Ciencia y salud

Por José Antonio Lozano Teruel

Atapuerca: nuestros ancestros

Los escasos 150 habitantes actuales de Atapuerca nunca hubieran soñado que este nombre se haría mundialmente famoso. Pero así es. Las 20 excavaciones realizadas han confirmado que es uno de los más importantes yacimientos paleoarqueológicos mundiales, pero sobre todo han demostrado, en los restos hallados en el nivel TD6, la existencia de homínidos en Europa con una antigüedad superior a los 780.000 años.

Clásicamente, nuestro pasado se ha situado en África, donde existen muchos fósiles de homínidos de más de un millón de años. Hasta ahora se pensaba que, desde África, hace unos 0,5 millones de años, los homínidos habían pasado a otros lugares, donde se han encontrado restos de asentamientos: tibia de Boxgrone, en Inglaterra, o mandíbula de Mauer, en Alemania. Pero, en 1994, comenzaron las dudas: unos restos de Homo erectus hallados en Java, Indonesia poseían 1,8 millones de años.

ATAPUERCA. Al gran significado cualitativo de los yacimientos de Atapuerca se une su extraordinaria importancia cuantitativa: aparte de decenas de esqueletos completos, se han extraído unos 350 restos no craneales, es decir más del 80% de todos los restos fósiles de homínidos existentes en ell mundo correspondientes al periodo del Pleistoceno medio, que comprende entre 700.000 y 120.000 años. Y lo que queda por desenterrar es muchísimo más que lo ya conocido.

El macizo calcáreo de la Sierra de Atapuerca, a unos 15 kilómetros de Burgos, se extiende entre Ibeas de Juarros y Quintanapella. En la zona de excavaciones se han catalogado y topografiado 25 cavidades, de las que 9 son cuevas de más de 20 metros, llegando algunas de ellas a superar los 3 kilómetros. En 1984 comenzó la excavación sistemática de algunos depósitos de relleno, entre ellos el denominado Gran Dolina, cuyos niveles, de abajo arriba, se numeraron desde TD1 a TD11. En la Sima de los Huesos, más cercana a Ibeas, se hallaron más de 30 esqueletos humanos que se han datado entre 525.000 y 340.000 años. Aun quedan por excavar, entre otros lugares, varias series de depósitos de la Sima del Elefante así como la Cueva Mayor, por lo que es válido afirmar que Atapuerca no ha hecho más que comenzar.

Financian las investigaciones la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Educación. El equipo responsable de las excavaciones está dirigido por Eduardo Carbonell, de la UNIVERSIDAD ROVIRA Y VIRGILI de Tarragona, por José María Bermúdez de Castro, DEL MUSEO DE CIENCIAS NATURALES del CSIC, y por Juan Luis Arsuaga, del Departamento de Paleontología de la UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.

NUESTROS ANCESTROS. Entre los problemas más discutidos por los antropólogos, en el periodo comprendido entre hace 2 millones y algo menos de 1,5 millones de años, se encuentra el de la clasificación de los fósiles del género Homo y su modelo evolutivo o, lo que es igual, el significado del Homo erectus, su relación con el Homo habilis y si hubo o no más especies en ese intervalo de tiempo. Otro rango conflictivo es el comprendido entre algo más de los 0,5 y poco menos de los 0,3 millones de años, discutiéndose si la Humanidad moderna desciende de una sóla población original africana o si progresó en las diversas zonas geográficas y poblaciones hacia las formas modernas.

¿Qué nos cuenta Atapuerca?. Las condiciones de vida eran duras. Más del 90% de la población moría antes de los 30 años. Los varones medían entre 1,80 y 2,10 metros y las hembras entre 1,50 y 1,60 metros. Comían muchos vegetales, y recolectaban frutas, y también eran cazadores y carroñeros. No conocían el fuego y tenían que enfrentarse con osos y lobos en una zona en la que existía otra gran variedad de mamíferos tales como caballos y ciervos así como el pequeño roedor Mimomys savini, desaparecido definitivamente de la Tierra hace 450.000 años. Los homínidos de Atapuerca tallaban la piedra, habiéndose encontrado más de 100 utensilios líticos diferentes, aunque ningún pico o hacha. Poseían, pues, una gran capacidad de adiestramiento ya que para tallar uno de esos utensilios es necesario un aprendizaje previo de años.

Otro importante descubrimiento se ha deducido de los pequeños fragmentos óseos temporales, usando un microscopio electrónico de barrido. Tal como se publicó, a principios de año, en la revista SCIENCE, los resultados indicaron la existencia de canibalismo entre los individuos. Este canibalismo no parece que fuese acompañado de prácticas rituales y podría haberse dado sobre individuos ya muertos previamente por causas naturales. Por ahora se desconoce si se trataba de una práctica normal o inducida por una hambruna.

NUESTRA EVOLUCIÓN. Respecto a su situación evolutiva, todo parece indicar que los restos procedentes de la Sima de los Huesos son antecedentes de los del hombre de Neandertal del Pleistoceno tardío, poseyendo algunas características de ellos pero también otras que el Neandertal no desarrolló con posterioridad. Pudiera ser más adecuado considerar a Atapuerca como una forma primitiva de otras del Pleistoceno medio, como la del Homo Heidelbergensis, hace unos 0,4 millones de años. No está claro si lo sucedido fue que a partir del heidelbergensis se evolucionó por una parte hacia el Neandertal y por otra hacia el Homo sapiens sapiens, del que descendemos los humanos modernos.

Otros hallazgos son confirmatorios de la existencia de antiguos homínidos fuera de África: en España el hombre de Orce (1,8 millones de años); en la República de Georgia una pieza ósea descubierta en 1991, con 1,5 millones de años; el pasado noviembre, en la provincia china de Sichuan, otro descubrimiento de 1,9 millones de años. Ello ha hecho sugerir que la salida de África de los homínidos ocurrió en diferentes épocas, la primera hace más de 2 millones de años, mientras que, como hipótesis, pudo suceder que el Homo erectus avanzado saliese de África hace 0,5 millones de años, y que los humanos modernos lo hiciesen hace 0,2 millones de años.

ATAPUERCA Y LA CONDICIÓN HUMANA han sido unas jornadas recientemente celebradas en Madrid bajo el auspicio de la Fundación Areces. En ellas se han discutido algunas de estas cuestiones, con la posibilidad de que pronto se puedan aplicar técnicas de recuperación del ADN de los huesos que permitan definitivamente situar la posición evolutiva del hombre de Atapuerca y conocer más claramente nuestro origen.