Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Lux y materia negra

En una franja del estado norteamericano de Dakota del Sur podemos contemplar tres parques nacionales, dos monumentos imponentes (el del guerrero lakota Caballo Loco y  el conocidísimo Mount Rushmore) y una cordillera, los Black Hills considerada sagrada por los sioux. En las entrañas de ésta, a profundidades mayores que las equivalentes a 6 edificios como el Empire State, ha comenzado a construirse el LUX (Large Underground Xenon), es decir, el mayor detector de materia negra conocido, con el propósito de desentrañar el misterio de la materia negra, cuya naturaleza es desconocida ya que su existencia se ha deducido indirectamente, por sus efectos gravitacionales. Se piensa supera unas 6 veces la cuantía de la materia ordinaria (átomos, moléculas, etc.). El corazón del LUX consiste en más de 350 kg de xenón líquido, rodeado de un inmenso tanque de agua, controlado por múltiples tubos fotomultiplicadores y detectores de carga capaces de reconocer a cualquier fotón o electrón producido como consecuencia de la interacción de la materia negra con el xenón.