Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Estrellas marrones

Hasta 1994 eran tan solo un concepto teórico, sin plena identificación experimentalmente. Hoy se conocen un gran número de ellas. Se forman por la contracción de una porción de gas con una masa tan pequeña que no permite que se den las reacciones nucleares en su núcleo. Poseen una luminosidad de vida corta (menos de 100 millones de años) que es el resultado de la conversión de la energía gravitacional en radiación. Su temperatura superficial externa es inferior a los 2.500 grados Kelvin.