 se acuñó el término de "punto G", siguen insistiendo en que el orgasmo vaginal no está vinculado necesariamente al grosor del segmento uretrovaginal.