Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

El final de una vida

El final de una vida
Ilustración :: ÁLEX

Ocurrirá en unos 11 ó 12 días, a sus 26 años de edad. Pero su existencia ha sido larga, fructífera y repleta de éxitos extraordinarios. Se ha convertido en el icono de una época. Se trata del transbordador espacial Discovery, el mejor representante de una familia de 6 hermanos.

LOGROS
Telegráficamente, recordemos algunas de sus hazañas. 39 vuelos espaciales realizados con éxito. 351 días de permanencia en el espacio. 5628 órbitas a la Tierra recorriendo unos 230 millones de kilómetros. Situó en el espacio al telescopio Hubble cuyo trabajo ha supuesto una gran revolución en nuestros conocimientos astrofísicos y en la comprensión del Universo. Ha sido un visitante habitual de la Estación Espacial Internacional (EEI), imprescindible para el traslado de astronautas, equipos y realización de reparaciones. Ha hospedado en sus viajes espaciales a 246 pasajeros. En 1995 fue histórico su encuentro con la estación rusa MIR, poco antes de su destrucción. En 1998, durante unos días, albergó al mítico astronauta John Glen, convertido a sus 77 años en la persona de más edad que nunca haya estado en el espacio.

En más de la mitad de sus vuelos espaciales se situaron en órbita satélites, un total de 31. Nuestra forma de vida ya no la podemos comprender sin la ayuda de los satélites, sobre todo por sus aplicaciones de comunicación, transmisión de datos, análisis de terrenos, geoposicionamientos, etcétera. Esa vocación “satelizadora” del Discovery se inició ya con su primera misión (STS-41-D), el 30 de agosto de 1984, con el lanzamiento de dos, uno de ellos el LEASAT F2. Los Leasat fueron satélites militares de comunicación, de los que se pusieron en órbita 8 en la década de los 80 del pasado siglo.

Otra gran misión fue su apoyo para la existencia y mantenimiento de la EEI. En el viaje STS-92 de octubre del año 2000 transportó para su montaje la gran estructura Z1. En las siguientes 9 misiones de los últimos 11 años, incluyendo la final, la actual, ha seguido transportando material a la EEI o realizando en ella tareas de mantenimiento, con un total de 967 horas y 39 minutos invertidos en labores de montaje y mantenimiento.

HISTORIA
Para reemplazar a los sistemas de uso único como el del famoso Programa Apolo, en la década de 1960, la NASA se planteó varios proyectos de construcción de posibles vehículos espaciales reutilizables. Otros dos grandes proyectos de la NASA eran el desarrollo de una enorme estación espacial, y la creación de una base lunar como intermedio para transportar personas a Marte. Las dificultades presupuestarias sólo permitieron, en aquel entonces, poner en marcha el primero de esos proyectos

Se analizaron y descartaron diversas posibilidades optándose por un transbordador reutilizable que sirviese para la colocación de los componentes de la futura estación espacial. Por razones presupuestarias se abandonó la idea de un gran cohete propulsor reusable optando por dos cohetes sencillos que se desprendieran y fueran recuperados. El presidente Richard Nixon anunció oficialmente el 5 de enero de 1972 el inicio del desarrollo del proyecto.

El trabajo empezó rápidamente y un par de años después ya existían varios prototipos en prueba. El primero se bautizó como "Constitution" pero una campaña masiva de cartas a la Casa Blanca de seguidores de la serie Star Trek hizo que se rebautizase "Enterprise". Fue en 1979 cuando quedó finalizado el “Challenger”, completamente funcional, en 1982 el Columbia, y en noviembre de 1983 el Discovery.

Las características operativas más importantes del transbordador espacial Discovery son: altura 56 m, longitud 37m, envergadura: 24 m, peso en el despegue: 2.041 toneladas, peso tras la misión: 104 toneladas, carga máxima transportada: 28 toneladas, órbitas, desde 185 a 643 km, velocidad: 27.875 km/h.

Sus cuatro componentes principales son:

  1. El propio vehículo transbordador (Orbitador) reutilizable. La capacidad de tripulación es de 5 a 7 personas.
  2. El gran tanque externo desechable de combustible, que contiene hidrógeno y oxígeno líquidos en tanques interiores para alimentar los tres motores principales. El tanque se libera 8,5 minutos después del lanzamiento, a una altitud de 109 km, rompiéndose en pedazos que caen al mar sin ser recogidos.
  3. Dos tanques recuperables de combustible sólido que contienen un propulsante compuesto principalmente de perclorato de amonio (oxidante, 70% en peso) y de aluminio (combustible, 16% en peso). Estos tanques se separan 2 minutos después del lanzamiento a una altura de 66 km, abren sus paracaídas y luego son recogidos tras su amerizaje. Cada tanque pesa 96.000 kilogramos.

FINAL
Tal como indicamos anteriormente también la misión final del Discovery (STS-133) está relacionada con la EEI. Inmediatamente, tras su llegada a la EEI el pasado lunes, los astronautas Steve Bowen y Al Drew iniciaron la primera de las dos caminatas previstas, con un total de 13 horas de permanencia en el exterior de la estación. Aparte de otros trabajos de mantenimiento instalarán una nueva cámara que permitirá grabar las operaciones del transbordador Endeavour en el próximo mes de abril.

Tambien estos astronautas son protagonistas de un curioso experimento de la Agencia de Exploración Espacial Japonesa, bautizado como “mensaje en una botella”. Se trata de “embotellar” un poco de espacio exterior en un tubo cilíndrico que se llevará a la Tierra al finalizar la misión. Ello constituirá una especie de nexo de unión entre el espacio y la Tierra, así como entre la humanidad presente y la futura.

Y otra curiosidad de esta misión es que ha trasladado a la EEI al Robonaut 2, que es el primer robot humanoide lanzado al espacio para ayudar a la tripulación de la EEI en diversas labores.

El Discovery bien merece un solemne funeral. Su vida ha constituido un gran viaje y una gran aventura. En la historia de la humanidad su recuerdo siempre servirá de estímulo para avanzar hacia metas más ambiciosas. Hasta siempre.