Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

En las alturas, rutina

En las alturas, rutina

La noticia es la de no haber sido noticia. Efectivamente, lo cotidiano, lo rutinario, deja de ser noticia por muy portentoso y asombroso que sea. Ocurrió la semana pasada. Se trataba de un simple suministro de mercancías y de recogida de basura. Pero ocurrió en la Estación Espacial Internacional (EEI), a varios centenares de kilómetros de altura sobre la superficie terrestre, tras más de 2300 días en órbita, de ellos casi 1600 días con tripulaciones. Todo un record. La tripulación actual, la décima, está formada por un comandante, un cosmonauta y un ingeniero de vuelo, todos ellos de origen asiático. ¿Cuáles han sido los precedentes que nos han llevado a que estas grandes aventuras espaciales las consideremos normales y no sean ya motivo de noticias?. ¿Cuál es la actual situación de la EEI y los proyectos más inmediatos respecto a ella?.

HISTORIA. Una estación espacial es un recinto cerrado habitable puesto en órbita con el propósito de permanecer en el espacio un periodo prolongado de tiempo. Las estaciones espaciales se pueden utilizar para realizar observaciones de la Tierra o del espacio, para investigaciones científicas en las condiciones de ingravidez y de alto vacío que existen en el espacio o como etapa intermedia en el asalto a objetivos espaciales más lejanos.

En abril de 1971 tuvo lugar el lanzamiento de la primera estación, la Salyut 1,por parte de la Unión Soviética. Cilíndrica, con una longitud de 12 m y un diámetro de 4 metros, durante su regreso a la Tierra ocurrió una despresurización del transportador muriendo la tripulación. Dos años después se lanzaba la primera estación espacial estadounidense, el Skylab, de 88 toneladas y 25 m de largo. Tres tripulaciones, cada una de tres astronautas, pasaron a bordo periodos de hasta 84 días.

Los siguientes diez años fueron de claro dominio soviético. Tras siete estaciones espaciales Salyut, en 1986, fueron capaces de lanzar una nueva estación espacial mejorada, la Mir, cuya característica principal era su carácter modular, ampliable mediante compartimentos adicionales, lanzados de forma independiente y acoplados posteriormente. Algunas tripulaciones permanecieron más de un año en la Mir para estudiar los efectos de la ingravidez prolongada y diversas tripulaciones de otras nacionalidades también visitaron la Mir. La experiencia fue muy positiva y sirvió para animar la idea, nacida en la década de los 80, de construir una Estación Espacial Internacional con la colaboración de numerosos países. Mientras que la MIR envejecía y permanecía en órbita más tiempo del previsto, las negociaciones proseguían.

A mediados de los 90 se lograron los correspondientes acuerdos entre Estados Unidos (NASA), Canadá y 13 países de Europa (Agencia Espacial Europea), Asia (Japón) y Sudamérica. El 6 de diciembre de 1998 fueron acoplados en órbita los dos primeros módulos de la nueva estación, el ruso Zariá y el estadounidense Unity. En los años 2000 y 2001 se dieron grandes pasos. El acoplamiento de un tercer módulo soviético, el de un módulo científico y el de dos cámaras de descompresión que permitieron a los tripulantes salir, por primera vez en la historia, al espacio, así como poder atracar simultáneamente tres naves. En cuanto a la MIR, el 23 de marzo de 2001 se producía su caída controlada en el océano pacífico tras desintegrarse controladamente en la atmósfera. Ese mismo año, la EEI recibía el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

PRESENTE. Sucesivamente se han ido instalando nuevos y diversos elementos en la EEI, cuyas características actuales son: 108 metros de ancho, 80 metros de largo, masa de casi medio millón de kilos, seis laboratorios y capacidad mínima de hospedaje para 7 cosmonautas. La primera tripulación permanente de la EEI llegó a la, misma el 2 de noviembre de 2000. Tras el accidente del transbordador espacial Columbia en febrero del 2003 se suspendieron los vuelos de los transbordadores y las encargadas del traslado de los astronautas hasta la Estación y de su regreso a la Tierra fueron las naves rusas Soyuz. En la actualidad en la EEI permanecen los tres miembros de la tripulación número 10 que llegó a la misma, procedente del cosmódromo ruso Baikonur, en Kazakhstan, el 15 de octubre pasado, a bordo de una nave soviética Soyuz. Las previsiones son las de que permanezcan en la EEI durante más de 6 meses, hasta que sean sustituidos por la tripulación 11, a finales del próximo mes de abril.

La nave de suministros que arribó a la Estación la semana pasada fue la Progress 17, con 2300 kg. de suministros de todo tipo. La despensa de la EEI había caído bajo mínimos desde las pasadas Navidades. Llevó alimentos, oxígeno, aire, agua, así como cámaras fotográficas y lentes para que se usen en fotografiar las losetas de protección térmica de la lanzadera Discovery cuando se aproxime durante su próximo vuelo. También, comida intelectual, en forma de DVD, música y libros. En cuanto a la nave Progress16, que se encontraba anclada a la EEI desde las Navidades, el pasado domingo fue desatracada para dejar libre el puerto de atraque a la Progress17. Previamente la Progress 16 se había llenado de residuos y piezas que ya no son útiles y, tras las correspondientes pruebas, en los próximos días se le dirigirá hacia la atmósfera terrestre donde se quemará y destruirá.

INVESTIGACIONES. Desde el primer momento de su puesta en órbita, en la EEI se realizan multitud de investigaciones científicas. Por ejemplo, el último envío de la semana pasada contaba con cincuenta caracoles pero no para uso culinario sino para que el Instituto de Problemas Médicos y Biológicos de Rusia lleve a cabo una serie de experiencias sobre los efectos de la ingravidez en el sistema auditivo, cuyos resultados serán extrapolables al sistema vestibular humano.

Un tema de investigación permanente es el de las posibilidades humanas de vivir en Marte. En tal caso sería necesario cultivar plantas que proporcionasen nutrientes y oxígeno. ¿Cómo conseguirlo en condiciones de baja gravedad y poca presión?. En la EEI cuentan con invernaderos en condiciones controlables y son ya numerosas las cosechas obtenidas y analizadas. Otro problema relacionado con Marte es el del potencial peligro de las radiaciones espaciales. Por ello la EEI cuenta con un sofisticado conjunto de sensores y continuamente se están probando nuevos materiales protectores.

En el futuro se piensa que algunas estaciones espaciales podrían girar para proporcionar gravedad artificial que podría ser puede ser una necesidad médica en caso de utilización de estancias muy prolongadas en estaciones espaciales ya que actualmente los cosmonautas han de someterse diariamente a varias horas de ejercicio físico para evitar la osteoporosis y la debilidad muscular causada por la ingravidez.

Más información en las páginas de la NASA: spaceflight.nasa.gov/station/index.html