Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

La madre de todos los cometas

Es el Hale-Boop. Nos visitó por última vez hace miles de años, cuando el hombre iniciaba sus primeros balbuceos con la escritura. Algunos cálculos indican que es casi 100 veces mayor y 200 veces más brillante que el célebre cometa Halley o que nuestro último célebre visitante, el Shoemaker-Levy. Desde el frío vacío sideral, más allá de Marte, se acerca hacia nosotros a una velocidad superior a la que puede alcanzar cualquier nave espacial.

La expectación levantada por el próximo acercamiento del cometa Hale-Boop es grande entre los astrónomos profesionales y los aficionados. La naturaleza de sus grandes chorros de material proyectado es objeto de la Investigación por parte de aquellos, mientras éstos se apresuran a realizar las mejores observaciones posibles de este gran y brillante cometa. Todo comenzó la noche del 22 de julio de 1995 y los protagonistas fueron los astrónomos aficionados Alan Hale, de Nuevo Mexico y Thomas Bopp, de Arizona. Para ambos constituía el primer descubrimiento que realizaban, aunque se tratan de observadores avezados, como lo demuestran las más de 200 apariciones de cometas que Alan Hale ha seguido hasta la fecha.

EL DESCUBRIMIENTO. Para Alan Hale resulta irónico que, tras tener en su haber más de 400 horas rastreando nuevos cometas sin éxito, se encontrara con éste cuando no estaba buscando ninguno. Aquella noche pretendía observar una cierta región astronómica y como todavía faltaba una hora para alcanzar las mejores condiciones, por mero pasatiempo, dirigió su atención a los objetos más profundos de Sagitario y ¡allí estaba, junto a M70!. Además, Alan recordaba muy bien que un mes antes, en ese punto no había nada. Por tanto debía tratarse de un cometa.

En cuanto a Thomas Bopp, aquella noche se encontraba junto con otros amigos aficionados, en el desierto de Arizona, al oeste de Stanfield, con el fin de realizar observaciones de la Luna. Uno de los componentes del grupo, Jim Stevens, había llevado su instrumento Dobsonian 17- ½" y lo dirigió casualmente hacia la zona de Sagitario. Hacia las 11 de la noche Boop lo sustituyó y cuando dirigió su atención hacia M70 descubrió una pequeña zona brillante, en una zona astronómica donde no había ningún objeto descrito. Al seguir su movimiento, durante una hora, sospechó que se trataba de un nuevo cometa lo que comunicó inmediatamente, siendo confirmado el hecho, al día siguiente, en prestigiosos centros tales como el OBSERVATORIO ASTROFÍSICO SMITHSONIANO de Harvard.

SU ORBITA. La órbita, muy elíptica, del cometa C/1995 01, como es científicamente conocido, es tan dilatada que dura entre 3000 y 6000 años (aun no se conoce con precisión), manteniéndose siempre dentro del sistema solar, por lo que pertenece al mismo, girando solidariamente alrededor del Sol. El perihelio, es decir el punto más cercano al Sol, se alcanzará el 1 de abril de 1997, cuando se acerque a 0,914 unidades astronómicas del mismo, siendo una unidad astronómica la distancia existente entre la Tierra y el Sol, aproximadamente 150 millones de kilómetros. Por tanto, su aproximación al Sol solo será relativa, no como el Ikeya-Seki que, en 1965, literalmente rozó al astro rey o, como otros cometas, que se han estrellado contra su superficie. En cualquier caso todos los cometas que se acercan a menos de una unidad astronómica del Sol suelen producir bellos espectáculos astronómicos.

Al comienzo, ciertos alarmistas, señalaron una posible colisión con la Tierra, pero no será así, ya que, aunque aun falta precisión al respecto, se puede predecir que el punto más cercano a nuestro planeta se alcanzará el 23 de marzo de 1997, con 194 millones de kilómetros, es decir, a más distancia de la que nos separa del Sol. La órbita del cometa Hale-Boop está inclinada 90º respecto a la eclíptica (plano de nuestro sistema solar en el que giran los planetas) y el cometa aparecerá por el sur, se levantará por encima del Sol y de nuevo irá descendiendo. Ello hará que los mejores lugares de observación sean los del hemisferio su, excepto en sus momentos de mayor brillantez, marzo y abril de 1997, en que será fácilmente visible en el hemisferio norte.

SU MAGNITUD. Debido al polvo y gas que rodean sus cabezas es difícil estudiar los núcleos de los cometas, cuyo tamaño puede variar desde unos pocos hasta unos 150 kilómetros. Tampoco existe una relación directa entre tamaño y brillo. El Hale-Boop está siendo intensamente estudiado en muchos observatorios, entre ellos, de un modo muy destacado, el INSTITUTO ASTROFÍSICO DE CANARIAS. Aparte de la rotación de su núcleo, presenta unos chorros intermitentes de propulsión que parecen tener un alto contenido en monóxido de carbono, que sublima (paso de sólido a gas) incluso a grandes distancias del Sol, mientras que a menores distancias quien lo hace es el agua.

Aunque no existe un claro consenso respecto al tamaño real del núcleo interno del cometa, cuyo tamaño aparente le valió el calificativo de madre de todos los cometas, los datos más recientes tienden a confirmar que posee unos 40 kilómetros de diámetro. Comparativamente, el Halley poseía un cuerpo irregular de 8 x 8 x 16 kilómetros, lo que significa que el volumen del Hale-Boop lo supera varias decenas de veces.

QUÉ VEREMOS. Los cometas sufren variaciones del brillo al acercarse al Sol. Por ello, cualquier predicción al respecto tiene un valor relativo pero, en principio, este cometa es intrínsecamente muy brillante, con un pico de brillo muy alto, -1, lo que hará posible su visión tras el atardecer, en forma de una estrella con una corta cola situada al noroeste del firmamento, algo más brillante que Vega, en la constelación Lira, y algo menos que Sirius, la estrella más brillante. Especialmente, en marzo y abril de 1997, el cometa se espera que sea visible, a simple vista o mejor con unos sencillos binoculares, durante la mayor parte de la noche. Los observadores de Mongolia y de Siberia Occidental tendrán la posibilidad de contemplarlo también durante el eclipse solar, allí observable, del 9 de marzo de 1997.

Actualmente, el cometa ya ha alcanzado un valor 3,5-4,0 de magnitud, pero el máximo de -1 se alcanzará el 26 de marzo y el 12 de abril próximos, que son los días en que la Luna interferirá menos la visión. Por tanto preparémonos para el espectáculo, teniendo en cuenta que en nuestra zona geográfica, a nuestra latitud, el cometa aparecerá tras la puesta de Sol en el noroeste del firmamento, elevado sobre el horizonte unos 20º. Por ello, los mejores lugares de observación serán los elevados, oscuros y aislados.