Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Cuevas preshistóricas y discotecas

Cuevas preshistóricas y discotecas

En 1863, Louis Pasteur (1822-1895), el gran químico y biólogo francés que fundó la Microbiología, con motivo de su nombramiento como catedrático de la Escuela de Bellas Artes afirmó la necesidad de "la alianza posible y deseable entre la Ciencia y el Arte"

Hoy nos vamos a referir a unas recientes aplicaciones derivadas de esta alianza tan provechosa.

PREHISTORIA. Desde que adquirió consciencia, el hombre intenta entender y explicar los fenómenos que le rodean y acontecen. Hace unos 40.000 años, en el paleolítico superior, cuando el Homo sapiens sustituía a su contemporáneo, el neandertal, en las cuevas donde se protegía de las inclemencias del tiempo, se inició el Arte, con propósitos aún no aclarados: ¿representación del entorno?, ¿figuras simbólicas?, ¿signos mágicos?. En cualquier caso, los grabados y figuras prehistóricos son los mejores instrumentos de que disponemos para conocer, al menos parcialmente, el modo de vida de nuestros antepasados.

Aunque se han localizado centenares de cuevas desde el sur de España y Portugal hasta Rusia, por su abundancia e importancia destacan las del norte de España y los Pirineos franceses. Vamos a referirnos a los problemas de dos de ellas, las de Lascaux, en Francia, y las de Altamira, en España, que pueden resumir una situación bastante común: cuando se descubre una de estas cuevas y se realizan actividades en ella, investigaciones, estudios, observaciones o simple contemplaciones turísticas, ello supone un cambio drástico del ecosistema que usualmente va acompañado de apariciones y variaciones en las poblaciones de los microorganismos, con la posibilidad de que la actividad de hongos, bacterias y otros organismos destruyan las obras artísticas allí almacenadas.

El 12 de septiembre de 1940 era descubierta casualmente la caverna de Lascaux, por cuatro jóvenes, en un bosque cerca de Montignac, en Dordoña, quedando maravillados ante lo que hoy se conoce como Divertículo Axial. Avisado uno de sus profesores, este transmitió la noticia al abate Breuil y se pudo conseguir mantener la situación intacta hasta que al finalizar la II Guerra Mundial, tras algunos acondicionamientos, se permitiera el paso a los visitantes, que llegaron a ser unos 1200 diarios. En 1955 el deterioro producido ya era evidente, pero no fue hasta 1963 cuando el Ministerio de Asuntos Culturales francés decretó su cierre. Ello provocó su mejora general pero, en el año 2001, nuevamente se observaron desarrollos peligrosos de bacterias y hongos. A doscientos metros de las cuevas reales, desde 1980, se ha realizado una reproducción exacta, la Lascaux II, de las dos salas más representativas e importantes de la verdadera Lascaux.

En cuanto a Altamira, el caso es parecido. Descubierta en 1868 por un cazador, fue estudiada primeramente por Don Marcelino Sáinz de Sautuola quien publicó sus hallazgos en 1880, pero la autenticidad de las obras fue puesta en tela de juicio hasta principios del siglo XX. La demanda y el interés internacional que suscitó la cueva de Altamira incrementó el número de visitantes y se hizo evidente una fuerte erosión y deterioro. Ello obligó a cerrar la cueva al público entre los 1977 y 1982, año a partir del cual se fijó un cupo máximo anual de 8.500 visitantes. Por otra parte, a semejanza de lo hecho en Lascaux, el Ministerio de Educación y Cultura español, a escasos metros de la entrada de cueva levantó el Museo de Altamira, inaugurado el 17 de julio de 2001, donde, aparte de otras piezas valiosas y de exposiciones temporales, se reproducen las salas más importantes de la cueva de Altamira.

MICROORGANISMOS
Los monumentos subterráneos pueden ser atacados por una gran variedad de microorganismos. A pesar de las condiciones existentes en su entorno de pobreza de nutrientes, las colonias de algas, mohos, bacterias y hongos encuentran los medios para sobrevivir. Las colonias que invaden una nueva zona subterránea abierta, pronto se desarrollan en forma de comunidades complejas de especies interdependientes. Aparte del comportamiento simbiótico de las colonias de los diferentes microorganismos, otro mecanismo de protección que desarrollan (presente en algunas patologías microbianas humanas) es el de disponerse en forma de verdaderas biocapas resistentes que les protegen contra los ataques exteriores y facilitan su crecimiento.

El caso de la gruta de Lascaux es significativo. Se cerró cuando comenzaron a extenderse manchas verdes ("la enfermedad verde") en las paredes, ocasionadas por los cambios derivados de alta afluencia de visitantes y de la intensa iluminación, lo que hacía peligrar a las más de 600 pinturas de sus paredes. Sorprendentemente, aunque en la cueva se habían aislado otros tipos de bacterias, hongos y cianobacterias, las de la patina verde pertenecían exclusivamente a una única alga unicelular, la Bracteacoccus minor. Parecía claro que los trabajadores y visitantes habían introducido multitud de compuestos orgánicos y de dióxido de carbono, en sus ropas, respiración, sudor, etcétera, que habían alterado el ecosistema, aparte de que la luz de la iluminación favorecía la intensa fotosíntesis de los organismos fotosintéticos. Cuando, tras tres meses de oscuridad y cierre, se comprobó que la situación aún persistía, se concluyó que la causa era que el alga, además de fotosintéticamente, había desarrollado la capacidad de crecer heterotróficamente, a partir de todos los restos orgánicos presentes.

PROYECTO
El único sistema de no errar en los posibles tratamientos a los problemas comentados es el de investigar y conocer detalladamente sus constituyentes y como funcionan, es decir, comprender la biología de la biodiversidad Un proyecto europeo trata de profundizar en los mecanismos simbióticos de la propagación de microorganismos en las cuevas prehistóricas y grutas artísticas buscando soluciones científicas al tema. La coordinadora del mismo es Patricia Albertano, de la Universidad de Roma, y colaboran otros diez grupos de seis países europeos. Un primer abordaje se ha realizado sobre las catacumbas romanas de Domitila y de Calixto y sobre la española Gruta de los Murciélagos de Zuheros, provincia de Córdoba, lugares en los que se da con intensidad la formación de biocapas complejas de microorganismos interaccionantes. En todos los casos se ha demostrado que algas o bacterias fotosintéticas son el soporte para el crecimiento de otra gran variedad de bacterias y hongos, facilitando la formación de biocapas resistentes.

Las investigaciones realizadas localizaron un estrecho margen de longitudes de onda, en la zona del azul para las grutas romanas, y en la zona del verde para la española, en el que la radiación luminosa no servía para la fotosíntesis. La solución encontrada, publicada muy recientemente por el grupo investigador, fue la de acudir a una empresa fabricante de luces para discotecas y clubs nocturnos. Así encontraron una primera y buena solución. Iluminando las paredes de las grutas con estas luces especiales de discoteca, azul en las catacumbas y verde en la gruta cordobesa, se impidió el crecimiento de los microorganismos e, incluso, los visitantes pudieron seguir visitando los lugares.